domingo, 14 de junio de 2015

Crítica: obra “Por humor al arte”

Inseparables


PAULA OLVERA/AURORA SALVO- El pasado mes de abril se estrenó en el Teatro Nuevo Apolo el espectáculo “Por humor al arte”. Éste pertenece a “Mellizos”, una serie de obras de temática similar dirigida y protagonizada por el popular cantante Bertín Osborne y el cómico Paco Arévalo. Este show está cosechando un gran éxito en la capital, al igual que lo viene haciendo en el resto de ciudades de su gira que ya lleva un total de cinco años en activo. En la función podremos acercarnos más a estos artistas que se muestran inseparables, de hecho, se hacen llamar mellizos porque se sienten como hermanos. Un parentesco que no sólo se aprecia en los programas de mano, sino también en el escenario. Estaba previsto que estuviera en cartel hasta el 13 de junio, pero el cierre del teatro donde se representaba no dio a lugar a ello.

Hay hermanos que se sienten como tal, aunque no pertenezcan a la misma familia. A veces, los lazos de sangre son menos potentes que los creados tras una gran amistad. Esta premisa fue la que llevó a los artistas Bertín Osborne y Paco Arévalo a crear un show en el que presentarse como “Mellizos”, que es como ellos se sienten después de varias décadas compartiendo juntos aficiones y diversas aventuras. “Por humor al arte” pertenece a esta saga teatral cómica que es el resultado de sus vivencias personales, su proyecto más íntimo. El espectáculo de estos dos “hermanos” lleva más de cinco años recorriendo España y, aunque se han producido modificaciones propias del paso del tiempo, la esencia de la primera representación se mantiene ahora que pisa las tablas del Teatro Nuevo Apolo de Madrid.

Durante los días previos al estreno de la obra, pudimos hablar con uno de sus protagonistas, Bertín Osborne: 



Son muchas las personas que les quieren y les admiran, prueba de ello es que la sala estaba a rebosar. Son dos clásicos de la comedia y eso ya es una garantía. El espectáculo, dirigido a todos los públicos, se inicia con un solo al piano de Álex, el acompañante musical de estos dos humoristas. Tras una pequeña sorpresa para los espectadores en forma audiovisual, Bertín y Arévalo hacen su estelar aparición entre los aplausos de unos asistentes que ya han comenzado el espectáculo riéndose. Esto es una buena señal y será la que marque el resto del show cuya duración aproximada es de dos horas. En este tiempo, se da cabida a numerosas disciplinas artísticas, desde el teatro, a la música e incluso el ballet. 

Sin apenas artificios ni atrezzo, los dos artistas llenan el escenario con su carisma y su cercanía a los espectadores. Éstos permanecen muy atentos en sus butacas, disfrutando de su actuación en directo que resulta única por su peculiar guión. A pesar de que existen unas pautas, a los dos se les nota muy cómodos y parece no atemorizarles la improvisación, de hecho la interpelación con el público y los guiños a su pasado humorístico son constantes. Se sienten como en casa y eso se percibe a la legua. Ambos transmiten una gran complicidad, fruto de muchos años de trabajo en conjunto que los ha vuelto inseparables. Cada uno aporta al otro lo necesario para formar un dúo entrañable. Las diferencias entre ellos son bastante palpables, incluso en lo físico, Bertín tiene una gran altura mientras que Arévalo es todo lo contrario. Esto no significa que brille con menos luz, de hecho su gracia al expresarse copa el escenario de una energía positiva. Ambos juegan con sus virtudes y carencias, desnudando su alma y riéndose de ellos mismos para poder reírse posteriormente de los demás. Esto es lo más importante para hacer humor: saber que todo forma parte de un juego en el que se puede hacer chistes del resto siempre que uno se haya mirado a un espejo simbólico previamente. En este espectáculo se encuentra una fuerte base de autocrítica, tanto en el ámbito general, como en el personal. Unos asuntos que resultan cercanos para los asistentes, por lo que se reirán con conocimiento de causa.

