viernes, 20 de noviembre de 2015

Reportaje: duquesa de Alba

Siempre en el recuerdo

PAULA OLVERA- Se cumple el primer aniversario del fallecimiento de la duquesa de Alba. El 20 de noviembre del 2014 su luz se apagó para siempre y con ella una vida dedicada a la conservación del patrimonio de los Alba. La aristócrata estuvo más de medio siglo al frente de esta casa nobiliaria que supo potenciar hasta sus últimos días. Su particular personalidad era reflejo de una existencia irrepetible que solo ella supo disfrutar a su manera. Tres matrimonios, el último de ellos cuando ya superaba los ochenta años, dan nota de que vivió según sus ideas y sin importarle el “qué dirán”. Seis hijos y nueve nietos componen ahora su mayor legado, son los encargados de que la estirpe continúe con el recuerdo de la duquesa presente. Sus ocho intensas décadas dieron para mucho, las repasamos en el siguiente reportaje.

Se cumplen doce meses de la pérdida de la Duquesa de Alba que falleció a los 88 años en su Sevilla del alma. Se trataba de una mujer adelantada a su tiempo, de carácter abierto y espontáneo. Desde una edad temprana fue consciente de que formaba parte de una de las familias que posee una de las fortunas más grandes de España. “Vive y deja vivir” fue su lema que abanderó hasta su desaparición y por el que hoy en día sigue siendo recordada. 

Cayetana Fitz-James Stuart nació el 28 de marzo de 1926 en el Palacio de Liria. Era la primera y única hija de Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, XVII duque de Alba, y de María del Rosario de Silva y Gurtubay. Cayetana vino al mundo una noche en la que había organizado un evento en palacio que contó con la presencia del filósofo José Ortega y Gasset, del médico Gregorio Marañón y del escritor Ramón Pérez de Ayala. Su infancia estuvo marcada por un hecho trágico: el fallecimiento de su madre a causa de tuberculosis, cuando la duquesa contaba con siete años de edad. Desde muy joven manifestó su interés por los caballos y los toros. De igual manera lo hizo por el deporte, el arte y la cultura, con un especial apego por el flamenco.

Su vida sentimental estuvo ligada a tres hombres, aunque bien es sabido que su gran amor por el torero Pepe Luis Vázquez no pudo llegar a buen puerto. Su primer matrimonio se celebró el 12 de octubre de 1947 en la catedral de Sevilla y posteriormente se festejó en el Palacio de Dueñas. Luis Martínez de Irujo y Artazcoz, hijo del duque de Sotomayor, se convertiría en el padre de sus hijos. De hecho, el anuncio de la llegada de su primogénito se produciría durante su luna de miel, la cual se prolongó durante seis meses en los que los recién casados recorrieron Europa y América. Junto a Luis, Cayetana formó una familia numerosa que mucho distaba de la que ella tuvo al ser hija única. A la duquesa le encantaba pasar el mayor tiempo posible con sus seis hijos y junto a ellos superó un importante revés, la muerte de Luis que falleció con 53 años a consecuencia de una leucemia. Unos años más tarde, en 1978, la duquesa conoció al que sería el amor de su vida, Jesús Aguirre Ortiz de Zárate, un exsacerdote jesuita. Éste es uno de tantos ejemplos que le demostraron que la vida da muchas vueltas.  

Desafortunadamente, el 11 de mayo de 2001 una embolia pulmonar acabó con Aguirre a los 66 años. Parecía que Cayetana ya sería viuda para el resto de su vida, pero el amor volvió a encontrarse en su camino y se puso el mundo por montera para casarse con Alfonso Díez Caravantes, el hombre que le devolvió la ilusión en sus últimos años. Con este particular enlace, que se celebró el 5 de octubre de 2011, la aristócrata demostró que el amor no tiene edad y decidió compartir su felicidad con el pueblo, arrancándose en público por una rumba flamenca que fue inmortalizada por las cámaras que allí se congregaban.

La duquesa de Alba supo compaginar su papel de madre y esposa con otras facetas. Siempre tuvo una vida social muy activa y muchos la llegaron a considerar el alma de la fiesta por la vitalidad que desprendía en todos los eventos. Su fortaleza y energía se mantuvieron intactas a pesar de su avanzada edad y sus ganas de vivir eran su seña inconfundible. En todo momento mantuvo una excelente relación con la Familia Real española así como con diversos personajes del ámbito cultural y político, como Jacqueline Kennedy, Ava Gardner, Sofía Loren o Charlton Heston.

El patrimonio de la duquesa es sobresaliente y de gran importancia arquitectónica, cultural e histórica. Una de sus propiedades más conocidas sigue siendo el Palacio de Liria, construido en el centro de Madrid. En él nació Cayetana, aunque tras la Guerra Civil española fue bombardeado y posteriormente la duquesa se dedicó a su restauración. Se trata de un palacio con una significativa biblioteca que alberga documentos tan trascendentales históricamente como el testamento de Fernando el Católico o las Capitulaciones matrimoniales de Juana La Loca y Felipe el Hermoso. Cabe destacar también la pinoteca de esta hacienda que alberga óleos firmados por Velázquez, Rubens y Goya, entre otros pintores. No cabe duda que vivir rodeada de arte fraguó el interés de la duquesa en este ámbito.

Posiblemente el Palacio de Dueñas sea otra de las propiedades de la aristócrata más conocidas a nivel popular. A pesar de que Cayetana nació en Madrid siempre se sintió muy andaluza y especialmente Sevilla ocupaba un hueco en su corazón. Allí es donde murió y donde está ubicado su palacio que aguarda grandes tapices y esculturas. Nos encontramos ante un espacio que ha sido marco de bodas familiares y donde pocos saben que nació el poeta Antonio Machado.

Preservar y difundir el legado y recuerdo de la duquesa de Alba es el tesoro más importante que han heredado sus hijos, en especial el primogénito Carlos, conocido como duque de Huéscar, que es ahora el encargado de la administración de la Casa de Alba. Durante décadas, Cayetana sumó decenas de títulos nobiliarios, aunque había uno del que se sentía especialmente orgullosa: se trataba de la XVIII duquesa de Alba y consiguió, pesara a quien le pesara, convertirse en la aristócrata más popular. Vital hasta su última aparición pública, disfrutó con intensidad cada momento y manifestó su pasión por la vida. Un año después de su fallecimiento, continúa en el recuerdo de todos los que la quisieron.

No hay comentarios:

Publicar un comentario