lunes, 10 de julio de 2017

Crítica: obra “Pares y Nines”

Mariposas en el estómago 


PAULA OLVERA- El 4 de julio el Teatro Príncipe Gran Vía se vistió de gala para recibir a los espectadores que iban a disfrutar en este teatro de “Pares y Nines”, la obra que este verano inunda la capital de risas. Sobre el escenario, Josep Linuesa, Carlos Chamarro y Mónica Corral convencen al público de lo fácil y a la vez difícil que resultan las relaciones amorosas. Todo empieza con un pellizco en el estómago, pero pronto las mariposas se transforman en algo más que los asistentes tendrán que ir averiguando a medida que avanza la trama. Esta pieza de José Luis Alonso de Santos está pensada para entretener, pero también para ahondar en lo más profundo de nuestros sentimientos que empiezan y terminan con el amor como motor del mundo. Coged vuestros abanicos que llegó la hora de refrescarse con esta gran comedia.

“Pares y Nines” es una obra con recorrido ya que se estrenó por primera vez en Alicante en 1988 bajo la dirección de Gerardo Malla. En la capital aterrizó en el Teatro Infanta Isabel un año después, en 1989, y ahora regresa a Madrid convertida en la comedia más divertida de los últimos tiempos. Una comedia que, por cierto, tiene como protagonista el amor, fiel compañero y temido enemigo a partes iguales. Y es que la obra nos expone lo sencillo que a veces resulta ilusionarse con alguien y lo complicado que es zanjar una historia entre dos personas que en algún momento se han querido. Ahí reside básicamente la magia del amor, en que la dicha se puede transformar en sufrimiento en menos que canta un gallo.

“Esto es amor, quien lo probo lo sabe” detalla el autor de la pieza en el programa de mano citando a Lope de Vega. Se trata de una figura teatral conocida por el público asiduo a este arte ya que ha escrito cerca de cincuenta obras, destacando títulos como “Bajarse al moro” o “La estanquera de Vallecas”. Además, es el presidente de la Academia de las Artes Escénicas. El encargado de versionar y dirigir la obra citada primeramente es Miquel Murga que ha sabido traer la popular comedia erótica a los tiempos que corren.

El pasado 4 de julio el Teatro Príncipe Gran Vía acogió el estreno oficial de esta pieza que contó con la presencia de numerosos rostros conocidos de las tablas y la pequeña pantalla. Por el photocall posaron en un tono muy divertido Agustín Jiménez, Rodrigo Poisón, Norma Ruiz, Lara Dibildos y Llum Barrera, entre otros. Las redes sociales se llenaron además de mensajes sobre la divertida obra.

La música original de Amélie Angebault hace las delicias del público que esperan impacientes cada cambio de luces cuyo diseño corre a cargo de Manuel G. Dávila. La representación tiene lugar simbólicamente en un piso de Madrid, concretamente en la habitación de uno de los protagonistas, una escenografía sencilla pero cuidada que ha sido diseñada por Carmen Castañón. 

Carlos Chamarro, Josep Linuesa y Mónica Corral son los protagonistas de esta función del autor que revolucionó los escenarios en los años ochenta y que, hoy en día, consigue que “Pares y Nines” siga calando en el público y siga concibiéndose como un referente de la comedia terapéutica. Lo cierto es que las interpretaciones de estos tres actores ayudan, sobre todo teniendo en cuenta que tanto Josep Linuesa como Mónica Corral ya interpretaron a sus personajes en la versión en catalán de este título, “T’estimo però no tant”. A Carlos Chamarro tampoco le faltan tablas en este mundillo, de hecho, se hizo muy popular en la serie “Cámera café” hace unos años.

“Pares y Nines” cuenta con tres personajes principales, dos de ellos enfrentados. Por un lado está Fede que es informático y, por otro, Roberto que es un profesor de instituto que está destrozado tras descubrir que su pareja le ha sido infiel. Son dos amigos que comparten piso de forma eventual en el centro de Madrid y que están unidos por alguien del pasado: Carmela, un personaje ausente físicamente, pero omnipresente durante toda la representación.

Lo divertido de la función es que habrá otra mujer que les ate en el presente: Nines. Se trata de una vecina mucho más joven que ellos que les revoluciona las hormonas y les hace volver a su añorada juventud. Nines será ese punto de inflexión en sus vidas, esa piedra a la que agarrarse cuando ya no queda ilusión y todo se vislumbra decadente, como si fuera el comienzo de un declive marcado por la edad. ¿Conseguirá alguno de los dos enamorar al “huracán” Nines?


La historia de este par de amigos cuarentones nos traslada a situaciones reales con las que nos podemos sentir identificados. ¿Quién no ha sido el paño de lágrimas de algún amigo cuya pareja le ha dejado? ¿Quién no se ha enamorado de la ex pareja de su amigo? A través de los conflictos que se nos presentan, en clave de humor, iremos entendiendo poco a poco en qué estado emocional se encuentra cada uno de los personajes masculinos que nos sorprenderán con inesperados celos. Y es que ni Roberto ni Fede son capaces de entender el universo femenino, sobre todo el de Nines por cuyo amor compiten creando escenas de enredos muy divertidas.

El texto tiene su punto erótico, de hecho, lleva a los espectadores por un camino inexplorado en muchas de las funciones que actualmente se encuentran en la cartelera madrileña. En este punto hay que destacar el trabajo verbal y físico de la actriz Mónica Corral que se desnuda, literalmente, en cuerpo y alma delante de los espectadores y deja al descubierto las heridas que todos, de un modo u otro, tenemos. Y es que la sonrisa de los espectadores cuando se tratan temas de desamor y soledad en la mayoría de los casos viene a significar que han padecido en sus propias carnes lo que se está representando.

La obra es un viaje de ida y vuelta por los fracasos y la cruda realidad que a todos nos acompaña en algún momento de nuestra vida. Es un espejo al que mirarse cuando se habla de desengaños, de locura y de tríos amorosos. “Pares y Nines”, y su humor terapéutico, estarán en la cartelera del Teatro Príncipe Gran Vía hasta agosto. Quién sabe todavía si prorrogará, por si acaso, yo que vosotros acudía mañana mismo. Nunca se sabe dónde podéis encontrar el amor. Y esta comedia escenifica un argumento que nunca pasa de moda.

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