domingo, 17 de mayo de 2015

Crítica: obra “Más apellidos Vascos”

Desde Bilbao a Sevilla


PAULA OLVERA/AURORA SALVO- En enero se estrenó en el madrileño Teatro Marquina la obra “Más apellidos vascos”, protagonizada por cuatro televisivos actores que harán reír a carcajadas a todos los espectadores. La trama gira, principalmente, en torno a distintas situaciones cómicas llevadas a escena por personajes vascos y andaluces, en los que muchos se verán reflejados o encontrarán similitudes con personas de su ambiente cercano. Han pasado varios meses y esta representación continúa en cartel, un buen síntoma para los tiempos que corren, donde no es sencillo mantener la venta de entradas, tanto por su precio como por la amplia competencia que se encuentra en la capital. La comedia finaliza su primera temporada este domingo 17 de mayo, aunque previsiblemente volverán con una segunda tanda que promete seguir cosechando éxitos el 20 de agosto.

El pasado 15 de enero, el Teatro Marquina abrió el telón de “Más apellidos vascos”, una comedia teatral escrita por Diego San José, uno de los populares guionistas de la película “Ocho apellidos Vascos”, Roberto Santiago y Pablo Almárcegui. No cabe duda que la cinta mencionada fue todo un éxito para el cine español, de hecho, se convirtió en una de las películas más taquilleras de la historia a nivel nacional. La comedia superó las expectativas y el “boca a boca” fue el culpable de que se convirtiera en todo un fenómeno viral. Durante varias semanas no se hablaba de otro tema que no fuera el romance entre una vasca y un andaluz, interpretados por Clara Lago y Dani Rovira, un historia de amor que traspasó las pantallas y superó la ficción. Ambos encarnan a la perfección su papel, al igual que el de los otros dos personajes desarrollados por Carmen Machi y Karra Elejalde, quienes se hicieron con una estatuilla cada uno en la última edición de los Premios Goya celebrados en febrero. Tras el éxito de esta película, muchos deseaban que continuara en otros formatos y parece que así ha sido, porque la televisión y el teatro han aprovechado esta rentabilidad. Y no sólo eso, ya que actualmente los actores se encuentran en pleno rodaje de la secuela de la cinta española más vista de todos los tiempos.

Curiosamente la idea original de esta ficción surgió un par de años después que “Allí abajo”, una exitosa serie de televisión que actualmente se emite en Antena 3. Sin embargo, la película se estrenó mucho antes que la serie y el éxito de ésta puede ser debido, en parte, al que ya tuviera la cinta. Y es que no cabe duda que las diferencias entre vascos y andaluces dan mucho juego y más aún cuando los interpretes bordan a los personajes, como es el caso de María León y Jon Plazaola, que ya había triunfado en “Finlandia”, un programa de características similares en la televisión vasca.

“Más apellidos vascos”, en esta ocasión protagonizada por un vasco y una andaluza, por su parte, no pretende ser una continuación de ninguna de las dos anteriores opciones, sino que parte de la idea común preconcebida de los tópicos hasta llegar a desmontarlos. El Teatro Marquina acoge este espectáculo que lleva desde enero en cartel y que finaliza su primera tanda este 17 mayo, aunque promete quedarse otra temporada más. El manchego Leo Rivera, la valenciana Rebeca Valls, la vasca Cecilia Solaguren y el catalán Carlos Heredia son los encargados de hacernos pasar un buen rato. La disparidad de sus lugares de origen hace ver que esa rivalidad regional queda aparcada más allá de las tablas y muestra que en realidad no son tan distintos. Estos intérpretes son experimentados en todos los medios, sobre todo en teatro, de hecho, tres de ellos han formado parte de otro espectáculo de éxito, “Burundanga”, con la que comparte director esta representación. Cada uno a su manera ha destacado en cine, televisión o teatro, siendo éste el género más cultivado sobre todo por Rebeca Valls que hace unos meses cosechó un gran éxito con “El Feo” representado en el Teatro Lara. De igual manera, Cecilia Solaguren se ha despedido hace relativamente poco tiempo de “El Eunuco”, una disparatada obra representada en el Teatro La Latina.

“Más apellidos vascos” cuenta varias historias valiéndose del formato sketch, cada cual más disparatado y divertido, aunque con una trama central que va alternándose durante toda la representación. Esta manera de contar tópicos recuerda a la exitosa “Vaya semanita” de Euskal Telebista (ETB) que, aunque solo se centraba en los clichés vascos, también estaba compuesta por pequeñas píldoras cómicas que intentaban reírse de todo y de todos. Quizás de este programa hayan bebido tanto la película, uno de los guionista (Borja Cobeaga) fue director de este espacio de la televisión vasca, como la serie y la obra de teatro.

