martes, 10 de diciembre de 2019

Entrevista: Adrián Vereda

“Amo lo que hago, delante o detrás de las cámaras o en el escenario”

PAULA OLVERA-Adrián Vereda es un actor, director así como guionista de cine y cortometrajes malagueño de mi quinta, nacido en 1992, al que los espectadores reconocen por su rol de Juan en la serie de Antena 3 “Allí Abajo”. Esta ficción se despidió para siempre el pasado mes de junio. Pero éste no es ni mucho menos el primer papel de este intérprete ya que siempre ha tenido clara su vocación y ya con 19 años se unió al grupo de Teatro del I.E.S La Rosaleda liderando el papel de mayor envergadura en la obra teatral “Felahmengu: Huella Sonora Del Sur”. Actualmente, como podrás descubrir en la siguiente entrevista, está inmerso en la compañía “La Caja de Grillos” con varias obras en producción. Asimismo, trabaja sin descanso en proyectos tanto personales como ajenos.


P: Eres Diplomado en dirección cinematográfica y te has formado en interpretación ante la cámara y arte dramático. ¿Cuándo tuviste claro que querías dedicarte a esta profesión?

R: Creo que desde siempre. Es algo que sientes, aunque por datarlo, creo que sería en Preescolar cuando en el pequeño escenario de mi primer colegio, el Blas Infante en Málaga, hacíamos pequeñas representaciones para fin de curso. Yo era “El Gato Pirracas”, tenía que plantarme y leer en público mientras los otros compañeros hacían los gestos ensayados. Ya fui creciendo y no se me iban las ganas, entonces en las vacaciones familiares iba cámara digital en mano grabándolo todo y haciendo montajes caseros (mi primo y yo aún nos reímos acordándonos de “Benalmadena Summertimes” o “Soccer Master”). Estaba claro: quería ser actor y director. Los fines de semana con mis amigos de la época (2008 aproximadamente) nos reuníamos, filmábamos pequeñas historias que se nos ocurrían y las subíamos al primigenio YouTube, muy lejos del que hoy día es. Diría que la pregunta se responde sola, es mi vocación natural, amo lo que hago, delante o detrás de las cámaras o en el escenario.

P: En televisión, tu papel más reconocido ha sido Juan en la serie “Allí abajo”. ¿Cómo llegó este personaje a tu vida y cómo recuerdas tu experiencia en esta comedia de Antena 3?

R: “Allí Abajo” fue mi debut profesional por así decirlo en la industria del entretenimiento. Yo venía del mundo del cortometraje, el teatro y las webseries, pero fue curioso que recibiese la prueba de casting justo cuando acabé un curso de formación de barista. Facilitó muchísimo las cosas el hecho de que aprendiese a hacer como camarero las cosas “bien” para en la prueba de casting hacerlo todo mal, esa fue la clave que me llevó a crear a ese personaje torpón, inocente y bonachón. No me intimidé ante la presión, ni menos aun cuando el personaje sin que me diese cuenta viniera para quedarse dos temporadas, eso también ha sido gracias a tener a Alberto López en el set. No solamente es un gran actor, sino un hombre de muchísima cultura, un compañero excepcional y un ejemplo de profesional a seguir. Una experiencia sin duda para el recuerdo, pero he de decir que cuando me reconocen por el personaje cuando estoy por mi tierra o de paso por Sevilla o Madrid me ruborizo, e incluso sorprendo, porque Juan estuvo relativamente poco en la serie, pero la gente se acuerda de él... algo bueno tuve que hacer.

P: ¿Sientes que desde que has participado en dicha ficción has recibido un mayor número de ofertas para el medio catódico?

R: Pregunta de difícil respuesta porque es tanto una afirmación como una negación. En cine y televisión (exceptuando una breve aparición en la inminente “The Paradise” de Mediapro) no he conseguido ningún papel desde que acabó “Allí Abajo”, aun cuando hay personajes para mi perfil (más aún con las producciones que se han rodado en mi tierra, en Málaga). Imagino que, como todo, es una confluencia de acontecimientos, que o te pillan o pasan de largo. Sin embargo también he de decir que sí he encontrado otras ofertas, que tal vez no me hayan puesto en el ojo público de la industria, pero me han reportado una satisfacción incluso mayor puesto que, ya al haber trabajado en televisión dándome a conocer, es más fácil que otros trabajadores y trabajadoras del medio audiovisual me propongan algún proyecto tras haberme visto en otros registros, al ejemplo de Manuel Navarro con su compañía de teatro "La Caja de Grillos" y a Amada Santos y Sitoh Ortega con el cortometraje “Jueces Invisibles” me remito. Pienso que es una cuestión de perseverancia, paciencia, autoconocimiento, reciclaje y cambio, trabajar duro con lo que venga, manteniendo firmes tus convicciones y demostrándote a ti mismo que mereces tu sitio, no hablando de ello, sino trabajando por conseguirlo.

