martes, 8 de septiembre de 2020

Crítica: película “Amor garantizado”

El que busca, halla


PAULA OLVERA-Los suscriptores de Netflix ya pueden disfrutar de la nueva comedia romántica de la plataforma de streaming que en España se ha convertido en un auténtico fenómeno ya que ha llegado incluso a ocupar el número uno de los diez títulos más populares en nuestro país. Obviamente me estoy refiriendo a “Amor garantizado” donde, nunca mejor dicho, el romance está garantizado. Y es que en esta cinta la abogada Susan, interpretada por Rachel Leigh Cook, tiene que asesorar al fisioterapeuta Nick, encarnado por Damon Wayans Jr., en su demanda contra una aplicación de citas porque después de mil quedadas con mujeres de todo tipo (hasta la que le quería solo para ir a una boda y la que llegó al encuentro con sus padres) todavía no ha encontrado el amor.

“Amor garantizado” se ha sumado a la lista de comedias románticas que están disponibles en el catálogo de Netflix aunando todos y cada uno de los clichés del género (incluyendo situaciones inverosímiles y un alto grado de cursilería). La historia nos presenta a una solitaria (y workaholic) abogada que lidera un pequeño bufete en el que trabaja junto a sus asistentes Denise, interpretada por Lisa Durupt, y Roberto, encarnado por Sean Amsing, que acepta un inusual caso en el que un cliente denuncia una suerte de fraude y además ahonda en los mensajes engañosos en tiempos digitales.

Y es que un apuesto fisioterapeuta llamado Nick Evans desea demandar a la app Amor garantizado porque todavía no ha encontrado a su media naranja, a pesar de que la empresa promete que cualquiera encontrará pareja dentro de las primeras mil citas. Teniendo en cuenta que el dinero escasea y que el negocio se puede ir a pique (puesto que hasta se han tenido que deshacer del dispensador de agua), Susan decide aceptar el reto a pesar de que es consciente de que conseguir una compensación económica para su cliente resulta complicado porque deberá enfrentarse a Tamara Taylor, interpretada por Heather Graham, y al poderoso staff de abogados de la compañía.

Si bien el romance resulta predecible desde que abogada y cliente se conocen y saltan chispas, la premisa contemporánea de la historia atrapa enseguida. La película dirigida por Mark Steven Johnson cumple con creces su propósito, es una propuesta ligera que resulta amena y nos entretiene durante noventa minutos. Así que os aconsejo apostar por este ágil y sencillo montaje ahora que no están los tiempos para muchos dramas ficticios (debido a la crisis del coronavirus con la realidad ya tenemos bastante desgracias).

Ya digo que el rumbo de la cinta no sorprende demasiado, pero al menos refrenda la apuesta de Netflix por el exitoso género de las comedias románticas. En otras palabras, es una historia que satisface las expectativas de los verdaderos amantes de este subgénero de las películas de comedia a pesar de que no destaca por su carácter innovador. Ahora bien, el mensaje de esta liviana cinta está ahí si los soñadores empedernidos saben leer entre líneas: hasta después de mil citas se puede encontrar el amor. Solo hay que arriesgarse por lo que uno quiere ya que este sentimiento es impredecible y está garantizado para quienes buscan de verdad.

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