lunes, 21 de enero de 2013

Artículo: el impacto de la televisión en los más pequeños

La gratificación de la televisión en los más pequeños


PAULA OLVERA - Hace algunos meses se publicó en la web de Antena 3 el aumento de consumo televisivo por parte de los niños europeos de entre 4 y 12 años de edad. Muchos estudios confirman que los niños cuando están en casa lo que más les gusta es ver la televisión. De hecho, parece ser que la cultura visual se ha impuesto sobre el juego, pero entonces… ¿los niños prefieren la televisión, la radio o Internet antes que jugar con sus amigos? Lo cierto es que el consumo (principalmente de la televisión) ha aumentando por parte de los más pequeños de la casa. Se presume que este incremento se debe en parte a la llegada de nuevos canales televisivos en abierto así como al nacimiento de las nuevas tecnologías y del excesivo uso del móvil, que ya se ha tildado como nomofobia.

Muchos de estos pequeños reflejan el problema de la disonancia cognitiva, es decir, que prestan atención a la televisión, pero posteriormente no recuerdan los contenidos. Como es evidente, la recepción de mensajes cumple unas funciones porque si no fuera así la población no lo recibiría. Conviene destacar que los medios se usan para cuatro funciones, y desde este punto se entiende que es puro funcionalismo. En primer lugar por diversión, es decir, que la población utiliza la televisión como escapismo a sus problemas. En el caso de los niños, utilizan la televisión porque en la mayor parte de los casos, sus padres están casi todo el día trabajando y ocupados y que un niño vea la televisión es la opción más fácil para “tenerlo entretenido y calladito”.

En segundo lugar, facilita las relaciones personales, que en el caso de los niños principalmente las quiebra porque la mejor forma de socializarse a mi entender es disfrutando con los compañeros de tu edad y viviendo experiencias reales, no las sugeridas por la televisión. Eso sí, les proporciona compañía. En tercer lugar, refuerza la identidad personal, que esto tiene más relevancia en el caso de las personas que son más mayores y que tienen conocimientos sobre cómo se mueven los medios de comunicación y las ideologías de los mismos.

Por último, otra función que tampoco se desarrolla en exceso por los niños es la de identidad personal que sirve para informarse. Ahora bien, los medios de comunicación casi nunca satisfacen de forma perfecta nuestros objetivos y en la mayor parte de los casos sólo buscan audiencias masivas para cumplimentar su negocio. Por esto, “the best option” de los niños, queda sustituida por un programa de entretenimiento que les mantenga distraídos durante un largo rato. Todo esto, sin que los padres se den cuenta. De hecho, ni los propios pequeños son conscientes de que consumen los últimos contenidos que quisieran sólo porque les aportan una gratificación, aunque no sea la máxima.
Lo que tiene que quedar claro es que los más pequeños de la casa, no recorren por gusto la parrilla de programaciones al completo. En cuanto se les propone algo divertido o digno de hacer, se olvidan de la televisión. Y es que, ver la televisión está sujeto a la imposición entre los miembros del hogar. Llegados a este punto, muchos podrán pensar que el efecto de que todo siga igual, simplemente no es un efecto.
De cualquier forma, lo importante en mi opinión es que el consumo de los medios sea un ejercicio de libertad que reafirme las estructuras en las que se desenvuelve. Eso sí, este panorama se necesita transformar porque el consumo masivo de televisión puede generar problemas de socialización en los más pequeños así como el descuido de sus estudios.

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