martes, 25 de mayo de 2021

Crónica: Salt Room

Inhala y exhala

PAULA OLVERA- En la calle Fernández de los Ríos número 52 he descubierto un centro de haloterapia muy aconsejable. Sin duda, la mala calidad del aire que habitualmente respiramos y el modo de vida predominantemente estresante que mantenemos (agravado en los últimos meses por la pandemia del coronavirus) causan estragos periódicos en nuestra calidad de vida. Por esta razón me he sentido empujada a acudir a estas cuevas de sal en pleno corazón de Madrid para someterme a una terapia totalmente natural que consiste, fundamentalmente, en respirar un ambiente saturado por micropartículas de sal de origen 100% mineral. El efecto tras una sesión de 50 minutos (vale 27 euros) ha sido muy satisfactorio, especialmente por la relajación conseguida en este espacio.

En 2015 desembarcó en la capital un centro especializado en una terapia natural muy efectiva, la haloterapia, indicada principalmente en casos de alergias, asma, bronquiolitis, sinusitis, tos, fibrosis quística, resfriado, rinitis, EPOC, neumonía, otitis, dermatitis, psoriasis, eccemas y cuadros de estrés. Esta forma de medicina alternativa emplea la sal como medio de tratamiento buscando la calidad de vida y la salud de los clientes. Para ello, este espacio dispone de varias salas en las que respiramos el aire impregnado en el ambiente de esta sustancia blanca. En otras palabras, aquí es sencillo purificar las vías respiratorias.

Mi experiencia ha tenido lugar en Salt Beach que es una cueva de sal de iluminación tenue y temperatura seca que emula un ambiente de playa, con el suelo, las paredes y el techo recubierto de sal, un mineral que en apenas una sesión me ha aportado beneficios reseñables. Si bien esta terapia resulta muy oportuna para tratar los problemas respiratorios, también es conveniente para medicinar los síntomas del estrés. Al fin y al cabo es una de las enfermedades predominantes de este siglo XXI marcado por un estilo de vida frenético que deriva de una sociedad cada vez más exigente. De modo que poder regalarme casi una hora para inhalar micropartículas ha resultado un acierto ya solo por el simple hecho de desconectar de una realidad señalada por las prisas, dejándome embriagar además por los sonidos de la naturaleza (la musicoterapia comprende un papel fundamental en este fin).

Si bien la atmosfera artificial de Salt Beach es casi onírica (ahora sé que se puede disfrutar de un día de playa sin escapar de la capital), el centro también cuenta con otras salas para uso individual o en pareja que son lugares ideales para refugiarnos en plena ciudad: Pink Diamond, Salt Paradies y Rain Forest. Asimismo me ha impresionado Child’s Room que es un espacio dedicado a los más pequeños de la casa donde se combina la diversión y los beneficios de la haloterapia. Este tratamiento en concreto está indicado para menores a partir de 3 meses que accederán acompañados de un adulto.

Pese a que las cuevas de sal cada vez son más populares en España todavía hay quienes desconocen las propiedades integradas en esta experiencia, de ahí que aproveche para reivindicar la importancia de mimar nuestros cuerpos. Obviamente es una terapia alternativa, pero como no resulta invasiva ni provoca efectos secundarios merece la pena probar al menos una sesión. Porque es un tratamiento provechoso para cualquiera que desee darse un respiro (nunca mejor dicho) y, por supuesto, un plan diferente para hacer en Madrid.

En conclusión, Salt Room resulta una experiencia terapéutica única que evidencia cómo la sal no es únicamente un condimento para cocinar. ¿Acaso hay algo mejor que invertir en salud y bienestar?

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