lunes, 7 de noviembre de 2016

Crítica: película “El bebé de Bridget Jones”

La vida del fracaso al éxito


PAULA OLVERA- Han pasado doce años desde que se estrenó la última película de uno de los personajes de ficción más queridos por el público. Y, la verdad, ya era hora de que tuviéramos noticias de Bridget Jones. La tercera producción cinematográfica centrada en esta protagonista se estrenó el 16 de septiembre y, desde entonces, son miles los espectadores que continúan descubriendo quién es el padre de su hijo. Y es que “El bebé de Bridget Jones” se centra en la maternidad y en las decisiones vitales que el paso de los años la ha obligado a tomar. Se trata de escoger entre un amor de siempre o uno de una noche, de elegir entre un camino u otro pero que desemboque en la felicidad. Es hora de repasar este título imperdible que vuelve a contar una vez más con Renée Zellweger.

Bridget Jones es el ejemplo idóneo que demuestra que los personajes literarios pueden cobrar vida más allá de los textos y dar el salto a la gran pantalla. Su creadora, la escritora británica Helen Fielding, tiene tres novelas en el mercado sobre esta historia, que posteriormente han inspirado a las cintas, aunque la última entrega cinematográfica titulada “El bebé de Bridget Jones” no es una adaptación del tercer libro, es más, la trama ocurre antes de los hechos que centran su tercera cabecera.

Se trata de un montaje audiovisual que nos devuelve también a la actriz Renée Zellweger puesto que llevaba seis años sin aparecer en la gran pantalla tras su intervención de 2010 en “Nuestra canción de amor”. La trayectoria de esta actriz está profundamente ligada al personaje de Bridget Jones que, con los años, mantiene su mismo espíritu, una esencia con la que es fácil compartir cualidades porque todos tropezamos con alguna que otra piedra durante nuestra vida hasta que, al final, encontramos la estabilidad y la ansiada felicidad que realmente reside en las cosas pequeñas. Por tanto, es muy sencillo encontrarse reflejado en este personaje que, al igual que la actriz que le encarna, desafía las barreras que se encuentran a su paso. En cuanto al resto de reparto en esta película no tendremos apenas sorpresas, mismas caras y mismas interpretaciones, aunque distintas filosofías de vida. Eso sí, se echa de menos la actuación de Hugh Grant que en las dos anteriores cintas era la pieza clave del puzzle sentimental de la protagonista y mantenía una rivalidad constante con el personaje representado por Colin Firth, competencia que duró hasta “El diario de Bridget Jones: Sobreviviré”.

En esta nueva producción Bridget acaba de romper con su gran amor Mark Darcy y, como no hay dos sin tres, se cruza en su vida el apuesto Jack Qwat, interpretado por Patrick Dempsey. Pero la trama va mucho más allá: la británica está embarazada…. aunque no sabe a ciencia cierta quién de los dos es el padre porque con ambos ha mantenido un fugaz instante de pasión. La protagonista no sabe muy bien cómo comunicarles esta noticia, aunque al final se acaban enterando y compiten por ser el mejor futuro padre. No obstante, ella sola se basta porque la llegada de su bebé le despertará sentimientos nunca antes experimentados.

Estaréis de acuerdo en que, desde que aparece en escena, Jack Qwat se convierte en el sustituto perfecto de Daniel Clever. Ahora bien, ¿con cuál os quedáis? Desde mi punto de vista, la atracción que Bridget manifestaba hacia su antiguo jefe era mucho más tentadora para los espectadores que la expresada hacia Qwat. Esta opinión quizás se encuentre influenciada por el momento vital que se nos presentó de la protagonista por aquel entonces en “El diario de Bridget Jones”, mucho más joven y quizás más alocada, con enormes ganas de mantener aventuras de una noche. Ahora se la entiende más cercana a las citas de larga duración, es decir, aquellas de las que posteriormente pueda florecer el enamoramiento. Esto es comprensible puesto que vive en un entorno rodeado de parejas, de matrimonios con descendencia, en definitiva, de una sociedad que marca el pulso al corazón y donde Bridget llega tarde. No obstante, despliega todas sus armas para conquistar a Jack Qwat durante un festival en el que, por cierto, encontramos un cameo del compositor británico Ed Sheeran. Parece que la protagonista lo consigue porque el galán cae en sus redes y en su tentador juego que puede acabar en algo más que en un efímero romance para recordar.

Durante las tres películas se aprecia una evolución en esta heroína de masas, propia del paso de los años en cualquier mujer. Nos presentaron a Brigdet Jones como una solterona con unos kilos de más, caótica y vulnerable para, después de tres comedias, demostrarnos que las cosas han cambiado, aunque sólo sea un poquito, porque es parte natural de cualquier fémina. La protagonista sigue siendo fiel a sí misma y a sus imperfecciones que es donde precisamente reside su encanto. Por esto, a los hombres que la rodean les gusta tal y como es, porque deja huella, aunque Bridget sigue creyendo que su vida amorosa está en continua crisis por estar sin pareja a los 43 años. Seguro que más de una persona se siente identificada con esta situación, el miedo a la soledad es universal, sin embargo la independencia sentimental no está reñida con la felicidad.

Si os apetece experimentar un momento nostálgico apostar por “El bebé de Bridget Jones” porque es el mejor cierre que podría tener esta saga. Os aviso que esta cinta resultará especialmente divertida para los que hayan seguido las otras dos películas, aunque nunca es tarde para decidirse por un maratón de tres historias bien hiladas donde prima el humor y el romance triangular.

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