lunes, 11 de noviembre de 2013

Crítica: obra "Indignados"

“Un pueblo que se ríe es un pueblo que está armado”


AURORA SALVO AMORES - El madrileño Teatro Alfil abre sus puertas los viernes por la noche para recibir a un grupo de “Indignados”. Un joven sin futuro, un parado y un guardia civil forman este cuadro tan variopinto unido por el último día de acampada en Sol del Movimiento 15M. Un contexto que, a simple vista, debido a la gravedad de la situación, no parece el más propicio para una obra de humor. Sin embargo, Joseba Pérez, Raúl Navareño y Juan Carlos Córdoba consiguen con gran éxito que durante dos horas nos olvidemos de estos problemas, aun cuando se basan en ellos principalmente. Y eso es muy difícil de conseguir.
 
Los problemas son menos si se tratan en tono de humor. En eso consiste exactamente esta irreverente comedia en la que sus protagonistas se ríen de todo y de todos, incluidos ellos mismos. Los tabús están prohibidos y el ingenio está servido para decir lo que muchos piensan sin censuras. Un recorrido por la sociedad actual desde un punto de vista satírico y muy divertido. En el fondo, se trata de relativizar la situación actual mostrando otros conflictos del día a día y lo dueños que somos de nuestro destino.

La escenografía se basa principalmente en dos tiendas de campaña, cuatro banquetas y unos refrescos. Cuando el guión tiene tanta calidad no hace falta nada más, sirve para contextualizar de forma superflua el eje sobre el que gira la historia. El público representa una parte fundamental de este espectáculo, ya que sirve de apoyo una y otra vez a los actores, una labor bastante complicada, porque los espectadores son diferentes en cada función y no se puede preveer cómo están dispuestos a participar. Estas situaciones solo se pueden salvar cuando se tienen tablas y a estos tres genios de la comedia les sobran, ya que las bromas que se hacían fuera de guión parecían tan ensayadas como cualquier otra parte de la obra, no estaban forzadas, las sonrisas salían casi sin quererlo.  

Este teatro está dividido en dos partes, una convencional con butacas y otra con mesas donde los asistentes puedan tomar algo. Todo estaba lleno. En la sala no cabía nadie más y a la hora de entrar la cola daba la vuelta al edificio. El precio que se paga por esta entrada merece la pena por el gran rato que estos tres cómicos nos hacen pasar.

Esta función ofrece una visión distinta de la situación que estamos viviendo así como razonables soluciones contadas desde la ironía, pero que pensadas en frío el espectador se da cuenta de que son muy lógicas. Más allá del humor, intenta hacer reflexionar y ver el vaso medio lleno. La única pega que se le puede poner es que algunos espectadores salieron con dolor de tripa, porque no se pararon de reír en toda la obra, no hay un momento de tregua. Al finalizar, los actores estaban en la puerta para saludar uno por uno a su encantado y agradecido público.

No dejen de ir a ver esta obra que les hará pasar dos horas desternillantes, llenas de humor inteligente. Digna de ver, no se arrepentirán. 

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