viernes, 6 de enero de 2017

Crítica: obra “Supercalifragilistico”

Un homenaje a Mary Poppins en pleno siglo XXI

PAULA OLVERA- En 2014 se cumplió el cincuenta aniversario del estreno de la producción “Mary Poppins” que marcó un hito en la historia cinematográfica. Ahora, esta niñera vuelve a estar de moda gracias a la compañía teatral On Beat que ha subido a las tablas “Supercalifragilistico”, una historia muy actual que nos recuerda a este querido personaje. Se trata de una visión de la sociedad contemporánea en setenta y cinco minutos centrada en la búsqueda de la magia, la relación entre padres e hijos y la llegada de las nuevas tecnologías. La música se convierte en el hilo conductor de esta pieza que descubre una moraleja para los mayores y otra para los más pequeños de la casa. Un espectáculo ideal para toda la familia con el que poner punto y final a las fiestas navideñas en Arlequín Gran Vía Teatro.

Seguro que estas semanas han sido muy intensas para vuestros pequeños. Las vacaciones escolares navideñas suponen un punto de inflexión en el curso con el que tomar impulso de cara al nuevo año. Unas semanas idóneas para ampliar miras, realizar nuevas actividades y vivir grandes experiencias hasta el último día de vuelta a las aulas. La cultura teatral tiene que forjarse desde la infancia, y con ayuda de los progenitores, por ello existen funciones específicas para toda la familia, como “Supercalifragilistico” (representada en Arlequín Gran Vía Teatro), con las que aprender jugando y poner el broche de oro a una bonita fecha que despide un año y marca el rumbo de otro.

Cualquier actuación dedicada al público infantil requiere un trabajo doble para los actores. Y es que, además de poner a punto sus interpretaciones y configurar un relato que atrape a los espectadores, en estos casos lo verdaderamente importante es la interacción con los niños. En esta obra el feedback es la clave del éxito, los personajes rompen la cuarta pared y se dirigen a los más pequeños, no dudan incluso en bajar del escenario o levantarles de las butacas al compás de la exhibición escénica. La gestualidad y la exageración de los movimientos inundan la sala, lo demás es secundario porque los infantes cubren las carencias teatrales con su poderosa imaginación.

“Supercalifragilistico” nace de una pregunta: ¿Qué ocurriría si alguien como Mary Poppins apareciese en la actualidad? Para responder a esta cuestión se ha montado esta comedia musical, dirigida por Antonio Martín Regueira, que narra las peripecias de una niñera en una familia compuesta por un exigente progenitor y dos hermanas que tratan de llamar la atención de este padre viudo que está volcado en el trabajo. Éste representa a muchos de los adultos de hoy en día, ajenos al crecimiento de los críos, y centrados principalmente en sus tareas laborales. La obra es toda una moraleja para los mayores que no deben permitir que la falta de tiempo les impida disfrutar de los niños, porque éstos crecen demasiado rápido, cuando alguien intenta recuperar los momentos perdidos suele ser muy tarde. Por tanto, una infancia feliz no se mide en el número de juguetes o de sobresalientes en las notas, sino en el amor y cariño que un chiquillo reciba de su entorno más próximo.

En esta ocasión, la nodriza tendrá que competir con las nuevas tecnologías en un contexto de nativos digitales. Los oriundos en este siglo XXI llegan a la vida con grandes habilidades para manejar dispositivos móviles, ordenadores, consolas, tabletas… Presentan una gran facilidad para resolver problemas relacionados con la tecnología que a generaciones anteriores a la suya les provocan verdaderos quebraderos de cabeza. Sin embargo, tan bueno es estar conectado a este mundo digital como nocivo para su desarrollo. ¿Dónde quedó el escondite inglés o la pelota contra la pared? Antaño, el parque se convertía en la gran escuela donde todo se descubría jugando, y en contacto permanente con la naturaleza, mientras que ahora muchas de estas diversiones se pueden experimentar a golpe de click. Los tiempos han cambiado, no son ni mejores ni peores, pero está claro que la llegada de la protagonista de esta pieza musical llena de alegría, nostalgia y, sobre todo, de magia el corazón de los presentes.

El espectáculo es bastante coral, con ocho intérpretes en escena. Sin embargo, el peso recae sobre la mencionada niñera que consigue recuperar el encanto con el que antiguamente nos sorprendía la célebre institutriz que todos recordamos con esta función. La actriz Julie Andrews le puso cara a la protagonista de la célebre producción de Walt Disney que todavía hoy nos sigue emocionando y adaptándose a diferentes formatos. Mismamente, el vestuario de “Supercalifragilistico” recuerda al que lucía Mary Poppins hace décadas, al igual que la aparición de su amigo deshollinador que provoca fuertes carcajadas en el patio de butacas.

El hilo conductor de esta historia es la música que logra que todo vuelva al lugar que le corresponde. Esta banda sonora está muy cuidada, mezclando temas de hace cincuenta años con canciones de los que son ahora ídolos juveniles como Violetta o Abraham Mateo. Esta fusión es sorprendente porque la mayoría de los presentes menores de edad se saben de memoria los estribillos de “Supercalifragilísticoespialidoso”, “Al compás” y “Cucharadita de Azúcar”, aunque no correspondan a su época. Nos encontramos por tanto ante auténticos himnos generacionales. Que nunca se pierda esta magia con sus letras.

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