Dirigidos por Gabriel Olivares, los cuatro actores de la representación permanecen extremadamente concentrados, ya que cada uno de ellos interpreta en la función a más de un personaje. Así, los espectadores son testigos de ocho historias que muestran lo diferente que es la vida y las costumbres en el País Vasco y en Andalucía. Gastronomía distinta, cultura diferente y hasta el clima atmosférico varía de una región a otra. A simple vista parece que nada une a estos dos puntos de España y esto provoca la risa del público que permanecen en este estado de diversión durante más de 90 minutos. Y es que si algo se debe tener claro antes de acudir a esta obra es que uno no va a poder parar de reír. No puede precisamente porque los propios personajes también se ríen, se desternillan con las diferencias que hay entre ellos. No obstante, la obra se entiende como todo lo contrario, como un llamamiento a la igualdad del ser humano. Todos al fin y al cabo nos movemos por sueños y dejamos guiar nuestros corazones por amor. Este amor es la guinda del pastel ya que, como no podía ser de otra manera, es universal y también aparece reflejado en la obra. Los actores consiguen que ninguno de los roles que se representan queden ridiculizados en ningún momento y tratando los temas en un tono amable y natural.

A simple vista, este espectáculo teatral es muy agradable visualmente. El escenario se trasforma cada dos por tres, los actores tienen que estar además muy pendientes del cambio de vestuario que es continuo ya que, como se ha comentado, interpretan más de un papel. La escenografía se adapta al contexto en el que se encuentran los personajes que son ayudados por las incorporaciones musicales que aportan más dinamismo a la función, al igual que el constante juego de luces. Todo ello también será amenizado con una gigantesca pantalla cuyos videos tendrán una gran importancia en el marco de la representación. La combinación de todos estos elementos contribuye a que el espectador visualice escenarios sin verlos con los ojos, imaginando las cómicas situaciones en sus lugares concretos.

Durante la función, la interacción con el público es constante, sobre todo en los primeros momentos. Los actores toman el teatro entero para conseguir que el escenario supere los límites marcados. Los espectadores son un personaje más de estas historias y se involucran de tal manera en la representación que una vez en la calle no sabrán en qué lugar de España se encuentran. La diversión está asegurada siempre que se mantenga la mente abierta y la actitud propicia para disfrutar de este espectáculo, que puede servir como terapia para aquellos que no se encuentren en su mejor momento. La gente necesita reírse y nada mejor que hacerlo de nosotros mismos, porque, aunque en esta ocasión se retrata principalmente a vascos y a andaluces, todos somos conscientes de que en cada rincón de España y del mundo hay un cliché. Por ello, nadie debería sentirse ofendido, el humor nos hace libres y nos ayuda a mirar con perspectiva ciertas situaciones e incluso a denunciar hechos que no nos parecen adecuados.

Todo suena mejor con risas de fondo y el respeto es uno de los puntos fuertes de “Más apellidos vascos”. Esta característica resulta fundamental, ya que se trata de un conjunto de historias bien contadas y con mucha fuerza cómica. Sin duda, es una de las obras de la temporada, a pesar de que fuera creada y montada en un tiempo récord de casi cinco meses para aprovechar el tirón de la película, lo que demuestra que el talento y la ilusión pueden conseguir cualquier reto. Sin embargo, los espectadores no deben pensar que esta obra es una continuación o una copia de la cinta de Emilio Martínez-Lázaro, es una trama original que gustará tanto a los que hayan visto el largometraje como a los que no, porque tan sólo se ha tomado la esencia para desarrollar un trabajo teatral de calidad.

Los guiones de la obra se van actualizando, esto se aprecia en alusiones a hechos que han ocurrido recientemente y que se nota que en un principio no se encontraban en los diálogos. Esto demuestra que el equipo no para de innovar y de incorporar gags que acercan la escena al espectador. Esto resulta muy importante, ya que el resultado no se va a quedar obsoleto y el ingenio y la profesionalidad de los guionistas va a permanecer tan intacto y fresco como en las primeras funciones.

La diversidad cultural enriquece a cualquier país y a cualquier persona. Todas tienen sus peculiaridades, pero lo más importante es que éstas se traten en beneficio de los ciudadanos. Nada mejor que aprovechar esta disparidad para subirla a los escenarios y hacer pasar un buen rato a los espectadores. Conocer otras culturas de forma amena y divertida contribuye a ver éstas con otros ojos e incluso a despertar el interés por ellas, por lo que se puede decir que estos espectáculos fomentan el turismo. De hecho, las localizaciones de la película “Ocho apellidos vascos” han aumentado considerablemente el número de visitantes. Un efecto que seguro que se repetirá gracias a esta obra, ya que el público querrá conocer de primera mano los lugares mencionados.

“Más apellidos vascos” divierte a todos aquellos que disfrutan con las parodias humorísticas en las que se insertan tabúes regionales. Esta representación los trata sin tapujos y de frente, sin ningún tipo de pudor. Ahí reside la clave de la igualdad que transmite esta historia, en la necesidad de que el humor gobierne el corazón de los espectadores durante al menos el tiempo que estén en el Teatro Marquina. La obra permanece en cartel hasta este domingo 17 de mayo, aunque volverá con una segunda temporada el día 20 de agosto, por lo que os recomendamos que acudáis con amigos que tengáis de estas provincias para desmantelar entre todos una realidad que une más que separa. Y es que el camino más corto entre el norte y el sur es la risa.

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