P: Además de tu experiencia televisiva también has centrado tu trabajo en el teatro, destacando tu rol en la obra teatral “Felahmengu: Huella Sonora Del Sur”. ¿Cuál fue el mayor aprendizaje que asumiste de este proyecto?

R: Qué recuerdos... en esa obra interpretaba al narrador/profesor el cual enseñaba a unos estudiantes de danza y música el valor de la tradición musical andaluza, alejada de los tópicos atribuidos al flamenco, un paseo por la historia de nuestro folclore, con unos diálogos que cuando me acuerdo de ellos se me pone la carne de gallina. José David Triguero, que era profesor en el Instituto de donde surgió esa obra (I.E.S La Rosaleda, Málaga) la escribió con una profundidad maravillosa. No imaginé que saldríamos de gira local con esa obra, mucho menos acabar en el Teatro Alameda (el actual Teatro del Soho de Antonio Banderas). Ahí gané el primer premio de mi carrera, mejor intérprete masculino, un papel surgido de un grupo de teatro en un instituto, por eso el mayor aprendizaje que atesoro de esos años es pensar que ningún proyecto es pequeño o grande, nunca se sabe qué puede pasar, pero sea como sea, tienes que emplearte a fondo, con la ilusión de cuando nadie te conocía y lo que querías era impresionar a la chica que te gustaba subiéndote a los escenarios con 18 años (doy fe, lo hacía mucho).

P: También has protagonizado “Draw My Life”. ¿Qué papel dirías que tienen las webseries en la actualidad y qué oportunidades representan para los intérpretes?

R: “Draw My Life” es un sueño cumplido en ciertos sentidos. Me crié viendo películas como “Cool World” o “¿Quién Engañó a Roger Rabbit” (siendo la primera protagonizada por Brad Pitt mi favorita) que mezclaban actores con dibujos animados, así que protagonizar un proyecto así es una oportunidad de las de una vez en la vida, más aún con el talento de Luigi Rodriguez (Luigi Rp para los amigos, y para mí el Woody Allen malagueño). Sólo a él se le podía ocurrir un dinosaurio afeminado, un Batman en horas bajas, un perro alcohólico y malhablado y un Yoda Chicote, un cóctel singular cuanto menos. Para los actores trabajar en proyectos así son puertas abiertas que el medio digital permite, un escaparate por así decirlo, una creación audiovisual para el público al que llegue. He de decir que son armas de doble filo no obstante porque, a pesar de que sea una idea sensacional, puede o funcionar muy bien o estrellarse, y pienso que como actor lo que deseas si te metes en un proyecto es que triunfe, entre tanto, haces tu trabajo, creas tus personajes, y pones el todo para ello. “Draw My Life” pienso que en cualquier momento puede pegar un pelotazo y convertirse en algo viral, no tuvo el éxito que todos deseábamos que tuviese partiendo de una idea tan buena (había ideas para muchas más temporadas). Quien sabe, YouTube es así, un mundo de locos en una era de confusiones.

P: Actualmente concentras tu energía en la compañía de teatro “La Caja de Grillos”. ¿Qué te aporta a nivel personal ejercer el teatro más social?

R: Es como volver al colegio. Olvidar todo lo que sabes para aprenderlo de nuevo. Manuel Navarro es un hombre exigente a la hora de trabajar, pero su filosofía de trabajo es una que comparto, por eso hemos funcionado y seguiremos funcionando, porque ambos sabemos que aunque echemos toda la energía que nos quede fuera y digamos adiós a los planes de agenda, lo que entregaremos al público es algo significativo. “Migrantes” fue el proyecto con el que arrancamos la temporada, la historia de dos inmigrantes, un mexicano (que interpreta Manuel) y un marroquí conviviendo en apenas metros cuadrados rodeados de cajas, sin embargo, el “twist” que da como dramaturgo, es que es una comedia. Nos permitimos mostrar una realidad cercana a nosotros, pero dejando que la risa contagie al público mientras en la cabeza del espectador van construyendo un puzzle desolador, que es lo que hace que al terminar la obra invite a la reflexión a la vez que has disfrutado de un buen libreto y buenas interpretaciones. Hacer una obra de consumo rápido, en televisión o cine o teatro meramente evasivo es bueno, pero hacer una obra en la que nos comprometamos a cambiar las cosas es maravilloso, como actor me aporta herramientas para experimentar y dejarme llevar en realidades diferentes a la mía, investigación y compromiso, siempre le estaré a Manuel agradecido por confiar en mí.

