jueves, 27 de agosto de 2020

Crítica: película “Una chica fácil”

Liberación de prejuicios


PAULA OLVERA-El pasado 13 de agosto se estrenó en Netflix  “Una chica fácil”, sumando al catálogo de la plataforma una apuesta de cine que se ha convertido en un auténtico pelotazo llegando incluso a ocupar el top 10 de los títulos más vistos del servicio de streaming. Se trata de un drama dirigido por la cineasta Rebecca Zlotowski que relata la historia amoral y moderna durante un verano bajo el sol de Cannes de dos jóvenes primas en edad de experimentar, un periodo vital en el que el deseo y el sexo parecen una invitación permanente. A pesar de su sensual apariencia, nos encontramos ante un largometraje delicado que busca un espectador más cómplice que pasivo. Es un título recomendado para los amantes del cine francés con toque nostálgico de nouvelle vague.

“Una chica fácil” se ha convertido en el nuevo guilty pleasure de Netflix apenas unas semanas después del fenómeno surgido en la plataforma con “365 días”, una cinta erótica polaca con alta carga misógina que dividió a los espectadores en las redes sociales. La película dirigida por Rebecca Zlotowski nos presenta a Naïma, interpretada por Mina Farid, que es una chica de 16 años que vive en Cannes un verano inolvidable con su prima Sofia, encarnada por Zahia Dehar, que a sus 22 años presenta un estilo de vida desenfadado que atrae a la protagonista la cual representa la más absoluta pureza porque ella es más tímida, aniñada y cero provocativa. En otras palabras, es una joven que todavía no ha tomado una decisión respecto a su futuro, con una personalidad que está a medio formar y que en un primer momento se deje llevar por las aspiraciones a actor de Dodo, su amigo homosexual al que da vida Riley Lakdhar Dridi.

El contraste que se presenta al inicio es brutal ya que por un lado tenemos a una chica maleable y por otro a su prima  que mantiene un hermetismo emocional que parece encerrar una tristeza interior, pero que no obstante ayudará a Naïma a liberarse de prejuicios y a comprender el mundo. En este sentido Sofia, cuya actriz por cierto se vio envuelta en un escándalo en 2010 que implicó a futbolistas como Franck Ribéry y Karim Benzema, asume el papel de una joven que ha estado viviendo en París y que es un alma libre, que ama y desea el lujo hasta el punto de entregarse sin escrúpulos para obtener aquello que quiere, pero que a su vez se ríe de la superficialidad que se le atribuye (hay una escena clave en la que habla con entusiasmo sobre la novelista Marguerite Duras ante la estupefacción del personaje asumido por Clotilde Courau).

Sofía es tan directa con los hombres que cruza la barrera de las clases sociales e inicia un idilio con un millonario dueño de un yate anclado en el puerto, Andres, interpretado por Nuno Lopes, que siempre está acompañado de su inseparable asistente personal Philippe que es encarnado por Benoît Magimel. Precisamente con éste, que podría ser su padre, Naïma encuentra refugio y durante el verano siente una mezcla de fascinación y envidia hacia su prima más experimentada.

“Una chica fácil” es una historia sencilla que ahonda con sosiego, y siempre apoyada en diálogos inteligentes, en el paso de la adolescencia a la vida adulta y cómo cualquiera con esa edad va definiendo su identidad. Es una cinta ubicable dentro del género coming-of-age que se deja ver con mucha facilidad. Y es que además el montaje es un acierto a nivel estético ya que presenta una iluminación perfecta y una delicadeza fascinante al exponer el erotismo veraniego sin caer en la vulgaridad en ningún momento. Y eso que la sensualidad siempre está presente rodeando al personaje de Zahia Dehar que, todo sea dicho, guarda un parecido asombroso con Brigitte Bardot,

En resumidas cuentas, “Una chica fácil” rompe con el cliché que viene arrastrando en el propio título para relatarnos un período crucial de la vida, esa edad de tomar decisiones importantes, por lo que resulta intelectualmente estimulante descubrir cómo la protagonista abre los ojos sobre qué son en realidad la libertad y el poder, más allá del dinero, revelando emociones universales.

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