domingo, 10 de diciembre de 2017

Crítica: película “La niebla y la doncella”

Cuando nada es lo que parece

PAULA OLVERA-El pasado 1 de septiembre se estrenó en salas “La niebla y la doncella”, esperada adaptación a la gran pantalla de la novela homónima del escritor Lorenzo Silva. Se trata concretamente del tercero de los libros protagonizados por los investigadores Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. Andrés M. Koppel se ha atrevido con este encargo, que conlleva riesgos, donde el paisaje actúa como un personaje más. Hay que tener en cuenta que este thriller es el primer largometraje del cineasta que intenta acercarse a cómo sería en la realidad una investigación criminal. Una película que nos adentra además en la necesaria labor de la Unidad Central Operativa (UCO) cuya implicación de los profesionales es absoluta porque son conscientes de que hay vidas en juego.

“La niebla y la doncella” es una película que brilla por la fotografía que corre a cargo de Álvaro Gutiérrez. El guion, por su parte, no está lo suficientemente hilado, de hecho resulta demasiado enrevesado y las pesquisas confunden un poco al público. Hay que destacar, no obstante, la secuencia inicial que guía la trama donde una pareja de la Guardia Civil se encuentra en plena persecución por carretera bajo una espesa niebla nocturna.

Precisamente esta niebla cubre todos los secretos de la isla donde se sitúa la acción. Se podría decir por tanto que este paisaje tan envolvente es lo mejor de una película que, desde luego, está muy bien ambientada gracias a que el cineasta Andrés M. Koppel ha sabido explotar su condición de canario para aportar más matices a la cinta.

Esta es la ópera prima de Koppel que ha estado vinculado durante todo el proyecto con Lorenzo Silva, el autor, uno de los grandes referentes de la novela negra española. Hay que tener en cuenta que la novela fue publicada en 2002, por lo que ya han pasado quince años y el director ha tenido que modificar algunos elementos para llevar a cabo esta adaptación.

Este debutante nos presenta además un cuerpo policial inclusivo, donde se normaliza el papel de la mujer en la sociedad. Y es que en la película hay bastante equidad entre papeles femeninos y masculinos, de hecho, se incluyen varios personajes de este primer sexo investigando el caso. Nos encontramos ante un debate que actualmente está en boca de la prensa y de la industria, sobre todo en el otro lado del charco, y que aquí se zanja rápidamente.

El reparto de esta película está formado por rostros muy conocidos de la pequeña y de la gran pantalla, entre los que destacan Roberto Álamo y Marian Álvarez. Mención especial para los protagonistas: Quim Gutiérrez, actor que actualmente podemos encontrar en “El accidente” de Telecinco, que da vida al sargento Bevilaqua de la Guardia Civil y para Verónica Echegui que personifica a la cabo Anglada, la última persona que vio al joven que aparece asesinado al principio del largometraje. Una actriz que cambia totalmente de registro respecto a su actuación en “No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas”.

También es importante en esta historia Aura Garrido que vemos en la piel de la cabo Chamorro. Como era de esperar, estos actores han aprendido bastante acerca de la labor de la Guardia Civil  y de la UCO para una película que no se entiende como un crimen policiaco al uso puesto que es importante descubrir, poco a poco, cómo la vida personal de los personajes se ve afectada, y va de la mano, de la vida profesional.

La intriga acompaña a los espectadores durante toda esta historia repleta de secretos, corrupción y relaciones tormentosas donde, hasta bien avanzada la película, no se sabrá cómo se resolverá el homicidio del que parte el largometraje. Y es que a Bevilaqua le encomiendan investigar la muerte de un joven en la isla de La Gomera. Todo apunta a que el asesino es un político local de renombre, pero el caso se cerró rápidamente y ahora el personaje interpretado por Quim Gutiérrez tendrá que iniciar una investigación caracterizada por un ambiente hostil.

Estas navidades son el momento perfecto para echar mano del libro y, posteriormente, adentrarse en la película para ver las diferencias. Eso sí, en cualquiera de las dos, se deja entrever que una víctima siempre es el hijo de alguien, por lo tanto se plasma el miedo a perder un familiar y que no se haga justicia. Cine interesante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario