viernes, 8 de abril de 2016

Crítica: obra “Vecinos”

Verdades como puños


PAULA OLVERA/AURORA SALVO- "Vecinos", de la compañía andaluza L'Azotea Teatro, se representa en la sala de Lavapiés La Puerta Estrecha desde el pasado marzo. Anteriormente, en enero, pisó las tablas de El Umbral de Primavera cosechando un gran éxito que le ha seguido acompañando hasta su ubicación actual. Dirigida por Nacho León, cofundador de la compañía “Noche de Repálagos”, se trata de una historia dedicada a los amantes de la crítica social que está repleta de situaciones cómicas, pero reales, en las que el espectador se podrá ver reflejado, consiguiendo la reflexión de éste. ¿Puede un encargo vecinal cambiar la vida de una pareja como la de Silvia y Jerónimo, los protagonistas de esta historia? ¿Puede un favor, que a simple vista se tornaba monótono, convertirse en la causa de todos los males? 

"Vecinos" es una obra escrita por Alejandro Butrón y Andrés Galán, quienes han basado su historia en la novela homónima del escritor estadounidense Raymond Carver, considerado el padre del realismo sucio, un movimiento literario que tuvo su apogeo en la década de los setenta del pasado siglo. Realmente, sólo se ha adaptado la idea y el nombre de la gata de este cuento tan popular. El propio Alejandro Butrón, quien destaca por su participación en Microteatro Por Dinero, y la actriz valenciana Paula Grueso, son los encargados de llevar a escena a los dos personajes protagonistas, así como a diversos secundarios que aportan ritmo a la trama y que aparecen y desaparecen de forma muy cuidada, en el momento exacto. Sorprende además la versatilidad de los intérpretes que se ponen en la piel de personajes de ambos sexos modulando la voz según el papel. En este sentido, la puesta en escena de Paula es sensacional, la naturalidad de sus movimientos sobre las tablas queda avalada por los ocho años que estudió ballet clásico y los cinco que se formó en danza española. Alejandro también inunda la escena y la hace suya, rompiendo la cuarta pared y situándose a escasos metros de los espectadores.


El argumento de la obra gira en torno a Silvia y Jerónimo, dos jóvenes que rondan la treintena que no se imaginan cuánto puede cambiar su vida y su percepción sobre la misma durante los noventa minutos que dura la función. Emociones como el odio, la envidia, la pasión e incluso la sensualidad más carnal se encuentran presentes para construir una historia de humor y amor a partes iguales. Sin embargo, la reflexión también se encuentra muy presente, ya que se pretenden plasmar los problemas de la sociedad actual, la desesperanza juvenil por un futuro incierto que no parece abrirse camino, ni a nivel económico ni en el plano espiritual. Unas dificultades que a los presentes les resultarán familiares consiguiendo gran empatía con el público.  

El atrezo, capitaneado por un sillón desmontable, y el montaje sobre el escenario, al que han dedicado casi todo el presupuesto inicial, invitan al intimismo, a ese ambiente complicado de definir con palabras que hace que la conexión entre los asistentes y los actores sea una realidad. Esto también es posible gracias al halo de magia que se respira en La Puerta Estrecha, y concretamente en esa sala ampliable a 30 personas que forma parte de la Red de Teatros Alternativos de Lavapiés, un barrio donde las diferentes culturas han configurado una propia, que se entiende con la irrupción de numerosas salas de teatro alternativas donde la multiprogramación es su seña de identidad. En este entorno todo se podría desvelar, incluso los secretos más inconfesables. ¿Os atrevéis a descubrirlos? La intriga y el desconcierto ante una escena sorprendente y dinámica no dejarán indiferentes a aquellos que se sumerjan en esta pieza teatral.


La trama se inicia con el recado común de unos vecinos, Alberto y Elena, a otros, Silvia y Jerónimo, una camarera y un reponedor, para que den de comer al gato y se encarguen de espantar a los ladrones subiendo y bajando las persianas, mientras ellos se encuentran de viaje en la Riviera Maya. Ante esta situación, ¿caeríais en la tentación de asumir como propia la casa de otros individuos? Este favor traerá consigo una serie de situaciones difíciles de predecir, unidas a problemáticas propias de la convivencia en una comunidad vecinal, como los ruidos de madrugada o los cotilleos. No obstante, a veces estas preocupaciones igual no afectan tanto como la propia perfección de aquellos que viven en el mismo portal. Una vida idílica que muchos querrían para sí y que deja en evidencia existencias menos maravillosas, que son víctimas de la desesperanza y de la frustración por los sueños incumplidos. Ante esta situación, ¿podrían los personajes dejar de indagar en la vida de los habitantes de su portal si se tiene la ocasión? Este contenido es precisamente el que la diferencia de la obra literaria original, Carver se orienta más hacia el problema de la identidad y en la pieza teatral se presenta de forma más reconocible la idea del consumismo de la que todos, de una manera o de otra, somos víctimas, pero también verdugos. Y es que, por norma general, parece que lo que tiene el de al lado es lo que nosotros siempre hemos soñado, cuando la felicidad se encuentra en uno mismo y en la capacidad de apreciar los tesoros que cada nueva mañana nos brinde la vida.

La obra se aprecia modesta desde su proceso de creación. Se trata de una compañía en la que se ha producido la fusión de roles, por ejemplo, la actriz Paula Grueso ha sido también la encargada del diseño de las luces; Alejandro Butrón, además de autor e intérprete, ha sido también el productor (bajo el paraguas de L´Azotea Teatro) y el director Nacho León ha asumido igualmente otras responsabilidades técnicas. Un elenco pequeño que demuestra que en términos de calidad, a veces, menos es más. Se trata de una manera humilde de trabajar y poder obtener una mayor cantidad de beneficios, ya que actualmente numerosas compañías se encuentran con varias trabas debido al elevado porcentaje que asumen las salas donde se produce la acción, así como el desorbitante porcentaje del IVA cultural.

“Vecinos” estará en el cartel de La Puerta Estrecha de Madrid todos los jueves del mes de abril a las ocho y media de la tarde para demostrar que quizás no es tan buena idea dejar a los vecinos a cargo del cuidado de la casa y de los enseres más personales. Tras su próxima parada en Sevilla seguro que surgen nuevos destinos. Una historia que girará y girará para exhibir una situación llevada al extremo que causa la risa del público de principio a fin, pero también su desconcierto. Un juego de enredos en una comunidad que destapa los anhelos y las emociones más escondidas en el corazón de los protagonistas. Una llama que arderá hasta su propia destrucción, el final de la representación.

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