domingo, 27 de mayo de 2018

Crítica: serie “Matar al padre”

¿Amor de padre?


PAULA OLVERA- “Tu padre dice que es milagroso que estés leyendo esto con lo distraída que vas siempre con el móvil” o “Tu padre dice que Callao estás más guapo” son algunas de las frases que te puedes encontrar en el marco de la promoción de la nueva serie original de Movistar+. “Matar al padre” es una tragicomedia con alma de película que está dividida en cuatro episodios. Se trata de una serie creada por Mar Coll, Valentina Viso y Diego Vega que cuenta la relación de Jacobo Vidal con sus hijos durante dieciséis años. En estas dos décadas se profundiza sobre un personaje disfuncional a quien la propia vida le recuerda lo imprevisible que es. Un título para dejarse llevar con los cinco sentidos que se suma a la lista de grandes éxitos de la plataforma de pago.

Ya podéis disfrutar de la serie “Matar al padre” en Movistar+, un trabajo que incorpora a la primera mujer detrás de las cámaras que es experta en familias. Mar Coll puede presumir de dos películas muy premiadas: “Tres diez amb la familia” y “Tots volem el millor per a ella”. Ahora, triunfa con su debut televisivo.

El protagonista de esta historia es Jacobo Vidal, un abogado de profesión, con cierto aire despótico, que está empeñado en controlar la existencia de sus hijos Tomás y Valeria, especialmente en cuanto a la toma de decisiones de su futuro se refiere. El protagonista emplea su autoridad sin contemplación provocando un caos en su hogar.

Nos encontramos ante un drama donde el humor negro va guiando una trama más compleja de lo que parece a simple vista que versa sobre el amor de un padre obsesivo. ¿Hasta qué punto es bueno que un progenitor intente proteger a sus hijos a toda costa, interponiéndose ante cualquier obstáculo que frene el bienestar de los suyos? Y, sobre todo, ¿hasta dónde es beneficioso que un padre exponga a sus vástagos su visión del mundo como única posible?

“Matar al padre” es una serie capaz de generar debate sobre los perjuicios del exceso de amor filial. La asfixiante protección de los progenitores puede desencadenar consecuencias fatales en la vida adulta de los niños. No es cuestión de dejar caer a los hijos por el despeñadero, simplemente aportarles las herramientas suficientes para que ellos mismos sean capaces de discernir sobre su futuro. Al fin y al cabo, dar la vida no significa ejercer el control permanente sobre esa vida. Sin embargo, en pleno siglo XXI sigue sorprendiendo la cantidad de Jacobos Vidal que la sociedad mantiene, quizás por la costumbre del patriarcado que ha imperado durante décadas.

La ficción está compuesta de cuatro capítulos que suceden en momentos sociales muy puntuales y característicos que aportan realismo a esta historia de tantas capas que mezcla castellano con catalán en un año político especialmente convulso. Así, la serie se inicia en la Barcelona post-olímpica y termina en plena crisis mundial de 2012.

El primer capítulo arranca además con un fallecimiento que hace replantear al padre de familia que toda precaución es poca con sus seres queridos. El segundo capítulo, contextualizado en el 2004, aborda uno de los temas centrales de la historia que es la depresión de Tomás. Muchas veces los padres son incapaces de saber gestionar este tipo de enfermedades mentales y de ayudar a los jóvenes en su etapa más frágil. 2008 es el punto de partida del tercer episodio en el que los hijos de Jacobo ya son totalmente independientes, pero viven marcados de alguna forma por su herencia invisible. En el intento de controlar la vida de sus descendientes, el último capítulo ahonda en la decepción de este padre que cree haber perdido las herramientas para salir airoso de los problemas.

El desenlace de la serie es brillante porque, de alguna manera, se humaniza al personaje principal, que realmente es noble y ama a sus hijos por encima de todo, demostrando a los espectadores que en muchas ocasiones el futuro no se corresponde con el presente, con aquello que habíamos planeado años atrás. Y es que lo imprevisible es parte de la magia de seguir respirando. Además, se produce el cambio de roles propio del paso de los años donde los padres se sitúan en las puertas de la tercera edad y los hijos son los que tienen que lidiar con la vulnerabilidad de sus mayores. Lo que viene siendo ley de vida.

El elenco de esta serie actúa de manera bastante coral aunque Gonzalo de Castro es quien toma las riendas de la historia. El actor se mete en la piel de este padre de familia que no deja de sorprender a los espectadores en cada episodio. El intérprete se tiene que adelantar a cualquier desgracia porque su personaje peca de paranoico y déspota. El que fuera protagonista de “Doctor Mateo” ejerce la paternidad junto a la actriz chilena Paulina García que encarna a Isabel. Esta mujer se contrapone a Jacobo porque tiene un carácter más cálido y siempre intenta evitar las discusiones en su intento de ser buena madre. Sorprende especialmente que su profesión sea la de psicoterapeuta puesto que no sabe controlar sus propios problemas.

Marcel Borrás interpreta a Tomás, un personaje repleto de matices que tan pronto se bloquea y no tiene fuerzas para seguir adelante, como está dispuesto a todo. No obstante, vive a la sombra de su progenitor y actúa un poco como la víctima que es dañada continuamente por un padre que no puede evitar cortarle las alas, aunque por otro lado está deseando que abandone el nido.

La pequeña de la familia, interpretada por Greta Fernández, es el ojo derecho de Jacobo. Valeria acaba mudándose a otro país y siendo una mera espectadora de la crudeza que día a día se vive en su núcleo familiar. Asimismo, hay otros personajes más secundarios como Pol Vidal que es un terapeuta alternativo que contrasta lógicamente con los protagonistas.

Es muy probable que todavía no hayas disfrutado de esta serie, que era una de las más esperadas de la plataforma de pago, así que os recomiendo que os adentréis en ella hoy mismo puesto que os encontraréis con vuestros propios miedos vitales reflejados en la pequeña pantalla. Ya sólo por eso merece una oportunidad y hacer la ola a Movistar+ que en los últimos meses ha estrenado títulos tan redondos como “Velvet Colección”, “La Zona”, “Vergüenza”, “La Peste”, “Mira lo que has hecho” y “Félix”. ¿Alguien da más?

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