martes, 5 de mayo de 2015

Crítica: obra "Los 7 de Rafa Méndez"


Todos tenemos una historia


PAULA OLVERA- Este domingo 3 el coreógrafo Rafa Méndez y sus siete bailarines se despidieron de la capital por todo lo alto. El espectáculo “Los 7 de Rafa Méndez” llegó a Madrid dispuesto a emocionar y hacer vibrar a los espectadores y lo ha conseguido con creces. Han sido seis funciones muy intensas, cada una de ellas única y especial. Las representaciones han tenido lugar en el Teatro Nuevo Apolo donde se han desvelado siete historias reales con temas de máxima actualidad que no han dejado indiferente a nadie. El bulling, la falta de autoestima o la ambigüedad sexual son tratados a través de la danza y de los testimonios de los propios protagonistas quienes son todo un reflejo de superación. Una obra para reír, bailar, emocionarse, pero sobre todo para darnos cuenta que hay que luchar por cada nuevo día.

El famoso coreógrafo y coach televisivo Rafa Méndez es el encargado de dirigir y protagonizar este espectáculo de danza que baila al son de las emociones. Entrevistamos a Rafa una semana antes de presentar su trabajo en la capital y en su mirada se notaba la ilusión que sentía por el estreno y por poder mostrar a los demás el resultado de un proyecto cuyo esfuerzo ahora podemos afirmar que ha merecido la pena. Rafa en todo momento se ha mostrado muy agradecido con los medios de comunicación y, sobre todo, con su público al que ha contestado todos los mensajes que ha ido recibiendo a través de las redes sociales.
A pesar de su papel activo, la presencia de Rafa en el escenario no ensombrece la de siete fantásticos bailarines a los cuales, el coreógrafo admira y a los que les ha dado la oportunidad de formar parte de su espectáculo para el que fue necesaria una ardua tarea de selección de los integrantes. Finalmente, todos ellos son procedentes de Canarias, de la misma forma que Rafa, lo que demuestra el gran talento procedente de las islas. Además del origen, a dos de las componentes les une también con el coreógrafo el paso por uno de los programas de baile más exitosos de la televisión, “Fama a bailar”. Cristian Velasco, Erica Rodríguez, Kevin González, Cinthia Díaz, Juan Manzano, Yurena Molina y Verónica Hernández se convierten en los siete protagonistas cuyas historias emocionan a todos aquellos que las escuchan. Y es que hay historias vitales que son realmente interesantes y que encogen el corazón. A través de sus movimientos, los siete artistas expresan quiénes son, sus sentimientos y su poder de superación. Estos movimientos inundan de magia el espacio teatral y la sala queda inmediatamente cargada de energía. Una energía que continúa más que nunca cuando Rafa cuenta su propia historia, sus propias vivencias, las que le han forjado personal y profesionalmente.

Rafa no dudó en presentar a sus bailarines así como bailar en conjunto con ellos. Cada uno de los siete jóvenes se sinceró con el público, exponiendo testimonios con los que cualquiera se podría sentir identificado. A los intérpretes les une la pasión por su profesión y la motivación por unos sueños que día a día intentan cumplir. Nos demuestran que no importa el pasado que se tenga, el presente no quedará arruinado por una mala época. Puede que haya un episodio trágico en nuestras vidas, pero como decía la canción de Shakira, no hay mal que dure cien años… ni cuerpo que lo aguante. La obra se presenta así como un contraste entre lo que pudo pasar en una vida y cómo se ha podido superar una situación determinada. Entre ellas, una de la que más emocionó en la sala fue la de una joven que habla de acoso escolar, o más conocido actualmente como “bulling”. Cada vez son más los niños y adolescentes que lo sufren en las instituciones académicas, o fuera de ellas, y precisamente ayer día 4 de mayo, que se celebró el Día Internacional Contra el Bulling, hay que hacer un llamamiento para acabar con este hostigamiento hacia todos aquellos que no son como la sociedad quiere que sean. Por eso es frecuente, como se cuenta en la obra, el maltrato psicológico, y a veces hasta físico, hacia personas que sufren sobrepeso. ¿Acaso deberíamos considerar a éstas un bicho raro únicamente por su aspecto físico? No debemos dejar que alguien amargue la vida a otra persona y que se la haga imposible por sus kilos de más, o de menos, ni en definitiva por ninguna de sus cualidades físicas o psíquicas. Nadie es mejor que nadie y seguramente el que así se lo crea, será el que precisamente tenga un problema de identidad y necesite destruir la vida de los demás para sentir un poco realizada la suya.

