lunes, 23 de diciembre de 2019

Crónica: A Coruña

Una provincia volcada hacia el Atlántico


PAULA OLVERA- A Coruña es una de las provincias con más historia y más sabor de Galicia. Su ubicación, limitando al norte y al oeste con el océano Atlántico, al este con la provincia de Lugo y al sur con la provincia de Pontevedra, propicia un clima distinto a la mayoría de las regiones de España que, a su vez, favorece un manto verde que se extiende por sus pueblos hasta llegar a su capital del mismo nombre. Desde allí mismo se puede iniciar una ruta para exprimir esta ciudad y sus pueblos con más encanto, entre los que se encuentran Pontedeume, Ferrol, Finisterre o Santiago de Compostela que, por cierto, es el destino final de los peregrinos que realizan el Camino de Santiago. Viajar a esta tierra supone perderse entre sus históricas calles, sus faros y caminos, pero también entre las largas playas de fina arena y los vertiginosos acantilados de la costa.

A Coruña es un lugar de interés turístico al que siempre volver. Para enamorarse de esta provincia gallega basta con pisar su capital homónima. Uno de los principales puntos de encuentro para los turistas, y para los propios coruñeses, es la Plaza de María Pita que recibe el nombre de una de las heroínas que ayudó a defender la ciudad durante la Expedición Drake-Norreys matando al alférez que dirigía el asalto en 1589. De hecho, en esta plaza porticada del siglo XIX, donde se ubica el Ayuntamiento, podemos encontrar un monumento en su honor en el cual aparece representada con la lanza con la que acabó con la vida del inglés.



Muy cerca de la Plaza de María Pita se ubican las Galerías de la Marina. Y es que A Coruña es especialmente conocida por sus fachadas de cristal bajo las que encontramos restaurantes y cafeterías desde donde se contemplan las diversas embarcaciones que atracan en el puerto. En línea recta además llegamos al Castillo de San Antón, una fortaleza del siglo XVI que ha funcionado como edificio defensivo, prisión y lazareto para los marineros que llegaban con alguna enfermedad. Hoy en día alberga el Museo arqueológico e histórico de la ciudad.


En este contexto, pasear por las calles más céntricas y comerciales, como la Rúa Real, permite a los visitantes interiorizar cómo era la ciudad a finales del siglo XIX y principios del XX ya que actualmente conviven en armonía lujosas fachadas con las más modernas y plazas de lo más variopintas como la del Humor dedicada a personajes inmortales del género, tanto creadores como figuras icónicas de cómics, libros y televisión.

La Torre de Hércules se ha convertido en otro de los grandes símbolos de la ciudad. Se trata del faro romano del siglo I más antiguo del mundo y único en funcionamiento. Su luz ha servido desde siempre como guía y punto de referencia para los navegantes por lo que el 27 de junio de 2009 fue declarado Patrimonio de la Humanidad ​por la Unesco. Tras descubrir esta torre también merece la pena acercarse a ver la Rosa de los Vientos situada justo debajo, un enorme mosaico que a modo de brújula representa los rumbos náuticos.

La ruta por esta capital también tiene parada recomendada en el Monte de San Pedro. Merece la pena caminar hasta el original elevador para descubrir este parque mirador que permite ver la ciudad, además de la costa, desde las alturas, con una panorámica de 360 grados digna de postal. Impresiona además conocer que se trata de un antiguo punto defensivo que cuenta con la presencia de los inmensos cañones que antes protegían la ciudad.


Otro de los encantos de A Coruña es el espectacular paseo marítimo donde se encuentra el obelisco Millenium, de 46 metros de altura, que se levantó para conmemorar el inicio del siglo XXI y que en los primeros metros además narra la historia de los principales acontecimientos y personajes de la ciudad tallados en los cristales. He de decir también que las playas más destacadas, en las que además se pueden disfrutar de deportes acuáticos como surf o vela, son Matadero, Orzán y Riazor, estas dos últimas separadas por un rompeolas y cercanas al estadio de fútbol del Real Club Deportivo de La Coruña, aunque también tiene especial encanto la playa de Las Lapas situada al pie de la Torre de Hércules.



A Coruña entra por los ojos, pero también por el paladar. La calidad de la cocina atlántica se concibe como un mundo aparte de experiencias para perderse y disfrutar en la mesa, siguiendo la arraigada ruta de tapeo española donde no faltan los productos de la huerta, carnes, pescados y mariscos. Apuntad la calle Barrera para probar el raxo con patatas y también el Mercado Plaza de Lugo que está dividido en dos plantas: la parte baja está dedicada únicamente a productos de mar, con una gran variedad de pescado y marisco fresco, y la planta superior a carnes y verduras.

Quien visite esta provincia gallega tampoco se puede perder Santiago de Compostela. Yo me hospedé en el Hotel Hesperia Santiago Peregrino y, siguiendo la Avenida Rosalía de Castro, ni la Plaza de Obradoiro ni la Catedral, donde se encuentran los restos de Santiago Apóstol, tienen pérdida. El hecho de que sea considerada uno de los tres grandes núcleos de peregrinación del cristianismo, junto con Jerusalén y Roma, hace que las calles, plazas y rincones de la capital autónoma de Galicia siempre estén animados. Este ambiente tan característico también se respira en el Parque de la Alameda donde el paseo es tan recomendado como el de los Jardines de Méndez Núñez, el pulmón de la ciudad de A Coruña.

Otro de los puntos para tachar en el mapa es Finisterre. El pueblo tiene su encanto, pero lo que a mí realmente me cautivó fue el emblemático faro, construido en 1853, y por supuesto el Cabo Fisterra, el situado más al oeste de Europa que durante miles de años se pensó que marcaba el fin del mundo (finis terrae). Sin duda, un escenario mágico que fue declarado en el año 2007 como Patrimonio europeo y que además se concibe como el último punto del Camino de Santiago.



Otro de los pueblos que recomiendo visitar es Pontedeume, un municipio que está situado en la desembocadura del río Eume. Precisamente a escasos kilómetros del pueblo se encuentra las Fragas del Eume, uno de los parques naturales de la península más increíbles y desde el que se obtiene una panorámica preciosa. Muy cerca en coche también se encuentra Ferrol y resulta interesante adentrarse en su casco antiguo y empaparse de su historia que ha estado estrechamente ligada al mar y a la construcción naval.



¿Cuál es vuestro pueblo preferido de esta maravillosa tierra?

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