lunes, 4 de abril de 2016

Crítica: obra “Viva Broadway”

Vibrantes emociones teñidas de música y baile espectaculares


PAULA OLVERA/AURORA SALVO- El Teatro Amaya se ha convertido en el nuevo escenario en Madrid de los musicales gracias a “Viva Broadway”. Desde el pasado 30 de marzo, y hasta el próximo 29 de mayo, de miércoles a domingo los espectadores podrán revivir los espectáculos más aplaudidos de las últimas décadas. La capital se llena de luz y color para acoger los grandes relatos que han brillado en medio mundo, pero sobre todo en la neoyorkina Manhattan. Se trata de un show apto para todos los públicos, pero especialmente para los amantes de los musicales en sus diversas modalidades. Un recorrido por la historia de este género teatral que cada día gana más adeptos. Y es que el público solo se tiene que dejar seducir por la música y disfrutar de la función.

El pasado 31 de marzo tuvo lugar el estreno oficial de esta producción tan esperada que supone echar la vista atrás hacia los
musicales más populares del mundo. Todos ellos han sido representados en el circuito de Broadway, el punto de referencia de este tipo de espectáculos donde llegaron a actuar destacadas figuras del panorama cultural internacional como James Dean, Audrey Hepburn o Lauren Bacall.

“Viva Broadway”, dirigida por
Javier Adolfo y Ender Bonilla, está muy bien hilada desde el principio gracias a la figura de Thomas Baker, un personaje que influyó en la historia y desarrollo de este género teatral gracias a su actividad como músico y productor. Junto a él y a todo el elenco, el público bailará al son de la música distintiva de musicales como “Grease”, “Mamma Mia!”, “Chicago”, “Cabaret” o “Fama”. Sin embargo, estas piezas no solo han tenido una gran acogida sobre las tablas, sino que además cuentan con exitosas versiones cinematográficas.

Seguro que para muchos de los allí presentes alguna de las canciones se ha convertido en la
banda sonora de sus vidas o, al menos, en una letra que sólo con escucharla una sonrisa se ilumina en el rostro. Esto se pudo apreciar con “Supercalifragilistico” una palabra cuyo significado se puede descubrir en la mítica cinta “Mary Poppins” y con la original “Somewhere over the rainbow” de “El Mago de Oz” que para esta historia se prefirió representar en castellano, “Detrás del arcoíris”. El musical hace viajar también a los asistentes a otras partes del mundo, como París, donde este género tuvo su punto álgido gracias, entre otros, a “El fantasma de la ópera” y “Los miserables” que en esta función emociona con su adaptación del tema “Soñé una vida”.

Uno de los momentos más emocionantes de la noche llegó de la mano de “No llores por mí Argentina” que hizo recordar la figura de
Eva Duarte, más conocida como Eva Perón, una activista en la lucha de los derechos sociales y laborales de su pueblo, sobre todo de las mujeres, que consiguió grandes logros gracias a su posición como cónyuge del presidente argentino Juan Domingo Perón. De hecho, llegó a ser propuesta como vicepresidenta del gobierno, cargo que tuvo que rechazar debido a la oposición de ciertas facciones del peronismo. Evita falleció en Buenos Aires a los 33 años a causa de un cáncer de útero, pero dejó un legado difícil de olvidar en todo el país. Este instante nostálgico también se vivió como “Memory”, recuerdos de toda una vida a pie del escenario.

A través de las diversas disciplinas que se exhibieron con soltura sobre las tablas los espectadores fueron testigos además del cambio de la moda y de las pretensiones de cada época, siempre con un
halo de esperanza por un futuro mejor como transmite “Let the Sunshine in” de “Hair”. Detrás de cada una de las coreografías el público pudo apreciar igualmente la influencia de ciertos grupos como Abba que también estuvo representado a través de “Dancing Queen” de “Mamma Mia!”.

Esta función que concentra diversos registros vocales reivindica el teatro musical en el que, además de la música, se despliega un
enorme equipo de vestuario e iluminación que engrandecen el acto. De esta manera, la escenografía es el punto fuerte que acompaña en todo momento las increíbles voces de los protagonistas, los cuales, también de despliegan por el escenario a través de coreografías espectaculares.