En “Los 7 de Rafa Méndez” otra de las historias que se aborda es la ambigüedad sexual. ¿Por qué siguen existiendo límites para poder amar? ¿Por qué el sexo, la edad o la raza de la persona a la que realmente queremos debe ser motivo de discriminación? En pleno siglo XXI nadie debería imponer barreras en nuestros sentimientos ni controlar los dictados de nuestro corazón. La libertad empieza precisamente en la capacidad que debiéramos tener para amar libremente y, sobre todo, respetar la intimidad de cada cual. Son muchos los colectivos que a día de hoy siguen sufriendo rechazo por su condición sexual y a los que se incita a mantener unos patrones ya prefijados si no quieren ser juzgados ni apartados drásticamente de la sociedad y de lo considerado “lo normal”. Pero no debemos olvidar que normal es lo que a cada uno le haga feliz, por eso la obra nos traslada esos miedos que muchas personas sienten antes de enfrentarse a sus propios sentimientos y de luchar por ellos a pesar del que dirán. La función se convierte así en un acto de valentía, de supervivencia y de superación derivada de la búsqueda y el encuentro de respuestas.

En este show, cuyas localidades se vendían aproximadamente por 20 euros, los prejuicios deben quedar fuera del propio teatro. Durante, más o menos, 90 minutos, los espectadores deben mudar su piel y compartir las vivencias de los intérpretes, llegando a interactuar en algunas ocasiones con ellos. Rafa consigue así que su espectáculo resulte diferente a los demás que se encuentran en el cartel desde el minuto uno. Ya el inicio resulta apoteósico, donde un juego de luces y música nos advierte de que estamos a punto de disfrutar de una función única. Se trata de un espectáculo que no requiere un montaje realmente artificioso, bastan las palabras de los protagonistas así como sus expresiones corporales para inundar toda la escena. La música es la que guía este viaje por los sentimientos de los protagonistas, desenmascarando aquellas emociones negativas que muchas veces guardamos en nuestro interior y que terminan por ahogarnos. La iluminación es igualmente esencial en este show ya que será la encargada de marcar el punto de la acción y nos permitirá dirigir la mirada hacia la persona que en un determinado momento se merece toda nuestra atención.

En cada una de las representaciones se pudo percibir un goteo de caras conocidas, son muchos los que quieren a Rafa y que han salido encantados con su actuación en directo. Entre las butacas se pudo ver a uno de los componentes de Auryn, Blas, así como a otros reconocidos bailarines que quisieron apoyar al coreógrafo acudiendo a uno de sus pases. Pero el famoso director de la obra no es el único que ha recibido numerosas muestras de cariño, los siete protagonistas también sintieron el calor del público, entre el que se encontraban muchos paisanos de su tierra.

Este canto a la supervivencia nos recuerda la fugacidad de los instantes. Por esto, el espectáculo dirigido por Rafa Méndez es toda una lección de vida, es un ejemplo de superación continua, de ganas de disfrutar sin importar el qué dirán. Y es que como nos recuerda el coreógrafo, la vida es más corta de lo que creemos y muchos están desperdiciando su tiempo y aparcando su felicidad. La felicidad es una sensación que debemos experimentar cada segundo, nada ni nadie nos deben amargar nuestro camino, debemos recorrerlo siempre estando orgullosos de quienes somos, porque no hay nada mejor que quererse a uno mismo y sentir que somos capaces de todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario