miércoles, 21 de enero de 2015

Reportaje: Aldeas Infantiles

Una gran familia



PAULA OLVERA-  Aldeas Infantiles fue fundada en 1949 por el austriaco Hermann Gmeiner con el objetivo de mejorar la calidad de vida de aquellos niños que, desde bien pequeños, se convirtieron en auténticas víctimas. Este organismo, considerado el más grande de ayuda directa a la infancia, se centra en la creación de aldeas, casas unifamiliares que conforman una pequeña urbanización y están distribuidas por todo el mundo, concretamente en 134 países. De la mano de Gracia Escudero, Jefa de Prensa de Aldeas Infantiles SOS España, nos adentramos en la organización y descubrimos cómo todos los miembros conforman una numerosa familia que cada día sueña con un mundo mejor en el que los niños puedan ser felices.


Corría el año 1949 cuando un austriaco, Hermann Gmeiner, se propuso crear una nueva organización no gubernamental con una serie de principios básicos que, desde su fundación y hasta el día de hoy, han perdurado. Entre ellos, cabe destacar la construcción de aldeas infantiles donde se encuentran los niños en protección. Asimismo, en cada una de estas “casas” vive una responsable de hogar, una Madre SOS, que es una figura de referencia estable para estos pequeños cuyo núcleo familiar se ha visto desestructurado por diversos motivos.

En España, la primera aldea se creó en Sant Feliu de Codines, en Barcelona, fruto de la buena voluntad de una señora que conocía la labor de Aldeas Infantiles a nivel internacional. La segunda aldea se creó en Redondela, en Pontevedra, por la misma circunstancia: una mujer, con muchos contactos y dinero. Con los años, se decidió crear la Asociación Aldeas Infantiles SOS de España, de la mano de Juan Belda que fue erigido como presidente por el antiguo Rey Juan Carlos I. Era la época de Adolfo Suárez y el monarca estaba muy interesado en la labor de Aldeas Infantiles que conoció en Estoril (Portugal), durante el exilio con su familia. El Rey vio aquellas aldeas y le gustó muchísimo esa forma en la que convivían los niños. Hay que tener en cuenta que, en esos momentos, lo que había en España eran los grandes orfanatos por lo que Juan Carlos I lo vio como una excelente alternativa. Con los años se crearon otras aldeas, entre ellas la de Madrid. A partir de entonces, el equipo se ha centrado en el desarrollo de todos los hogares y programas que hay en la actualidad.

Una de las características de Aldeas Infantiles, estando presente en 134 países, es que es interconfesional y apolítica. Esto se debe a que están presentes en muchos lugares donde hay diferentes religiones y culturas. Por ello, cuando un niño llega a una aldea, no rompen con sus raíces ni con su religión, ni mucho menos con su cultura. Como explica Gracia Escudero, Jefa de Prensa de Aldeas Infantiles SOS España, “si tenemos que hacer el Ramadán, se hace”. Esto sucede sobre todo en la aldea de Barcelona que tiene muchísimos niños de la citada religión.

Esta organización trabaja directamente con Servicios Sociales. Así, mantienen una serie de plazas en cada una de las comunidades autónomas que trabajan para que, si a algún niño le sucediera algo, Servicios Sociales supiera que puede derivarlo a las aldeas. En nuestro país, atienden a más de 200.000 niños que presentan situaciones dramáticas, de todo tipo. La mayoría, cuando los Servicios Sociales quitan a unos padres la guarda y custodia, el caso es grave ya. Por eso, hay que intentar siempre no llegar a ese extremo. No obstante, se siguen produciendo muchos casos de maltrato y abandono, así como de abusos. Gracia Escudero destaca que “siempre hemos ayudado a las familias a que se reestructuren y que puedan estar con el niño y, además, al niño le es favorable, es decir, si el niño ve que tú ayudas a su familia, él se va a sentir más tranquilo estando en Aldeas Infantiles”. Y es que, como continúa la comunicadora, “tú no le puedes alejar completamente de su realidad familiar ni le puedes obviar lo que ha sucedido, porque, al final, su familia es su familia”. Por tanto, como se puede comprobar, a lo que se están dedicando en los últimos años muchísimo más, sin duda, es al fortalecimiento de las familias, a la prevención. De esta manera, la organización intenta ayudar a que las familias no se desestructuren.

