miércoles, 8 de octubre de 2014

Crítica: obra “Los diez negritos”

“Diez negritos se fueron a cenar…ya sólo quedan nueve…”

PAULA OLVERA/AURORA SALVO – A partir de este mes, de martes a domingo, el Teatro Muñoz Seca de Madrid acoge la obra “Los diez negritos”, basada en la reconocida novela de Agatha Christie. Una decena de personajes son citados en la Isla del Negro donde se sucederán una serie de asesinatos, todos ellos en extrañas e intrigantes circunstancias. La trama se centrará precisamente en descubrir quién está cometiendo todos estos crímenes. En el patio de butacas se respira la tensión de los espectadores, cuya atención es constante durante la representación. Por un precio por entrada no muy superior a los veinte euros, el público podrá adentrarse en un clásico de la escena de suspense. Así que si os gustan las obras de misterio, no dudéis en ver esta función.

La puesta en escena tiene lugar en el Teatro Muñoz Seca, renovado recientemente, ubicado en la madrileña Plaza del Carmen. En este espacio también se han interpretado otras obras de gran éxito como “Hay que deshacer la casa”, protagonizada por Ramón Langa y Andoni Ferreño. A diferencia de esta obra, en “Los diez negritos”, no se tratan temas cotidianos, sino que el guión maneja el suspense a su antojo. Diez son los actores encargados de representar a cada uno de los visitantes de la Isla del Negro, una porción de tierra alejada de la civilización. Así, Mónica Soria, Pablo Viña, Quim Capdevila, Lydia Miranda, David Zarzo, Diego Molero, Jorge Lucas, Paco Churruca, Lara Dibildos y Antonio Albella se convierten en los encargados de mantener en vilo a los espectadores durante las aproximadamente dos horas que dura la función. Bajo la dirección de Ricard Reguant, los actores y actrices procuran diferenciarse en el escenario, manteniendo en todo momento sus roles muy claros. A veces, resulta algo tedioso para el público estar pendiente de lo que está ocurriendo sobre el amplio de las tablas y no poder fijar su vista en un solo ángulo que es dónde actúa un único intérprete, ya que la función es muy coral. Esto genera tensión en los asistentes que se sienten incapaces de averiguar, hasta bien adentrada la trama, quién es la persona que está cumpliendo la profecía dispuesta por el actor Manuel Galiana, que aparece de forma virtual en la historia.

Desde momentos antes de que comience la representación, la tensión se palpa en la sala. Los asistentes están expectantes y todo se queda en un silencio sepulcral cuando la ambientación comienza a hacer acto de presencia, poco a poco, aunque de forma tétrica e intrigante. El revuelo hacia lo que ocurrirá a continuación es inevitable, el nerviosismo arranca desde antes de que los actores salgan a escena. 

La trama se inicia cuando diez personas, aparentemente desconocidas entre sí, reciben una invitación para pasar las vacaciones en una isla famosa por las fiestas que se realizan en ella. A partir de este momento, el suspense se convertirá en el fiel acompañante de butaca de los congregados en el teatro. A pesar de que no sea una obra divertida precisamente, sí que se pueden escuchar las risas del público en ciertos instantes puntuales. Puede que la mayoría se deban a los nervios típicos del momento, pero lo cierto es que tiene unos segundos cómicos que relajan la tensión propia de la situación en la que nos encontramos y contribuyen a relativizar la escena.


“Los diez negritos”, escrita en 1939, es una de las novelas de misterio más vendidas de la Historia, la más exitosa de Agatha Christie. Ella misma, fue la encargada de construir un guión, cambiando su libro al género dramático en 1943. Sin embargo, no ha sido la única obra de la autora que ha sido llevada a los teatros madrileños. “La Ratonera”, producida como ésta por Iniciativas Teatrales, o “Testigo de cargo” son algunos de los textos de la escritora británica que también han sido interpretados sobre las tablas de nuestro país cosechando un gran éxito. A pesar de las diferencias entre las obras, en todas se aprecia ese halo de misterio que envuelve las producciones de Christie y que la hacen inconfundible para los asiduos a este tipo de teatro.

El miércoles 1 de octubre diversos medios de comunicación tuvieron la oportunidad de disfrutar en primicia de una de las escenas de la obra que contaba las horas para ser estrenada. En primer lugar, uno de los productores de la función, Enrique Cornejo, explicó ciertos aspectos sobre esta versión. Este empresario, perteneciente a la compañía Iniciativas Teatrales, pretende repetir el éxito con el que ya contó hace quince años y que hizo que “Los diez negritos” se mantuviera durante dos temporadas en cartel. De hecho, cuenta con el mismo equipo que entonces, intentando lograr una escenografía muy cuidada y muy medida al escenario en que se representa. Según sus propias palabras, el público quiere divertirse en el teatro y este montaje en concreto lo puede ver todo el mundo, es muy familiar. Estas declaraciones las pudimos corroborar con nuestros propios ojos el día que acudimos a ver la representación, ya que en la sala había varios niños. Para Cornejo también fue imprescindible hablar de la subida del IVA cultural, a la que calificó como “una puñalada”. Sin embargo, afirmó que “la mejor subvención es la taquilla”.