Llegados a este punto cabe señalar, ¿qué es el circuito de Broadway? Se trata de un grupo de espectáculos dramáticos que se representan en uno de los cuarenta teatros profesionales situados en el distrito del Lincoln Center y la Avenida Broadway de Manhattan, en Nueva York. Todo comenzó en 1750 cuando la compañía teatral de Thomas Kean y Walter Murray se asentó en la calle Nassau de la isla neoyorkina. Posteriormente, llegaría a la zona una compañía británica impulsada por William Hallam, que anteriormente habría triunfado en el estado de Virginia. Sin embargo, la Guerra de la Independencia estadounidense haría que la producción de obras se paralizase durante el transcurso de ésta. Una vez finalizada, con la paz llegaron los espectáculos de minstrel, teatro musical, que en cierta forma unía la ópera inglesa y la música negra, que obtuvo gran esplendor a mediados del siglo XIX. Para entonces, la proliferación de espacios teatrales había ido en aumento y los espectáculos se comenzaban distribuir en base a las clases sociales.

El actor
Edwin Booth fue uno de los primeros actores en lograr un reconocimiento internacional gracias a su actuación de “Hamlet” en los escenarios de Broadway. Una popularidad que también logró su hermano, John Wilkes Booth, pero por razones muy distintas. A pesar de compartir profesión con Edwin, John fue mundialmente conocido por ser el ejecutor de la muerte de Abraham Lincoln, paradójicamente en el Teatro Ford de Washington. Sin embargo, los paralelismos entre Broadway y el asesinato de Lincoln no terminan aquí, ya que el musical de humor de Laura Keene, “Seven Sisters”, fue el primero en permanecer casi trescientas funciones en los carteles de Manhattan, todo un récord para la época, y sería esta misma compañía teatral la encargada de representar la fatídica obra que acudió a ver el dirigente estadounidense, “Our American Cousin”.

A comienzos del siglo XX, Broadway se amplió hacia Times Square donde no se asentaría hasta los “felices años veinte”. La
economía había mejorado, el mundo teatral poco a poco se iba aburguesando y dejando atrás algunas acciones consideradas indecentes, como los espectáculos que se relacionaban en la época con la prostitución, lo que facilitó que las mujeres fueran aumentando su asiduidad a las salas. Este conjunto de teatros fue evolucionando al ritmo de la historia hasta convertirse en el show que hoy en día conocemos.

Sin embargo, en Nueva York no todo son grandes representaciones con amplio poder económico. El
teatro Off-Broadway está compuesto por aquellas salas que se encuentran fuera del circuito de Broadway, las cuales cuentan con un presupuesto y un aforo mucho menor, entre quinientas y una centena de butacas, consiguiendo un ambiente intimista. De hecho, algunos musicales como “Hair” se estrenaron primero en este Off para luego saltar al escenario principal con gran éxito. Como reacción a esta tendencia y como un rechazo al teatro comercial también surgió el Off-Off-Broadway en 1958, espacios de menos de cien asientos donde se pueden ver desde populares obras a performance de aficionados. ¿Os recuerdan a algo estos conceptos? En efecto, a las salas alternativas que en los últimos años están proliferando en Madrid.

Desde sus primeros años mucho ha cambiado Broadway, sin embargo, su espíritu creador se ha mantenido intacto, siendo un incansable
constructor de sueños y emociones. Las mismas que pretende generar “Viva Broadway” con su repaso a los grandes musicales que han pisado sus espectaculares tablas durante el siglo XX. Una época repleta de grandes acontecimientos que son plasmados superficialmente en la representación, pero que son fácilmente reconocibles, la ley seca, las radiofórmulas o el movimiento hippie se unen en este gran show. Cabe resaltar que todas las piezas se asientan en un contexto histórico que queda reflejado, consiguiendo un conglomerado perfectamente construido en el que si hubiera que poner un pero sería que se echa en falta el gran “West Side Story”, ya que cuenta con el cariño de un amplio sector del público y una banda sonora muy conocida. Sin embargo, resulta obvio que no se pueden abarcar todos los espectáculos, siendo esta carencia insignificante gracias al buen hacer que se aprecia en todas las escenas y a la amplia variedad, muy bien montada, de musicales que se pueden encontrar en el escenario, un trabajo nada sencillo. Se trata de una cantidad de números muy apropiada que deja al espectador con ganas de salir del teatro y ponerse a bailar.

Si os quedasteis con ganas de disfrutar del directo de algunos de los musicales más importantes que han recorrido la capital ahora tenéis la posibilidad de encontrar más de una veintena de números reunidos en un único espectáculo. Descubrid este viaje musical de la mano de un
gran equipo de cantantes, bailarines, actores y acróbatas. Un viaje a través de la historia del imponente Broadway os espera.

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