jueves, 10 de septiembre de 2015

Crítica: documental “Chicas Nuevas 24 horas”

“Con la trata no hay trato”

PAULA OLVERA/AURORA SALVO- Es bien conocido por la gran mayoría de la población la existencia de la prostitución y la trata de mujeres. Es un problema que se encuentra en numerosos países, muchos de ellos desarrollados, y que ha terminado por convertirse en un negocio. Esta sea quizás la causa por la que no se están tomando las medidas adecuadas que consigan erradicar la vulneración de Derechos Humanos por parte de las mafias que trafican con personas. La actriz, presentadora y directora Mabel Lozano ha tenido la valentía de presentar un documental que muestra de primera mano, sin filtros, cómo es la vida de algunas de las mujeres que sufren esta situación, sin ni siquiera saber cómo han llegado a ella. Y es que no hay que olvidar que detrás de la prostitución, en infinitas ocasiones, hay trata.

El 3 de septiembre se presentó a los medios de comunicación y a las autoridades el que está llamado a ser el documental del año, "Chicas Nuevas 24 horas". Tan solo un día después tuvo lugar el estreno oficial para los espectadores.
La sala Azcona del Matadero de Madrid se quedó pequeña para acoger a todo el público que se dio cita para apoyar la labor de Mabel Lozano. Más de 200 personas la acompañaron en este viaje que no ha hecho más que empezar. La directora se mostró muy emocionada con los asistentes, para ella era un sueño cumplido cuya realidad ha superado las expectativas. Parece que por una vez una gran mayoría ha decidido mirar al problema de frente, a través de los ojos y el trabajo de Mabel, quien presenta unos crudos testimonios sin temor a las repercusiones. Alguien tenía que hacerlo, ahora es tiempo de valorar lo narrado y de tomar medidas.

Mabel Lozano realiza una apuesta cinematográfica arriesgada en la que muestra lo fácil que es montar este negocio y lucrarse. El hilo conductor lo dirige una particular profesora que intenta inculcar a sus alumnas cómo conseguir dinero de forma sencilla. Nos encontramos con el cine de lo real que nos explica, paso a paso, cómo formar parte de ese conglomerado que ya gana 32.000 millones de dólares al año. El documental nos acerca a casos reales, mujeres y niñas que han sufrido la extorsión de una práctica en alza. Muchas veces estas personas no encuentran apoyos ni siquiera en el núcleo familiar que llega a amenazarlas si cesan su actividad o directamente se vendan los ojos y no denuncian. Es lo peor que se puede hacer, porque no informar de este hecho es ser cómplice del mismo. Sin embargo, también existe otra cara, la de los familiares o las propias víctimas, que no se atreven a denunciar por miedo a las amenazas de aquellos que intentan extorsionarles.

Tras el visionado de la película, y de forma excepcional, tuvo lugar un debate que contó con la presencia de la directora del documental, pero también con la fiscal Beatriz Fernández, que aparece en la producción, el abogado Alfredo Irujo, así como con el periodista Manuel Marlasca. Todos ellos nos mostraron que el camino hacia la erradicación de la trata es posible, solo hace falta mejorar la ley. Se puso de relevancia que desde que se aprobó una nueva legislación española en el año 2010, en teoría menos permisiva con este tipo de prácticas, sólo han sido condenadas treinta personas, cuando las víctimas se cuentan por miles. Esta diferencia se debe a que las pruebas suelen escasear, ciertos testimonios son insuficientes y el código penal no ayuda a que este problema se luche de todas las maneras posibles. 


Además de los participantes en el debate, muchos fueron los rostros conocidos que no quisieron perder la oportunidad de apoyar esta causa. Así, entre el público se pudo ver a los periodistas Iñaki López y Jesús Cintora, al cómico José Mota, a la actriz y presentadora Elsa Anka o a la psicóloga y conferenciante Irene Villa. Todos ellos expresaron a través de las redes sociales su concienciación con este problema y la importancia que tiene el documental para que la población comprenda cómo funciona este negocio que tiene como blanco la trata de personas.

Mabel no quiso pasar la oportunidad tampoco de debatir sobre la doble moral de los medios de comunicación. Por un lado sirven de denuncia, porque se presupone que son el altavoz de la sociedad, pero por otro se lucran de la prostitución a través de su publicidad. Y no sólo eso ya que, en muchas ocasiones, reducen a fotografías del tipo “tacón y tanga” una realidad que no debe simplificarse. Como tampoco se puede hablar únicamente de desnudez del cuerpo, cuando la que se produce es la de los derechos humanos y las libertades de las víctimas. En cierta forma, se podría decir que se tiende a banalizar este problema. Se encuentra en nuestro día a día de una manera u otra y no siempre se conoce o se toma conciencia del alcance que tiene para aquellas personas que lo sufren. La población tiende a estar acostumbrada a ver acciones derivadas de estas prácticas como los mencionados anuncios o las propias chicas en las calles de cualquier ciudad. En ocasiones, se aprecian casi como parte del mobiliario urbano, sin pensar que son personas, las mismas que tienden a sufrir vejaciones continuas.

