lunes, 16 de enero de 2017

Crítica: obra “Burundanga”

Verdades inesperadas


PAULA OLVERA- Si hay una obra de teatro en la capital que puede presumir de número de funciones esa es “Burundanga”. Más de 1.800 ininterrumpidas, y sus seis temporadas en cartel, avalan el empaque del humor sobre el escenario del Teatro Lara. Porque en esta representación los espectadores van a reírse, y mucho, con los enredos de los protagonistas. Se trata de una comedia escrita por Jordi Galcerán, y dirigida por Gabriel Olivares, que incorpora una buena dosis de diversión, la ironía más disparatada y la intriga por conocer el cese de una banda. ¿Os imagináis cuál es? Una pista: sólo queda un miembro en activo para desvelar todos los detalles de la organización. De vosotros depende descubrir el resto de esta historia.



¡Qué escribir nuevo a estas alturas de “Burundanga”! Su éxito se ha corrido como la pólvora gracias, en su mayor parte, a las redes sociales que siguen inundándose de mensajes positivos acerca de esta divertida obra. El “boca a boca” también ha beneficiado a este título teatral ya que casi todo el mundo ha escuchado hablar de él, el nombre es corto y fácil de recordar. Y, claro, toda la gente quiere poder conversar sobre este tema, aunque para ello sea necesario acudir al teatro. Una circunstancia que recuerda a otra función que continúa en la cartelera con el mismo éxito, “Toc Toc”. A veces éste es el mejor marketing, aunque también resulta evidente que una buena interpretación y un excelente trabajo sobre las tablas, como en este caso, son la mejor publicidad de cara a los espectadores. De cualquier manera, el Teatro Lara es experto es acoger representaciones exitosas, sirvan de ejemplo “Los miércoles no existen” y “La Llamada” que han dado su salto al cine.

“Burundanga” está escrita por Jordi Galcerán, un dramaturgo apasionado por el género cómico. En 1988 empezó a escribir comedias que fueron muy bien recibidas, estrenadas primeramente en el circuito amateur. En los últimos años son varios los títulos que han confirmado su buena suerte y buen hacer, “El crédito” y también la propia “Burundanga” que fue presentada en el Teatro Maravillas por primera vez en junio del año 2011. Se dice que un buen texto no es nada sin la colaboración de un gran director y, en esta ocasión, la regla se cumple porque Gabriel Olivares ha sabido tomar las riendas del montaje, un reto que no es nuevo para él ya que es el responsable de la puesta en marcha de otras piezas que ya cosecharon un gran éxito en la capital como “Más apellidos vascos” o “El nombre” donde, por cierto, Galcerán versiona el texto. Asimismo, ambos son dos de los grandes responsables del éxito de “El secuestro”, una representación estrenada en agosto del pasado 2016 que está gustado mucho al público y que recuerda en algunos puntos a “Burundanga”, ya que en ambas se produce una retención involuntaria un tanto catastrófica.

La escenografía, concentrada en el piso de una de las protagonistas, también juega su propio papel en “Burundanga”. Un escenario inmóvil donde tendrá lugar toda la acción. La obra se centra en la relación sentimental de una pareja, dos enamorados a los que en el fondo les cuesta comunicarse y encuentran un punto de inflexión en su noviazgo cuando ella se queda embarazada. A partir de este momento ella querrá saber todo acerca del futuro padre de su bebé, aunque el problema es que no se atreve a preguntarle determinadas cuestiones. ¿Y si no es quien dice ser? Aquí entra en juego su amiga, que la proporcionará el suero de la verdad, la escopolamina que da nombre al montaje, que enredará por completo la situación.

La historia se desarrolla en un tono desenfadado y con ciertos guiños a la actualidad, intentando en todo momento humanizar a los personajes. Sin embargo, no hay que olvidar que versa sobre el poder de una droga que realmente existe y que es conocida por anular la voluntad de todo aquel que la consume. En este sentido, los protagonistas que inesperadamente llegan a probarla en la ficción sufren las consecuencias en directo. Todo ello gracias a las interpretaciones de altura de cada miembro del reparto, Elena de Frutos, Miriam Cabeza, Paco Mora, Jorge Monje y Eloy Arenas, uno de los tantos elencos que ha tenido y tiene esta función.

Hay un montón de razones para que os dejéis seducir por esta obra de música pegadiza gracias a la adaptación musical de Tuty Fernández. Seguro que más de uno tarda varios días en quitarse de su cabeza la canción que marca el inicio y final de la representación. Una letra que nos recuerda que, en esta vida, es muy importante acertar con las dosis. La adecuada de carcajadas os espera en la sala principal del Teatro Lara. Es hora de exprimir vuestro tiempo libre. 

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