martes, 22 de enero de 2013

Reportaje: Fundación Red Madre


Nunca estarás sola

PAULA OLVERA/AURORA SALVO-Acudimos a la Fundación Red Madre para hablar con su presidenta, Carmina García Valdés. Esta asociación trata con mujeres que se encuentran en problemas de exclusión social debido a un embarazo. La Fundación lleva cuatro años trabajando y ya se han creado treinta y cuatro centros repartidos por toda España con el objetivo de asesorar a las futuras madres y orientar en el camino de la maternidad. En 2009, la Fundación afirma que los embarazos de menores han aumentado,  contabilizándose en sus oficinas 1800 chicas que pedían ayuda. El motivo por el que la madre de adolescentes ha aumentado en el último año en España es debido a que el momento de tener la primera relación sexual se ha adelantado.

 
Esta organización acoge a las madres juveniles cuando más lo necesitan  y no son capaces de comunicar a sus padres la noticia de que se van a convertir en abuelos. Se encargan de la mediación entre la adolescente y sus padres con el objetivo de superar la fase que transcurre entre el embarazo y la propia maternidad. En ocasiones, los padres de estas chicas no admiten la nueva situación, por ello esta asociación busca intervenir con los progenitores, visitando el hogar familiar y, si la situación es extrema, ofreciendo hogares de acogida para las adolescentes.
 
La fundación realiza un seguimiento de diversos casos, para ver como se desenvuelven los primeros años de la maternidad de estas adolescentes y para ayudarlas en todo lo posible (manutención, recursos alimenticios, apoyo social y psicológico…). Estas ayudas se ofrecen gracias a las aportaciones que realiza la Comunidad de Madrid, así como de socios y donativos de gente particular y anónima. 
 
Según Carmina García Valdés, las adolescentes, por norma general, suelen aceptar la situación y prefieren dedicar el tiempo a su bebé, aunque puntualmente se permiten salir a disfrutar dejando a cargo de sus padres el cuidado de su hijo. Aunque salgan poco, no por ello son más infelices porque para estas adolescentes su hijo es lo más importante y no sienten la necesidad de cambiarlo por nada porque es insustituible y prioritario.En muchos casos, las chicas se sienten felices ante su inminente maternidad, pero esta aparente felicidad se rompe en el momento en que el padre se desentiende del bebé y se crea un sentimiento de soledad en la madre. En la fundación ofrecen ayuda psicológica para que las chicas rompan el vínculo emocional que sienten por sus parejas cuando las abandonan, ya que el rechazo de la pareja ante el embarazo las genera un trauma, sobre todo en el caso de las extranjeras que tienen la autoestima muy baja y suelen someterse a las condiciones que imponen sus parejas, así como sienten una gran dependencia de los varones y esto las lleva al consentimiento de muchos actos como puede ser el aborto. Uno de los problemas más significativos en el ámbito burocrático de estas madres es que las menores de 18 años no pueden inscribir a su hijo en el registro sin el consentimiento paterno. La fundación aconseja que cuando nazca el bebé, la madre en el registro ponga los dos apellidos y no los del padre hasta comprobar que éste va a encargarse de su hijo. Esta fundación recibe más chicas inmigrantes, porque éstas acuden a pedir ayuda sin pensárselo mientras que los españoles son más orgullosos en el momento de solicitar auxilio ya que se aferran a la idea de que ellos serán capaces de mantener a un bebé sin el apoyo de organismos especializados.
 
Lo que pretende esta fundación, a pesar de que las posibilidades de acceder al mercado laboral sean reducidas durante el embarazo, es que la chica siga estudiando y que como mínimo finalicen sus estudios secundarios obligatorios (ESO), así como el Bachillerato y que finalmente, la propia chica decida si quiere seguir con estudios universitarios u otro tipo de formación de grado superior. Según Carmina, la información que se ofrece acerca de los métodos anticonceptivos es amplia (preservativos, píldora…), pero es insuficiente, porque en ningún momento se informa sobre las consecuencias que tiene el hecho de mantener relaciones sexuales sin protección (dejando a un lado el embarazo) como pueden ser las enfermedades de trasmisión de sexual. Esta información sigue siendo la misma que antaño. Una enfermedad que hemos conocido a través de la fundación y que pasa desapercibida, porque la mayoría de la sociedad no sabe de su existencia (ni siquiera los propios portadores) es la clamidia que se transmite por el contacto de la piel (no por fluidos) y su consecuencia es la infertilidad de uno de los dos miembros de la pareja.

 
Para ayudar a estas chicas se les debería facilitar el acceso al mercado laboral, mayor número de ayudas económicas, la rebaja en artículos de primera necesidad como desgravar impuestos en los pañales, el aumento del número de las casas de acogida que favorezcan la integración de las adolescentes para que convivan con otras jóvenes que se encuentran en su misma situación y puedan compartir su experiencia, facilitar los trámites de adopción así como la acogida de los bebés.
 
 

Fuentes:
Con la colaboración especial de Bárbara Carmena Pollos

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