Crítica: película “Luca”

Una hermosa historia de amistad y descubrimiento

Tras el estreno de “Soul” el 25 de diciembre, Pixar lanzó el pasado 18 de junio su nueva película original de animación titulada “Luca”. Se trata de la vigésimo cuarta producción de la compañía de Emeryville protagonizada por dos monstruos marinos adolescentes que viven un verano que cambia sus vidas para siempre. Una vez más, Disney apuesta por una historia divertida y conmovedora que profundiza en el paso a la edad adulta, en el abandono de la zona de confort, en el miedo a lo desconocido y, sobre todo, en la amistad. Esta producción está dirigida por Enrico Casarosa quien, curiosamente, se inspiró en sus propias experiencias de la infancia (él nació en Génova) para confeccionar un relato de tolerancia y diversidad.

Si estáis de vuelta de vacaciones y os urge poneros al día del contenido de los diferentes catálogos de streaming, yo os emplazo primeramente a disfrutar de «Luca» en Disney+.

“Luca” sigue a dos monstruos marinos que viven justo debajo de la superficie del agua. Por un lado Luca Paguro, quien da nombre a la película, un personaje con una curiosidad infinita por el misterioso mundo que existe por encima del mar. Aunque sus padres Daniela y Lorenzo hacen todo lo posible por protegerle de los seres humanos (una sobreprotección que me ha recordado a Marlin con Nemo en “Buscando a Nemo”), al protagonista de esta historia le invaden las preguntas. A sus 13 años encontrará en Alberto Scorfano, otro monstruo marino adolescente muy independiente, al mejor compañero de aventuras. Ambos descubrirán el verdadero significado de la amistad junto a Giulia aunque hay que resaltar que los momentos de diversión entre ambos con la niña se verán continuamente amenazados por el secreto sobre su auténtica identidad.

Uno de los aspectos de la cinta que más me ha gustado es la ambientación, con una trama que se desarrolla en el pueblo ficticio de Portorosso pero que nos traslada de inmediato a la zona costera de la Riviera italiana. Ahora bien, lo que más me ha cautivado de “Luca” es la propia propuesta por el trasfondo que alberga. Es una historia sencilla, ligera y tierna que no necesita grandes artificios para conectar con los espectadores puesto que profundiza en un sentimiento tan universal como es la amistad. 

Pero, además, explora qué supone sentirse diferente en lo que se concibe como una crítica hacia las mentes cerradas. Y es que, a día de hoy, tristemente hay personas que se hacen pasar por alguien que no son para ser aceptadas socialmente. Y este montaje va precisamente de eso, de aceptar al diferente.

En conclusión, “Luca” es una película tan colorista y divertida como trascendental.

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