martes, 29 de enero de 2013

Artículo: Susan Sontag

Sin pelos en la lengua


AURORA SALVO AMORES- La escritora estadounidense Susan Sontag recibió el Premio de la Paz en 2003 en Fráncfort junto a Hermann Hesse, Albert Schweitzer o Karl Jaspers, durante su estancia en esta ciudad alemana respondió a las preguntas que, durante hora y media, le realizaron los periodistas, ninguna sobre su trayectoria literaria, sin censurar nada y criticando cuando consideraba oportuno hacerlo. De hecho, muchos personajes del panorama político y cultural se vieron afectados por sus críticas. Una mujer que no tenía miedo a hablar, en decir lo que muchos callan, un hecho poco visto en la sociedad actual, pero necesario para denunciar y hacer acopio de una libertad de expresión que muchas veces es silenciada. El coraje y sus ganas por descubrir lo que sentía hicieron que alzara la voz por encima de cualquier poder. 

Del mismo modo, habló sobre su enfrentamiento con el escritor colombiano Gabriel García Márquez en la Feria del Libro de Bogotá, en la que criticó al escritor por su pasividad a la hora de hablar sobre el régimen dictatorial de Fidel Castro en Cuba. Sontag afirmó que hay que exponer la complejidad, ya que ésta resulta el verdadero cometido de la Literatura.

En 1998, el ganador del premio con el que la escritora fue galardonada, afirmó que se utiliza la tragedia del holocausto judío que provocaron los nazis como “garrote moral” y señaló que se había instrumentalizado el campo de concentración de Auschwitz. Ante esto la escritora declaró que estos terribles sucesos no se pueden olvidar y que Alemania ha sabido afrontar este trágico pasado. De paso, Sontag ensalzó la postura que tuvo Alemania durante la Guerra de Irak que se inició en 2003. Además, criticó la política de su país, denunciando el imperialismo existente y la inexistencia de una oposición contra el Partido Republicano del entonces Presidente Bush.

Esta polémica escritora venció el miedo que tiene mucha gente a manifestar una opinión minoritaria, imponiéndose el deseo por expresarla, por lo que esta escritora sucumbió a dicho deseo, el de decir su opinión aun siendo una minoría. Así llegamos a un rasgo sociodemográfico de la minoría, hay personas que no pierden nada por disentir o por contrapunto no les importa perder, aunque hay que tener en cuenta que la sociedad no es el único grupo que ejerce la presión social, también podemos encontrar la familia o la política. A pesar de esto, hay grupos que prefieren seguir siendo minorías, ya que si se convirtieran en mayorías se podría desencadenar en una depreciación o banalización de los ideales de estas minorías.

Susan Sontag siempre ha sido una escritora muy controvertida, no tenía pelos en la lengua y decía lo que muchos otros callan. No le importaba criticar todo lo que consideraba necesario, sin cortarse a la hora de decir lo que pensaba y cómo lo pensaba. Sus críticas no hacían distinción ideológica alguna y se basaban en su propia ética. Aunque estas críticas tuvieron en ocasiones consecuencias para Sontag, como su enfrentamiento con el escritor Gabriel García Márquez, ya que criticó su postura ante el régimen dictatorial cubano. La escritora expuso sus razones, el porqué de sus críticas basadas en sus ideales consistentes y coherentes.

Estas críticas no fueron bien recibidas por algunos, pero está completamente justificado, ya que esta mujer se atrevía a decir lo que pensaba, sin tapujos, directamente, sin temor a las represalias o censuras a las que se le pudiera someter. Todo el mundo debería poder hacer esto, decir lo que piensa en cada momento, aunque sea de forma crítica, ya que la población debe ser libre de opinar, sin prejuicios y sin trabas, la opinión del pueblo debería ser válida, al fin y al cabo, son ellos los que se supone que eligen a sus gobernantes. Todas la opiniones y reflexiones deberían ser válidas, especialmente, cuando son coherentes y se basan en hechos contrastados.

Esta escritora fue muy valiente demostrando que se puede vivir sin callarse, a pesar de que obtuvo numerosas críticas de sus detractores y tuvo que soportar sucesivas especulaciones sobre su vida privada, se ha convertido en un hito de la literatura y de la libertad de expresión. Así, ésta cuenta con una importante defensora menos desde su muerte el 28 de diciembre de 2004 de Susan Sontag.

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