El director, Ricard Reguant, resaltó que esta función es una aportación “serena” en lo que se refiere a la oferta teatral. Según expresó a los medios, Agatha Christie no pasa de moda y esta forma de representarla, a la inglesa, es como se hace en medio mundo. El público no espera que este tipo de obras se lleve a escena con muchas modificaciones, por lo que se ha mantenido el mismo texto, a pesar de haber cambiado la época a los años sesenta, acercándose al estilo de la serie “Mad Men”. De hecho, confesó que el mejor halago que le habían dicho era que parecía que estaban representando una serie de la BBC. Otra de las modificaciones, ha sido el final de la historia que no se cierne al escrito de Christie. Asimismo, reconoció, “cada vez que hago esta función encuentro cosas nuevas, nuevos matices”. El mismo guión clásico desprende cierta ironía, ya que las muertes y el "modus operandi" no son convencionales. “Agatha Christie era una cachonda”, bromeó Reguant.


Durante esta rueda de prensa se destacó que el teatro es lo que se ofrece sobre el escenario y que la responsabilidad es de todos aquellos que forman parte de cada uno de los proyectos dramáticos. Asimismo, no dudaron en dar las gracias, según se podía apreciar muy sinceras, a los medios por dar cobertura al mundo de la cultura. Dados los tiempos que corren, resulta complicado para una productora privada contratar a diez actores, sin contar con apenas ayudas públicas, según se declaró en el encuentro. Además, se señaló que era de agradecer ver ciertas caras conocidas, como la de Antonio Albella, uno de los componentes del mítico grupo “Locomía”, Lara Dibildos, una actriz y presentadora muy reconocida en nuestro país, o Paco Churruca que ya había participado en “La Ratonera”, así como en múltiples representaciones.

La obra se montó en tan solo tres semanas y, antes de llegar a Madrid, se ha interpretado en Valladolid durante cuatro pases. En ellos, como pudimos comprobar que ocurre en la capital, se notaba el miedo que sentía el público, apoyado por la ambientación que recuerda a la de una película clásica. Tras esta charla y la ya mencionada representación de una escena, todos los actores se mostraron muy atentos con la prensa, posando para las cámaras y respondiendo a las preguntas de los periodistas.


Lara Dibildos nos atendió sobre el propio escenario y no dudó en hablarnos de su personaje, Emily Brent: “Es una mujer mala (risas). Básicamente. Es una mujer con mucho carácter, despiadada, sin escrúpulos, que realmente lo que no supera es ya no tener juventud. Por eso, desde el momento en que salgo a escena y llego como invitada a esta casa en la isla, no soporto a la protagonista, porque es guapa y es joven, es todo lo que a mí me gustaría recuperar y que es imposible”. La actriz nos comentó que nunca antes había hecho un personaje como este, mostrándose realmente entusiasmada, porque es algo nuevo en su vida. Además nos recalcó que se había inspirando en muchas cosas, “cuando cumples 43 años como yo, el querer volver a ser joven y ver a otras actrices que tienen una edad que tú ya es imposible que recuperes…Eso lo tengo yo misma. No me tengo que inspirar en nadie más, simplemente exagerarlo. Y bueno, luego en lo demás pues he ido cogiendo un poquito de aquí, un poquito de allá, y yo espero que cuando veáis la función no me veáis a mí, sino que veáis a Emily Brent”. Esto último se consigue con creces y no sólo en su papel, sino en todos los demás.


Nos sorprendieron gratamente las buenas críticas que está recibiendo por su papel y que a ella misma le animan a seguir adelante con su profesión. “Lo mejor que me ha pasado en Valladolid es que muchísima gente, que luego me ha parado para darme la enhorabuena y las felicidades, me decía que estaban deseando ir a Madrid para volver a verla. Entonces, eso es lo mejor que te pueden decir, porque es una de esas funciones que las puedes ver muchas veces, porque se te escapan tantos detalles que a la siguiente quieres estar pendiente para que no se te escapen. ¿Cómo lo hemos hecho? ¿Cómo hemos sido capaces de que desaparezcan los negritos delante de todo el mundo y yo no lo vea? ¿O cómo han asesinado a esta persona y yo no lo he visto? Para Lara Dibildos, “Agatha Christie es la reina del suspense y en esta función (los espectadores) van a tener toda la intriga del mundo y además, también, mucho sentido del humor, porque nos ha sorprendido en Valladolid que el público se ha reído en muchos momentos. No sé si es porque realmente todo tiene mucho humor o porque ya de la tensión que tienen y la música y los asesinatos se desahogan riéndose, pero lo han disfrutado”.



