lunes, 22 de septiembre de 2014

Crítica: obra “El Saber Prohibido”

Los amores prohibidos son los más queridos


PAULA OLVERA/AURORA SALVO- “El Saber Prohibido” es un viaje a través de los recuerdos y los deseos más profundos de una época en la que los prejuicios y los convencionalismos sociales impedían la libertad de las personas. El pasado sábado, en el madrileño teatro de formación, creación e investigación teatral “La Usina” se representó este monólogo que se mantendrá en el cartel de este espacio de artes escénicas, previsiblemente, todos los sábados hasta finales del mes de octubre. La obra, dirigida por Coral Igualador, combina los textos de la protagonista con parte musical e instrumental que se coordina en un todo que da sentido a una historia repleta de ternura. Nos encontramos ante un formato diferente de teatro con el que los espectadores sentirán todas las emociones de los intérpretes.


Pasadas las ocho y media de la tarde, hora a la que estaba prevista, dio comienzo la función. Ésta se desarrolló en una sala de la también Escuela de Teatro La Usina, ubicada en la calle Palos de la Frontera número 4. Además de impartir ciclos académicos relacionados con la interpretación así como diferentes talleres, en este espacio tiene cabida la representación de proyectos teatrales de diferente envergadura. A pesar de que la sala no consiguió llenarse, la obra sorprendió gratamente a los espectadores.

El sonido de una viola de gamba en directo recibe al público. No es un teatro convencional, no se aprecia un escenario al uso, aunque para hacer teatro no es necesario. Una buena historia y grandes actores son suficientes. Enseguida aparece la protagonista, una mujer entrada en años que poco a poco va envolviendo al espectador en su memoria, aportándole información sobre su vida en pequeñas cápsulas de las que no se puede apartar un momento la atención si se quieren conocer todos los detalles de la historia. 



El atrezzo parece sencillo, no obstante, todos los elementos están colocados con sumo cuidado evocando en los asistentes un halo de misterio y nostalgia en los primeros momentos. De hecho, las sensaciones iniciales que experimenta el público son precisamente de intriga porque parece que la función ya ha comenzado sin que ellos estén todavía ubicados en sus butacas. En la puesta en escena también tiene un papel importante la iluminación. Toni García es la encargada de realizar el juego de luces para enfocar en cada momento la atención de los asistentes en una dirección en concreto.


Los símbolos son una de las bazas más importantes de esta obra, ya que si el público se fija bien en el atrezzo, o en la falta de él, está repleto de ellos. Las mantas ocultan los secretos de los deseos prohibidos, aquellos que en algún momento hicieron muy feliz a la protagonista, disfrazados de cultura, aunque repletos de amor. Otro de los signos que no se debe perder de vista es la desnudez de los pies de los dos intérpretes más jóvenes, la instrumentista y el contratenor. Este último punto recuerda a la famosa y controvertida portada “Abbey Road” de “The Beatles” en la que Paul McCartney también aparece descalzo, razón por la que se especuló que el cantante podría haber muerto. Y es que en algunas culturas orientales los difuntos son incinerados sin ninguna prenda que les cubra los pies. 

Cabe destacar también que, salvando las distancias, esta representación se puede comparar con la mítica obra de Miguel Delibes “Cinco horas con Mario”. Sin embargo, en “El Saber Prohibido” se da una vuelta de tuerca muy original que sorprenderá al público. La mezcla de texto dramático y ópera acompañados por música en directo inundan de sensaciones el espacio teatral llegando a cada uno de los corazones de los espectadores.

Esta obra de teatro intimista introduce a los presentes en un aroma cargado por los sentimientos que desprenden los protagonistas. El texto, escrito por Coral Igualador, que también dirige la obra, es una pieza muy interesante y cuya interpretación ha precisado de únicamente tres actores en el escenario. Mara Ballestero ha sido la actriz encargada de presentarnos la trama que se desarrolla en forma de monólogo. La actriz sigue un hilo conductor y en todo momento está muy centrada en su papel, pasando de la risa a la emoción en apenas unos segundos. Así, consigue un vínculo especial con el público, transmitiéndole sus emociones, que no son pocas, durante las hora y cuarto aproximada que dura el montaje. No deja un momento de respiro, tiene mucho que decir y una apasionante historia que contar. Sin embargo, no nos encontramos con un monólogo al uso donde una única persona es la que lleva todo el peso de la obra. En este caso también hay que destacar la actuación, en forma de papel secundario, de Alba Fresno tocando una viola de gamba, siendo uno de los puntos clave para crear el ambiente más propicio para esta representación. Asimismo, un contratenor, José Mena, aporta el contrapunto a estas dos mujeres y con su voz hace de la sala un lugar muy cálido en el que permanecer, acariciando la piel de los asistentes a los que consigue sumergir en una profunda ternura. Y es que en este montaje la música se convierte en uno de los elementos más relevantes.





El público ahonda en la memoria y las vivencias de la anciana a la par que ella, creando entre todos una atmósfera de reflexión que inunda toda la sala. “El Saber Prohibido” aporta amor, ternura y sobre todo muchos recuerdos, aquellos que protagonizan una vida, la de más de una mujer de la época, que solo buscaba ser feliz, pero los prejuicios y convencionalismos sociales se lo impidieron. El día a día en los pueblos, el amor no correspondido y la fascinación por aquello que se desea abrazar, pero se desconoce, resume una sociedad enmudecida por los gritos del “qué dirán”. Con los años, todo eso no importa y solo quedan los recuerdos y la frustración porque los anhelos más ocultos no fueron socorridos de la mejor forma posible. El camino vital da para mucho y gracias a este montaje los espectadores pueden reflexionar acerca de las historias que en su interior guardan las personas que nos rodean, sobre todo las de avanzada edad. Tienen mucho que contar y muchas experiencias que transmitir, démosles voz. Y además, compartamos esta obra que nos habla de los impedimentos que tuvo esta mujer que únicamente quería amar y ser amada. Ella solo quería conocer mundo, aprender de las letras y los números. No obstante, lo tenía prohibido.

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