La mayoría de la población tiende a equipar la labor de Unicef con la de Aldeas Infantiles y lo cierto es que ambas realizan tareas muy diferentes puesto que la primera se centra en cuidados tan importantes como la vacunación de los niños, la lucha contra la mortalidad infantil… mientras que la segunda se focaliza en el mantenimiento de las familias en los nuevos hogares. Las labores concretas de Aldeas Infantiles sí que se pueden equipar, salvando las distancias, a las de organizaciones como Nuevo Futuro o Mensajeros de la Paz. No obstante, a todas las diferencia su forma de trabajar. Cabe destacar la nueva dirección que han de seguir en Aldeas Infantiles a raíz de la crisis económica que sufre España. “Lo que estamos notando en los últimos tres años es el tema de tener que abrir comedores”, comenta Gracia Escudero.
Sin duda, la terrible circunstancia económica que envuelve al país ha agudizado esta situación. Esto se puede apreciar en el caso de la reutilización de los espacios que dispone la institución. Cuentan con centros de día que se abrieron en su momento para ayudar a las familias y que los niños pudieran hacer sus deberes con un educador. En los últimos años, estos centros de día que estaban abiertos más que nada para esta labor educativa de las familias, se han convertido en asistenciales. De hecho, las cocinas de estos lugares en las que se les daba la merienda a los niños, se han convertido en auténticos comedores sociales. La grave situación también se puede ejemplificar con la creación, en su día, de unas duchas para enseñar hábitos de higiene a los padres y que, en la actualidad, se están usando para ducharse porque hay familias que no tienen dinero para disponer de agua caliente o calefacción. En los centros de día también se está dando una bolsa de comida a los niños para el fin de semana que es cuando existen más riesgos de que los pequeños se alimenten en peores condiciones. Cabe destacar que en los asuntos de la comida, Aldeas Infantiles trabaja en red con Banco de Alimentos, Cáritas o Cruz Roja para que les faciliten los alimentos y les ayuden también a distribuirlos.

La crisis que padece España también ha afectado a aquellos adolescentes criados en la organización que han alcanzado la mayoría de edad y que se han visto obligados a seguir recurriendo a Aldeas Infantiles SOS. En la actualidad, cuando los jóvenes tienen problemas de inserción laboral se apoyan en la red familiar y lo que ha sucedido en este organismo es que muchos de los jóvenes que ya se habían ido, y que incluso tenían su familia, están volviendo a las aldeas porque al final son su núcleo de referencia. Ante este desolador panorama, esta institución está ingeniando microcréditos, búsqueda de trabajo e inclusive, en algún caso extremo, se les ha ofrecido trabajo dentro de la propia organización.

Aldeas Infantiles SOS está compuesto por un numeroso conjunto de personas que concentran todos sus esfuerzos en ayudar a los niños más desfavorecidos. Entre el personal nos encontramos a los voluntarios. Como su propio nombre indica realizan un trabajo voluntario, en la mayoría de las ocasiones esporádico, por lo que no reciben una remuneración económica a diferencia de otros miembros como las Madres SOS que sí lo perciben porque sacan diariamente adelante a los niños. Entre las labores de estos voluntarios se encuentran las de ayudar a los menores a hacer los deberes por las tardes o repartirles la merienda. En este caso, nos encontramos con los citados voluntarios educadores, aunque también los hay que colaboran altruistamente desde las oficinas en tareas administrativas y de correspondencia. Al final, todo esfuerzo suma. No obstante, por norma general, la mayoría de los interesados en realizar voluntariado desea colaborar directamente con los niños y no siempre es posible. Esto no debe frenar el entusiasmo por participar en la organización porque, al final, todo el personal es una pieza clave del engranaje, un miembro más de una familia cuyos lazos no son de sangre, pero como si lo fueran.

La ayuda de los voluntarios al desarrollo de la organización es fundamental, como también lo es la aportación de los socios. De hecho, la mayoría de los ingresos de Aldeas Infantiles SOS España, un 79.7%, según Gracia Escudero, provienen de la financiación privada, es decir, de los socios, padrinos, donantes y empresas. Cabe destacar la diferencia entre socio y padrino, ya que el primero lo es por entregar una cuota que puede ser mensual o trimestral y el segundo se encargada de apadrinar a los niños con otro tipo de ingresos. En el primero de los casos, hay que comprometerse en la periodicidad de unos pagos, para que desde la organización puedan tener muy claro lo que tienen o dejan de tener, económicamente hablando. Respecto a los padrinos, como en otras instituciones, comenzaron con la opción de apadrinar un niño. Pedagógicamente resultó muy negativo ya que había pequeños que tenían dos padrinos y otros, ninguno. Al final, se optó por la posibilidad de cambiar esa figura y apadrinar una aldea por 18 euros al mes cuya dotación va íntegra para todos los miembros de un hogar. Esto hace más importante aún si cabe la figura del padrino, quién puede realizar visitas mensuales a la aldea, normalmente invitado un sábado por la mañana desde la organización para descubrir qué programas se están llevando a cabo y comprobar de primera mano que su dinero no ha sido repartido en vano.

Como se ha podido observar, Aldeas Infantiles SOS necesita la aportación de todos, porque con poco de cada uno se hace mucho y se asegura a los niños una infancia feliz, en la que nada ni nadie les prive de este derecho. A pesar de que Gracia Escudero confirma que por el momento no se van a crear nuevas aldeas en España por los costes derivados de su mantenimiento, los miembros de la organización seguirán trabajando con tesón, centrándose en la prevención y evitando que cientos de familias se vean obligadas a separarse de sus tesoros más preciados.

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