Hay que diferenciar en todo momento la prostitución ejercida de forma voluntaria, de aquella que es coaccionada, la que se produce en contra de la voluntad de las mujeres. Alguna de ellas todavía no cuenta con la mayoría de edad, de hecho, muchas niñas son obligadas a acostarse con más de una decena de hombres en una sola noche. En este punto, además de otros delitos que pueden ir detrás, se puede apreciar la falsificación de documentos, ya que las mafias se encargan de trucar su identificación para que las menores no lo parezcan. Esto conlleva una situación dantesca en la que las enfermedades suelen ser una de las protagonistas, ya que las condiciones higiénicas suelen ser prácticamente nulas y, como se aprecia en el documental, al menor problema las víctimas se encuentran solas. Son tratadas como mercancía que se puede manejar al antojo de la oferta y la demanda. Todo ello es consecuencia del sueño migratorio de determinadas personas que lo único que anhelan es una mejora de vida y que se encuentran con todo lo contrario. Un deseo que se ve truncado y que muchas veces les lleva a ser deportadas, cargando consigo la deuda por la que estaban siendo explotadas, esa que aunque se alejen de los proxenetas, éstos no olvidan y jugarán todas sus cartas para cobrársela.


El documental deja claro que casi nadie conoce los matices de la trata de mujeres, la cual se encuentra mucho más cerca de lo que creemos. En Madrid, por ejemplo, como en muchas ciudades, se localizan clubs de alterne y polígonos donde se ejerce la prostitución. Cada noche vuelve a relucir este negocio implantado en nuestras fronteras. De hecho, España es el tercer país que más consume la prostitución, después de Tailandia y Puerto Rico, unas cifras alarmantes teniendo en cuenta todos los actores que se lucran en este proceso. Y es que en este juego de vicio para muchos, el cliente es otro culpable más. Este factor es el único capaz de alterar el producto y siempre que haya demanda seguirá habiendo oferta.

A pesar de las denunciables cifras que se proyectan en “Chicas Nuevas 24 horas”, los que realmente son capaces de intervenir ante este problema se encuentran con la negativa de que las personas que están inmersas en este negocio manejan unas cantidades de dinero astronómicas que juegan a su favor. Como anécdota, durante el debate se indicó que pueden reunir más dinero que el propio Ministerio de Justicia de un país determinado. Y es que no hay que olvidar que el capital es precisamente el hilo que maneja la prostitución. Asombra descubrir las cantidades que se llegan a pagar por los servicios de una mujer, aumentando cuando la chica es menor de edad o virgen. ¿Cuánto vale la dignidad de una persona? ¿Se puede cuantificar realmente? Cualquier cuantía resulta nula cuando las personas son vejadas de manera continuada sin tener en cuenta su libertad de elección. Además, la mayor parte de las veces las chicas no reciben ni la mitad del dinero que ganan, debido a los intereses de unas deudas que contraen con las mafias que les prometen su ayuda para lograr un futuro más próspero.

No cabe duda de que nos encontramos ante un problema complejo, aunque para poder afrontarlo sólo basta con prestar un poco de atención a trabajos como el de Mabel que visibilizan lo que muchos intentan ocultar. A pesar de que existen varios documentales de este tipo, son pocos los que abordan la trata de forma tan directa, tratándolo como un suculento negocio para aquellos que solo se mueven por el dinero, sin importarles las vidas de las víctimas. Además, “Chicas nuevas 24 horas” ha conseguido una gran difusión en los medios de comunicación, así como en las redes sociales, siendo un magnífico altavoz para todas esas personas que se quedan mudas ante el miedo.

Llama la atención que uno de los testimonios del documental confesaba que conocía el trabajo que le proponían para lograr una vida mejor. Sin embargo, lo que no se esperaba era el maltrato que recibió, ni las prácticas a las que se vio obligada a someterse. Esto prueba que la desesperación es una de las bazas principales de las mafias. Las condiciones precarias que se viven en muchos rincones del mundo obligan a que ante la falta de comida y de condiciones óptimas para sobrevivir se recurran a este tipo de trabajos. Cuando estas mujeres son captadas, muchas creyendo que van a realizar una labor completamente distinta, son engañadas con promesas de una vida mejor, sin sospechar que les ofrecen un infierno del que resulta muy complicado huir.

A pesar de las amenazas y el temor hacia las mafias, muchas chicas se atreven a denunciar. Sin embargo, como se explicó en el debate posterior a la proyección del documental, es muy difícil formar parte del programa de testigos protegidos. Una vez que la mujer sale de la comisaría se encuentra sola y sus captores no solo cuentan con gran cantidad de dinero, sino que también tienen mucho poder, una mezcla que resulta muy peligrosa para aquellos que intentan alzar la voz sobre sus prácticas.  

Ante la trata de personas no debería haber condiciones. La extorsión, las vejaciones y el miedo no deberían formar parte de la vida de nadie. La libertad de elección es uno de los bienes más preciados que tenemos y en manos de los ciudadanos se encuentra la potestad para preservarla en distintos ámbitos de la sociedad. Ningún individuo está exento de verse involucrado en estas prácticas, los meros espectadores también tienen mucho que decir en este asunto. No hay que olvidar que la prostitución es alegal en España, pero la trata de seres humanos es un lastre que algunos no quieren ver. No se puede manipular una realidad omnipresente que provoca el sufrimiento de miles de personas. La lucha está activa y la solución está en manos de todos, porque con la trata no hay trato. 

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