miércoles, 17 de marzo de 2021

Crónica: La fábrica de chocolate

Un mundo mágico ambientado en los dulces

PAULA OLVERA- El sueño de cualquier amante de los dulces se ha hecho realidad ya que ha desembarcado en Madrid una fábrica de chocolate muy particular que ofrece a los asistentes la oportunidad de hacer un viaje por diferentes escenarios ambientados. Un mundo de fantasía donde la diversión está asegurada tanto para los mayores (especialmente instagramers) como los pequeños ya que este plan invita a vivir momentos únicos e inigualables. Esta experiencia se puede disfrutar los viernes, sábados y domingos en la Sala Azca del centro comercial Moda Shopping (Avenida General Perón, 38-40). La entrada general cuesta 18 euros y la infantil-3 a 12 años-13,5 euros que incluye tanto el recorrido por ambientes mágicos, donde sacar fotografías inolvidables, como una dulce sorpresa al final de la actividad.

Durante mi infancia solía viajar a lugares mágicos a través de mi imaginación, así que para mí ha sido una auténtica aventura rozar la fantasía en la vida real a través de la visita a la fábrica de chocolate. En aproximadamente 45 minutos los visitantes recorremos diferentes escenarios fascinantes repletos de sorpresas. Pasamos, por ejemplo, del salón de cupcakes (donde podremos saltar en las camas elásticas) a la piscina de bolas para, seguidamente, pisar el mundo de las nubes y finalmente atravesar un túnel de neón lleno de tuberías donde se recibe un detalle muy dulce que a los más golosos os encantará.

Si hay algo que quiero destacar especialmente es que este plan cuenta con todas las medidas de seguridad necesarias en este contexto de pandemia. Antes de cruzar la puerta que nos adentra en este mundo mágico que abstrae a primera vista nos toman la temperatura y durante todo el recorrido encontramos dispensadores de gel desinfectante. Además los pases cuentan con un aforo reducido para asegurar la distancia social, aunque he de decir que todavía me hubiera sentido más cómoda si cada grupo contara con menos personas porque, al fin y al cabo, se trata de una experiencia inmersiva que en estos tiempos se aprovecha mejor con un público limitado.

Este plan exclusivo de Fever presenta escenarios ideales para tomar imágenes divertidas que compartir en las redes sociales. Yo misma ya he publicado en mi perfil de Instagram algunas de las fotografías y enseguida mis seguidores me han preguntado por este plan multisensorial que ya adelanto que os dejará con un buen sabor de boca. Y es que todo puede pasar en este espacio totalmente tematizado y repleto de color (yo confieso que, por un momento, me esperaba que Johnny Depp hiciera acto de presencia porque tenía la sensación de que la fábrica de chocolate de Willy Wonka se había materializado).

Pero más allá de la cuidada ambientación (los decorados además de bonitos resultan auténticos) si hay algo que me ha alucinado es la implicación del personal que pone la guinda del pastel a este plan con su buena vibra. Los trabajadores acompañan al público por las salas interactuando activamente (especialmente con los más pequeños). Una teatralización que a mi juicio es el auténtico puntazo de esta original exhibición. Desde luego, yo me he echado unas cuantas risas, por ejemplo, con Salti y Nuba que consiguen que esta experiencia resulte todavía más especial y animada.

En suma, acudir a esta fábrica de chocolate tan surrealista me ha parecido una experiencia única y completa ya que involucra a todos los sentidos, desde el tacto hasta la vista, pasando por supuesto por el gusto. En este año en el que disfrutar está más infravalorado que nunca este plan es muy recomendable ya que permite pasar un rato muy agradable y desconectar de nuestra amarga realidad mientras sacamos a ese niño que todo llevamos dentro.

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