Bertín y Arévalo no tienen pudor de hablar sobre temas candentes en la actualidad. El más común y que genera un mayor interés ciudadano es la Política y los dos artistas ponen en tela de juicio a numerosos políticos y empresarios que han llevado a la ruina a nuestro país. De igual manera, no se cortan un pelo al hablar de los “programas basura” que se emiten en la parrilla televisiva así como sus opiniones sobre ciertos personajes de la prensa rosa. Todo ello lo realizan en clave de humor y consiguen, prácticamente desde el inicio de la función, la sonrisa fácil en el rostro de los espectadores. Asimismo, su tono es tan cómico que seguro que si las víctimas de sus chistes estuvieran en la sala se reirían de igual manera, ya que su intención está exenta de maldad y repleta de ganas de que el público disfrute del espectáculo.

Además de su actuación en conjunto, se produce otra más personal y que acerca más si cabe al público a cada uno de ellos. Bertín no duda en contar anécdotas de su extensa trayectoria profesional mencionando sus aventuras con cantantes de la talla de Frank Sinatra o sus inicios como dúo. De igual manera, se anima a cantar en directo, mostrando su espectacular voz que consigue erizar el vello de los allí presentes. El andaluz deleitó al público con temas propios, así como el famoso “El Rey” del cantante mexicano José Alfredo Jiménez, que se corearon por cada una de las esquinas de la sala del teatro. Por su parte, Arévalo hizo lo que mejor saber hacer que es ganarse a la gente a base de carcajadas con un monólogo que no dejó indiferente.

La risa fue precisamente la protagonista indiscutible de la función, sobre todo cuando ambos personajes se transformaron en Doña Inés y Don Juan Tenorio con el objetivo de presentar una escena de este clásico tan especial. Eso sí, de una manera un tanto peculiar, con unas señas muy personales. El dulce fracaso de esta versión es un acierto gracias a su ocurrente guión y puesta en escena. Rozan el absurdo, pero llevado a tal extremo que resulta excepcional. Tanto a los que les guste el teatro clásico, como a los que no, esta particular adaptación provocará en ellos un gran entusiasmo.

Solo dos intérpretes con muchas tablas a sus espaldas son capaces de presentarse ante un numeroso público sin más ayuda que un piano. En “Por humor al arte”, los dos protagonistas demuestran que no es necesario nada más si se cuenta con lo más importante, talento y ganas de hacer pasar un buen rato. Además, los más nostálgicos podrán recrearse en otros momentos de su trayectoria y comprobar que no cualquier tiempo pasado fue mejor, ya que la coordinación y el humor de estos cómicos siguen intactos a pesar del paso del tiempo. Una vida dedicada a hacer reír que se da un homenaje en esta divertida representación y en la que se desprende una fuerte dosis de cariño mutuo entre sus dos principales artífices. Se llevan y compenetran muy bien y eso se nota a la hora de dar un buen espectáculo.

Las parejas cómicas son habituales en el panorama nacional e internacional, cada una con su propio sello de identidad y destacando en alguno de los grandes medios, cine, televisión y teatro. El humor está en todas partes, si se busca bien, y, por regla general, los dúos están muy bien escogidos, ya sea por ellos mismos o por terceros. Bertín y Arévalo tienen la ventaja de poder actuar en cualquier medio y lo han demostrado gracias a su trayectoria tanto individual como conjunta. Aunque puedan parecer una extraña combinación, este prejuicio se disipa nada más pisar el escenario, consiguiendo que éste sea suyo en pocos minutos.

Esta representación estaba previsto que estuviera en el cartel del Teatro Nuevo Apolo hasta el 13 de junio. Sin embargo, el día 11 de ese mes el Ayuntamiento de Madrid decidió cerrar este espacio teatral por orden judicial de forma inesperada, alegando que se había producido una denuncia de una vecina por ruido. Esta clausura ha impedido que las obras en cartel pudieran finalizar su estancia en el Nuevo Apolo en la fecha señalada, de la misma forma que algunos montajes programados no se han podido llegar a estrenar. 

“Por humor al arte” es una de las producciones afectadas. Se trata de una obra destinada, principalmente, a los seguidores de Bertín Osborne y Paco Arévalo, así como a todos aquellos que hagan del humor una forma de vida. Esta es su seña de identidad y su mayor virtud sobre las tablas. Los problemas se quedarán fuera de la sala y sus divertidas historias seducirán al público de principio a fin. 

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