martes, 24 de junio de 2014

Entrevista: Víctor Herráiz

“Tener una actitud positiva y la sonrisa de cara a los clientes es muy importante"

PAULA OLVERA- Víctor Herráiz del Valle lleva más de una década trabajando en un negocio familiar enfocado a la hostelería y, más en concreto, al proceso de elaboración del vino. Así, el grupo “Vinotium” lo conforma el primer Centro de Experiencias del Vino de Madrid que ofrece la posibilidad de alquilar la bodega para la celebración de eventos privados. Igualmente, la discoteca “Ole” y la coctelería “Pizkolabi” que está especializada en “pintxos” y cócteles. También, una tienda de productos artesanos y las tabernas “Toma Jamón” que están distribuidas por los puntos más emblemáticos de Madrid, aunque hace un año ha abierto sus puertas en Denia. Por último, esta empresa ofrece alojamiento en la casa rural “La Luciérnaga” ubicada en Sorihuela (Salamanca). Víctor nos cuenta más acerca de su negocio en esta entrevista.

El encuentro con el joven hostelero se produjo una nublada mañana del mes de junio en el primer Centro de Experiencias del vino que se ha abierto en Madrid, ubicado en el barrio de La Latina, en pleno corazón de la capital. En este centro se realiza una visita guiada por sumilleres para que el público pueda descubrir de una manera muy amena cuáles son las distintas etapas que se producen en la elaboración del vino.


Víctor nos enseñó cada una de las actividades que se realizan en este espacio, deteniéndose en el juego del pisado de la uva y en un simulador virtual de vendimia en el que los visitantes podrán subirse y adentrarse de una manera muy entretenida en el mundo del vino. La gente se convierte en una uva y hace todo el recorrido hasta que sale el vino en la botella por la cinta transportadora. De hecho, cuando llueve en el campo el público se moja o cuando el carro, que es original del campo de Calzada de Calatrava, coge un bache se mueven a su antojo. Asimismo, el joven emprendedor nos mostró la mesa de catas donde se realiza la actividad de los “vino-meetings”. “Tú vienes con tus amigos, con tu pareja, con quien sea, compras una pequeña entradita que vale unos diez euros más o menos y tomas cinco vinos, el que a ti te dé la gana. Hay una selección de vinos blancos, de rosados, espumosos y tintos de diferentes tipos de elaboración”. Así, en este lugar podrán disfrutar tanto los expertos como los amateurs de todas las variedades del producto que ofrecen. Aquí se presta especial atención al maridaje con el vino, especialmente la degustación de jamón, otro de sus platos fuertes.

Víctor en todo momento hizo gala de su amabilidad y simpatía, que conjugado con su sencillez, hacen de él una persona entusiasta que transmite a los demás la pasión por su profesión. Sin duda, se ha convertido en todo un emprendedor y, a pesar de los tiempos que corren de crisis económica en nuestro país, cree que todo es posible si se trabaja con tesón y con una actitud positiva que se transmita a los clientes. 

P: Nos llama mucho la atención tu juventud para afrontar este negocio familiar. ¿Cómo afrontas tanta responsabilidad?

R: Yo empecé muy joven con mi padre. A mí no me gustaba estudiar, aunque ahora me arrepiento, y mis padres fue de los que si no te gustaba estudiar, a “currar”. Mi padre es una persona joven, tiene 54 años, lo que pasa es que empezó en esto de la hostelería pronto y en la hostelería pasa una cosa: por un año normal, pasan tres de una persona de hostelería ya que trabajas muchas horas, por la noche, todos los fines de semana, todos los festivos… Yo me metí con mi padre al 100% y decidí que este era mi camino profesional, ya no solo porque al fin y al cabo es tu negocio, sino porque a mí es una profesión que me gusta mucho. Empecé con quince años a trabajar los veranos, a tomar un  poco de contacto y a los veinte, como ya estaba claro que iba a ser lo mío, ya nos pusimos a tope. Y mi padre para eso es una máquina, está con el látigo todo el día. No sé si es la única forma, pero es la más efectiva, al fin y al cabo, ya tengo capacidad para llevar la empresa. A ver si hace como el Rey y abdica también (risas). Porque cuando tienes dieciocho agachas un poco las orejas, te levanta la voz, primero porque es tu padre, pero ahora con casi treinta ya cuesta un poquito más, ya no agachas tanto y rebates.

