lunes, 27 de agosto de 2018

Reportaje: Los riesgos del reporterismo

¿Quién dijo que hacer un directo fuera fácil?

PAULA OLVERA-El trabajo de reportero de televisión está infravalorado. Cada día decenas de profesionales conectan en directo con las diferentes cadenas con el objetivo de proporcionar a los fieles espectadores información de calidad. Detrás de esos segundos de concentración hay mucho trabajo. Sin embargo, el contexto en el que se mueven a veces es fortuito y tienen que enfrentarse a imprevistos con el piloto de la cámara encendido. En la mayoría de las ocasiones estos periodistas saben solventar los contratiempos, aunque otras veces resulta inevitable que sus maneras de actuar acaben convirtiéndose en Trending Topic y siendo el tema más comentado de la jornada. ¿Repasamos los momentos más curiosos experimentados por estos profesionales en los últimos meses?

Qué difícil es hacer una locución perfecta cuando sabes que estás en directo y que te están viendo millones de ciudadanos. Y qué complicado es sacar adelante esta labor cuando surgen imprevistos. Claro está que las entradillas en cámara necesitan un trabajo previo de análisis de la información, pero sobre todo la seguridad y concentración del periodista en cuestión durante los segundos en que se convierte en el transmisor de la noticia.

Actualmente los internautas de las redes sociales cada vez se muestran menos comprensivos con un error en directo. Basta con echar la vista atrás un año ya que en 2017, durante la emisión del telediario de Televisión Española, la reportera Mar Chércoles se bloqueó cuando Ana Blanco la dio paso para hablar del caos circulatorio de Madrid que había sido ocasionado por las fuertes lluvias. Tras un colapso mental, la periodista abandonó el plano al grito de: “No, lo he hecho mal. Joder, lo siento. Me he equivocado”. Ante este imprevisto, los años de experiencia de la presentadora llevaron a continuar el informativo con la mayor normalidad.

La reportera Laura Llamas también fue carne de cañón en las redes sociales en agosto del pasado año por la coincidencia de su apellido con el suceso que estaba narrando. Y es que la periodista de laSexta conectó desde Yeste (Albacete) para informar a la audiencia de un incendio.

Digan lo que digan en estos comentarios, el reporterismo es un trabajo arriesgado. No es lo mismo claramente estar escribiendo una información desde una redacción que encontrarte en el foco de la noticia como una reportera de The Caucasus Post que el pasado mes de julio casi muere decapitada por un avión militar mientras se encontraba comunicando desde una pista en Azerbaiyán.

Ante este suceso, que afortunadamente no acabó en tragedia, cabe preguntarse si debe premiar la transmisión de la información o la propia seguridad del profesional. En la mayoría de las ocasiones jugarse la vida no es un plus para el trabajo aunque constantemente se repiten situaciones de este tipo. Otro ejemplo más reciente se produjo hace tan sólo unas semanas cuando una reportera del canal valenciano À Punt tuvo que ser evacuada en una conexión en directo por la cercanía de las llamas. La Policía obligó a Gala Navarro a desalojar la zona, aunque ella no estaba muy convencida y su único objetivo era conectar en directo y transmitir la información del incendio.

Este verano Nazaret Navarro, una reportera de “Murcia Conecta” de 7 TV, también ha corrido peligro tras caerse de una moto de agua. Afortunadamente todo quedó en un susto, como también quedó en risas cuando unos bañistas del Mar Menor interrumpieron otra  de sus conexiones en directo hace unos días y la arrojaron al mar a modo de broma.

Por norma general, los reporteros de calle suelen tener don de gentes ya que están acostumbrados a tratar con todo tipo de personas, desde personajes anónimos hasta asesinos. Aunque suene escalofriante fueron muchos reporteros, entre ellos Raquel Falcón, quienes entrevistaron hace unos meses a Ana Julia Quezada acusada de asesinar al pequeño Gabriel Cruz. Sorprendió su sangre fría para mostrarse muy afectada con la desaparición del niño, que era el hijo de su pareja, ante las cámaras.

No cabe duda que el peligro acecha en multitud de conexiones. Los reporteros experimentan uno de sus peores tragos cubriendo protestas de diversa índole. El pasado mes de marzo la polémica sobrevino en Twitter en el marco de una manifestación en Cataluña cuando un reportero del programa “Espejo Público” pidió a un ciudadano independentista que le hablara en castellano. Raúl García molestó soberanamente al manifestante quien recalcó que se encontraba en Cataluña y por tanto el reportero debía comunicarse en catalán.

El reporterismo de calle resulta todavía más complicado si eres mujer. Recientemente, la periodista María Gómez ha sido la encargada de poner sobre la mesa este tema que parece velado. La reportera tuvo que cubrir el Mundial de Rusia 2018 y acabó realmente harta de que los hinchas de fútbol acosaran públicamente a profesionales femeninas de su gremio.

“Basta ya de este tipo de actitudes, basta ya de este tipo de hombres. Somos trabajadoras, no somos floreros, no estamos esperando besos que no pedimos, no somos muñequitas que estamos en la calle. Somos profesionales y pedimos simplemente respeto", recalcó María Gómez en el programa “El Mundial se juega en Mediaset”.

La mala experiencia de María Gómez no es un caso aislado ya que durante el Mundial de Rusia 2018 la periodista colombiana Julieth González Therán también denunció que había sido víctima de la agresión machista. Esta reportera se encontraba realizando una conexión en directo para la cadena alemana Deutsche Welle cuando un desconocido se abalanzó sobre ella en pleno directo para tocarla un pecho.

En este punto hay que mencionar a los presentadores de informativos porque, al igual que los reporteros, no están exentos de protagonizar momentos inesperados delante de las cámaras. Sin ir más lejos, el pasado año la presentadora Ángeles Bravo tuvo un pequeño atragantamiento y fue su compañero Álex Barreiro quien tuvo que continuar la noticia. Como éste hay decenas de casos. Se trata de contratiempos que nos recuerdan que en esta profesión cada día pasa algo nuevo y que es mejor estar prevenido.

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