Lara nos explicó cómo le ofrecieron este papel: “Yo creo que fue uno de los mejores días de este año para mí, cuando me llamó Alain Cornejo, porque es un proyecto que hace unos años se pensó hacer, al final no se hizo y bueno yo en aquel momento iba a estar en el reparto, lo que pasa es que han pasado muchos años y yo ya la “prota” joven era imposible. Sin embargo, me llamaron para este personaje que de verdad que me está dando muchas alegrías”. Y no nos extraña ya que nos encontramos ante un cambio de registro total de la actriz cuyos anteriores trabajos han sido mayoritariamente en comedia. “Es una función muy coral, pero que tiene sus momentos de confesión y nunca he hecho un personaje así, me está gustando mucho”, nos confesó la actriz.

Gracias a esta obra hacemos un viaje gratuito al pasado, concretamente a los años sesenta, una de las pocas diferencias que se aprecian respecto a la obra original que se contextualizaba en los años treinta. Esto se puede apreciar, principalmente, en el decorado de la casa, en el vestuario de los personajes y en los propios diálogos. Se producen varios cambios de ropa que convierten la escena en más real, adaptando la vestimenta a cada momento del día y a la época en la que nos hallamos. A pesar de que la función se desarrolla en interiores, el público puede percibir, gracias a la cuidada colocación de los elementos, que los intérpretes se encuentran en una isla perdida donde nadie más reside y cuya única forma de acceder es a través de embarcaciones que atraviesen el mar.

Asimismo, en “Los diez negritos” la música se convierte en una protagonista más. De hecho, una canción, como las de cuna que nos cantaban nuestros padres cuando éramos pequeños, cuya letra se encuentra colgada en la pared, se convierte en el siniestro guión de la función. Diez esculturas ubicadas muy a la vista del espectador van desapareciendo de un soporte a la par que la canción retumba por todas las instalaciones. Todo ello unido a los juegos de iluminación que se utilizan para hacer aparecer y desaparecer personajes de la escena, así como para crear máxima expectación entre los asistentes. Así, la oscuridad se convierte en una nota más de esta “inocente” nana infantil.

Lo cierto es que en la función se produce una pausa, quizás innecesaria, ya que la obra tampoco tiene una duración excesiva. Sin embargo, este descanso, encuadrado en un momento muy concreto, ayuda a avivar aún más la llama del misterio  Durante estos minutos, los espectadores empiezan a trazar las primeras sospechas sobre lo que está ocurriendo en el escenario. Es el momento para comentar con las personas que están a nuestro alrededor si les está gustando la representación y si la recomendarán en su entorno.
La obra nos demuestra la capacidad que tenemos los seres humanos para olvidar aquellos recuerdos que nos hacen daño. No obstante, aunque queramos borrar los actos que hemos cometido en el pasado, éste siempre vuelve para que saldemos las cuentas que tenemos pendientes con él. “Los diez negritos”, al estilo de la obra “Liturgia de un asesinato” nos muestra lo fácil que es matar a una persona y no pagar por ello. No obstante, en esta ocasión una “justicia” poco convencional, y tomada por la mano de un personaje misterioso, hará acto de presencia y zanjará los oscuros secretos de todos los invitados.

Uno de los momentos clave que demuestran que el éxito de esta producción no es infundado, se produce en las escenas finales. Los espectadores, a pesar de que la representación continuaba, no pudieron evitar murmurar sobre sus pesquisas acerca de la identidad del asesino. Esto es una prueba irrefutable de que la intriga y la sorpresa quemaban los huesos de los asistentes. El suspense del público continuaría tras finalizar la función, ya que se pudieron escuchar ciertos sustos en los baños del teatro que se saldaron con la risa nerviosa de los protagonistas de la divertida escena.


Al final de la obra, los actores demostraron que se sienten encantados con la acogida que están teniendo en la capital. A pesar de que agradecieron los aplausos, pidieron a los asistentes que no comentaran cuál era el final de la obra a las personas que aún no la han visto, porque se echaría por tierra un trabajo para el que se han preparando a conciencia. A pesar de esto, durante el encuentro con la prensa confesaron que la conclusión es distinta al texto original. Debido a esto, se han tomado la licencia de contar con varios finales preparados para que la gente pueda acudir, si lo desea, más de una vez a verla. Por ello, si queréis saber qué es lo que está ocurriendo en la Isla del Negro, no dudéis en acudir a ver “la mejor idea” de Agatha Christie, según las propias palabras de la autora, que cumple setenta y cinco años el próximo mes de noviembre.

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