P: Bajo el sello “Independents Company” tienes numerosos proyectos de cara a producir a lo largo de los próximos años. ¿Cuál nos podrías adelantar?

R: “Independents Company”, ay... benditos veranos malagueños. Mientras “No”, un cortometraje contra la violencia de género, sigue subiendo en sus reproducciones y proyecciones en jornadas de conciencia de género e igualdad, estoy en plena postproducción de mi próximo cortometraje, “Perfiles”, un mockumentary sobre la realidad profesional de muchos actores y actrices en la elección de los perfiles de casting, inspirado fuertemente en eventos reales. Y digo inspirado fuertemente porque los que nos dedicamos a esto y hemos “padecido” ciertas controversias en las formas en las que ahora se eligen a “actores y actrices” rápidamente van a identificar con cercanía los temas de los que hablo en el cortometraje. Es más, bromeo diciendo que tras el cortometraje me iré “a la lista negra” para algunas directoras/es de casting, cuando realmente lo que se va a ver no es ni mucho menos una “crítica condenatoria” a la forma en la que se trabaja en la industria de selección de perfiles, sino el rol que todos ocupamos en esa cadena e invitar a la reflexión ya que hay muchos puntos de vista para cómo se hacen las cosas y, cada vez más, parece que los profesionales en ciernes de perfil “normalito” no existimos. Eso no me parece justo, es una tendencia peligrosa que por desgracia “está funcionando” de forma más descarada que en décadas atrás, así que si existen las canciones protesta, y los poemas reivindicativos, mis propuestas van en esa dirección, a que entiendan que los actores y actrices no somos trozos de carne a explotar en cámara, sino personas que nos entrenamos, de mejor o peor forma, para interpretar emociones que no son las nuestras, y merecemos que nuestro trabajo se respete o que se nos conceda una oportunidad sin que la condición para hacerlo sea que seamos guapos o guapas aunque no sepamos actuar y lo camuflen como “talento”.

P: Eres malagueño, ¿qué opinión te merecen todas las críticas que especialmente este año se han vertido sobre varias series de televisión que apostaban por la naturalidad del acento andaluz de sus actores?

R: Que yo me preocuparía más en las interpretaciones que en el acento empleado, porque se ha demostrado cómo hacer interpretaciones extraordinarias (a Víctor Castilla en “Malaka” me remito), y de forma nefasta y bochornosa también. Es cuanto tengo que decir de esto, me parece un debate absurdo el de los acentos.

P: ¿Cuál es tu principal meta en el mundo de la interpretación?

R: Trabajar y vivir de mi trabajo, algo obvio, utópico tal vez. Actuar y dirigir proyectos personales, hay muchas historias de las que me gustaría hablar, cómics en los que me inspiro para crear paneles en movimiento (he de mencionar que soy admirador acérrimo del director de cine Zack Snyder y su capacidad de trasladar al cine la magia visual de los cómics), en definitiva, hacer lo que llevo haciendo desde que tenía 20 años, pero en una escala que me permita pagar facturas, independizarme, y pagar a un equipo de profesionales técnicos para que a las 7 de la mañana nos reunamos en set y nos demos los buenos días para empezar a currar en la película que estamos filmando. Soñar de momento es gratis, no me privo ni un sólo segundo de hacerlo, espero que estas líneas algún día valgan para algo al estilo “Cómo hemos cambiado”. Igualmente estaré agradecido de que alguien se haya interesado en saber qué deseo como actor y persona en éste punto o en puntos futuros de mi vida, eso no va a cambiar, así que muchísimas gracias.

P: Por último, ¿qué balance haces de 2019 y qué le pides al 2020?

R: Dos premios a mejor Actor en 2019, uno por “Migrantes” en el Certamen de Teatro de Frigiliana, en Málaga, y otro por “Jueces Invisibles” en el Festival de Cortometrajes de Bailén, un cortometraje como director, guionista, editor y productor listo para el próximo año, y muchas pruebas de casting que no han ido a ninguna parte... Así funciona, un sabor agridulce, pero al haber llegado los premios en la recta final del año, es más dulce que amargo. Para 2020 es obvio: actuar, siempre actuar.

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