martes, 31 de diciembre de 2013

Artículo: el sistema educativo español

Universitarios descontentos


PAULA OLVERA- En los últimos años se ha incrementado el rechazo de los alumnos a la universidad entendida como institución. La nueva generación de estudiantes no está motivada y esto se puede apreciar tanto en las universidades públicas como en las privadas. Algo falla. Este panorama se puede observar en toda la Comunidad de Madrid. No corren buenos tiempos para la universidad. Las quejas de los alumnos se intensifican cada curso académico aunque curiosamente ha aumentado en la mayoría de las universidades, el número de matriculados con respecto al año anterior. “No queda otra” repiten por los pasillos los alumnos. Parece que hay que seguir estudiando a pesar de las zancadillas que reciben los más jóvenes. Hay que tener un mínimo de esperanza a que el sistema educativo se modifique.


Cuando uno llega a la universidad por primera vez, la ilusión se refleja en sus ojos. Muchos no saben a ciencia cierta lo que implica ser universitario, pero por norma general han oído hablar bien de esta nueva forma de vida. Sin embargo, la ilusión del primer año de carrera en muchas ocasiones se transforma en un rechazo hacia el sistema educativo. Las medidas implantadas por el Ministerio de Educación y las trabas que a veces ocasionan los responsables de la universidad están haciendo mella en el ánimo de los alumnos.


Las universidades madrileñas cuentan con unas instalaciones impresionantes aunque por lo visto no es oro todo lo que reluce.  Los alumnos se quejan del estado de su material de trabajo a pesar de la inversión en nuevas tecnologías. Por no hablar de la gestión que realizan los responsables de las universidades en materias tan importantes para los alumnos como sus primeras prácticas en empresas. Es cierto que la información existe, circula por las páginas oficiales de las diversas universidades, pero parece ser que el estudiante no recibe todas las recomendaciones que debiera. Y es que la orientación brilla por su ausencia. No es de extrañar ahora que por ejemplo, el fructífero desarrollo de las prácticas en empresa dependa de la peripecia de los estudiantes.

Las quejas vuelven a llegar por el precio de la matrícula. Y esto, sin contar la segunda  y sucesivas inscripciones en una asignatura, las cuales, han disparado su precio. Todo ello ocasionado por la decisión que ha tomado el ministro Wert quien ha impuesto la subida de tasas. Un tasazo universitario que ahoga los bolsillos de los padres y las esperanzas de los estudiantes de las universidades públicas principalmente. Y a esto hay que sumarle que no hay salidas laborales y es cuando los estudiantes se preguntan para qué vale estudiar y qué valor se le da a la educación en su país. 

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