domingo, 16 de septiembre de 2018

Crítica: obra “El curioso incidente del perro a medianoche”

Una conmovedora historia de superación


PAULA OLVERA- Por fin ha llegado a la capital la obra más galardonada internacionalmente de los últimos años, “El curioso incidente del perro a medianoche” puesta en pie por La Joven Compañía. El madrileño Teatro Marquina acoge esta representación basada en el best seller de Mark Haddon. Se trata de la primera adaptación teatral en España de la novela que ha vendido más de dos millones de ejemplares a nivel mundial. José Luis Arellano es el encargado de dirigir esta función adaptada por Simon Stephens, uno de los dramaturgos ingleses más premiados, donde Gerardo Vera se ocupa de la destacada escenografía. La pieza nos adentra en el particular universo de Christopher Boone y su visión cristalina de la vida de la que todos deberíamos aprender.

“El curioso incidente del perro a medianoche”, convertida en un best seller con traducción a más de 35 idiomas, es una historia premiada en las tablas a nivel mundial. Entre los reconocimientos internacionales se encuentran 7 Premios Olivier, considerado como el más prestigioso galardón del teatro británico, y 5 Premios Tony, otorgados a obras representadas en los teatros de Broadway (Nueva York) incluyendo "mejor obra de teatro nueva”, “mejor director” y  “mejor actor protagonista”. La representación también ha conseguido 6 Drama Desk y 5 Outer Critics Circle, incluyendo en ambos “mejor espectáculo”.

Cuando la crítica internacional es unánime, y se reconoce tanto una representación, sólo puede significar que nos encontramos ante una de las obras más sorprendentes y cautivadoras de los últimos años. En efecto, desde los primeros minutos de representación “El curioso incidente del perro a medianoche” se concibe como una historia de tolerancia extraordinaria e imprescindible. Una auténtica delicia para los amante de la literatura anglosajona.

“El curioso incidente del perro a medianoche” narra la historia de Christopher Boone, un niño con un trastorno autista que tiene una capacidad intelectual deslumbrante que se pone en evidencia cuando decide investigar la extraña muerte de Wellington, el perro de su vecina conocida como Señora Shears. El chico permite a los espectadores que se adentren en su peculiar visión del mundo y especialmente en la relación que mantiene con sus padres y, en definitiva, con las personas que se cruzan en su camino.

Como se escenifica en la función, aunque no se especifique con palabras, el síndrome de Asperger se reconoce en la dificultad para la interacción social así como en la repetición de conductas. A través del protagonista comprobamos lo difícil que puede resultar la vida diaria de las personas que sufren este trastorno, pero también lo asombroso que resulta el universo bajo su mirada.

Y es que la obra se inicia con el protagonista enfrentándose a la resolución de un misterio y acaba con el mismo aprendiendo a domar un mundo que le pertenece y que, por supuesto, le necesita. Porque nada es imposible para el ser humano. En este sentido, la obra es una llamada a que personas como Christopher puedan descubrir el mundo que les rodea por sí mismos, sin prejuicios de la sociedad, en definitiva, que tengan la oportunidad de ser independientes y tomar decisiones propias.

Cabe destacar que los espectadores participan afectivamente con la historia desde sus butacas aunque no esté narrada en primera persona. La maestra Siobhan es la que, en cierto modo, ejerce de alter ego del protagonista mostrando la realidad gracias a los pensamientos de su alumno del que sabe su gran capacidad de aprendizaje puesto que es un genio de las Matemáticas.

Precisamente en esta representación la pantalla con luz digital se percibe como un espacio mental que, aunque intangible, refleja a la perfección una mente inquieta de un ser luminoso que conmoverá a todos los presentes. Así, el funcionamiento del cerebro del protagonista parece quedar plasmado a través de la escenografía que corre a cargo de Gerardo Vera.

La calidad del montaje se aprecia sobre todo con la interpretación de Alex Villazán. A su corta edad, este actor demuestra que es talento puro puesto que tiene gran capacidad para moverse del misterio a las aventuras en un espectáculo desbordado de su energía. Pero el joven no está solo en escena ya que permanece arropado por un extenso elenco de intérpretes que recrean esa magia contenida en este cuento teatral moderno que se siente como un susurro de coraje al oído.

De la representación también se extrae el amor incondicional hacia los hijos y el sufrimiento que genera su desarrollo. En este caso Marcial Álvarez en el papel de Ed y Mabel del Pozo como Judy desnudan su alma para relatar cómo la llegada de Christopher cambió sus vidas para siempre. Duele y les va a doler siempre. Al final, la aceptación es el mejor camino como bien se recalca en esta adaptación que nos invita a superar cada día las dificultades.

Completan el reparto Lara Grube, Carmen Mayordomo, Anabel Maurin, Eugenio Villota, Alberto Frías, Eva Egido y Boré Buika que encarna, entre otros, a Roger (Sr. Shears), a un policía así como a un hombre tras el mostrador. Y es que en esta obra los protagonistas demuestran al máximo su potencial y su capacidad de cambio de registro.

No hay que olvidarse que el humor también está presente en esta historia tan tierna cuyo clímax da paso al descanso de la representación. Una pausa obligada para el equipo actores y quizás no tanto para los espectadores que esperan ansiosos que la historia continúe. Y es que podrían perfectamente disfrutar de las más de dos horas y media de espectáculo sin necesidad del paréntesis porque cuando una historia engancha el tiempo no existe.

Seguramente muchos espectadores aficionados a las series rápidamente establecerán conexiones entre el protagonista de la obra y el personaje principal de “The Good Doctor”, la ficción revelación de la temporada. Al final, tanto Shaun Murphy como Christopher nos recuerdan que no debemos discriminar lo diferente porque lo distinto es especial, enriquecedor. Lo mejor es aprender de la honestidad desde la que hablan estos personajes tan queridos.

A estas alturas, no cabe duda que “El curioso incidente del perro a medianoche” es el acontecimiento teatral de la temporada. No os olvidéis que se puede disfrutar de martes a viernes a las 20 horas, los sábados a las 17 horas (y también a las 20:15 horas) y los domingos a las 18:00 horas.

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