P: ¿De dónde surgió el nombre de “La Rebelión de los mandiles”?

R: Eso es una cosa de mi padre, igual que lo de “Toma jamón” que también es un nombre gracioso. Nosotros siempre, cuando trabajas en una zona como La Latina donde hay muchos locales, por la mañana los locales se dedican a llevar, traer mercancía, subir al almacén, bajar. Entonces, están todos los camareros de un lado para otro, “esto va, coge la caja”. Mi padre que para eso es muy loco decía “Es que esto parece la rebelión de los mandiles”. Y luego asociamos el tema, porque claro, todos los camareros van con sus mandiles, uno largo, uno corto, unos negro, unos con dibujos... Asociamos que todos los oficios que participan en la elaboración del vino, desde el que recoge la uva en el campo hasta el del restaurante más exclusivo, llevan el mandil, ya sea de papel, ya sea de cuero. Era asociar todos los oficios que participan en el vino a una sola palabra que era el mandil. Y lo de la rebelión pues esa historia…

P: ¿Cómo se os ocurrió montar un museo-escuela de vino aquí en La Latina?

R: Es que no quiero que suene a locura… pero esto es una fantasía de mi padre de cuando estuvimos en Ámsterdam viendo el Museo (Heineken) que es veinte veces esto, pero dijimos “puede ser relacionado con el mundo del vino, en la zona de La Latina que es una zona con mucha cultura de vino”.  Nosotros vimos este local que era un almacén de productos para la hostelería, de limpieza, de recambios para los electrodomésticos y lo íbamos a coger de almacén para nuestros negocios, pero lo empezamos a ver, vimos aquí la cueva, vimos el ladrillo este, vimos las vigas que son del Teatro Calderón que las echaron a perder en un bombardeo de la Guerra Civil…. por lo menos es lo que nos contaron a nosotros (risas). Y a mí me encanta contarlo, porque es una historia muy bonita. Y lo que te digo, salió de ahí. Esto es una inversión, económicamente, muy grande, pero fue una cosa que mi padre dijo que quería hacerlo. Y mi padre si dice que quiere hacerlo, lo hace. Y la verdad que afortunadamente ha salido.



P: ¿Cómo es mejor tomar el vino, solo o acompañado?

R: El vino se toma primero acompañado de alguien con quien estés a gusto, tu pareja, la familia, con amigos… porque el vino solo aunque te estés comiendo caviar o jamón ibérico, es un poco triste. Luego también el vino si no lo acompañas con algo te quedas dormido, yo por lo menos. Hay que echarlo siempre con algo de comer que acompañe, cuando digo acompañe que el sabor de la comida nos haga maridaje, que el sabor de la comida no tape el sabor del vino. Siempre se ha dicho el vino blanco con pescado y el tinto con carne, eso está ya muy anticuado. Hay vinos blancos que se pueden tomar con carne y vinos tintos que se pueden tomar con pescado, por supuesto. Pero sí es verdad que hay que intentar tomar algo que no sea ni muy graso ni muy picante, que no sea con un sabor muy intenso, que no tape el sabor del vino, que haya un equilibrio. Nosotros organizamos actividades de catas de vino con maridaje para que la gente sepa un poco diferenciar y aprender que con el bocado que le pegas no tape el sabor del vino y viceversa.

P: ¿Cuál es el vino más antiguo que tenéis?

R: Aquí, seguramente, el mejor vino de los que tenemos es el “Matarromera”, el “Viña Ardanza” que es un buen vino y el “Mas La Plana” que es un “vinazo”. Una de las cosas que hablamos aquí es que la gente tiene un concepto equivocado de que el vino mejora con los años. Depende los años. Un vino que tiene treinta años es vinagre puro. Mejora con un número determinado de años. Un vino hoy en día más viejo del año 85, de mi año por ejemplo, vinagre puro. Hasta el mejor vino tiene una vida de unos treinta años más o menos. A partir de ahí empieza a perder propiedades, empieza a perder aroma, empieza a perder sabor y se convierte en vinagre. Un vinagre muy bueno y muy caro y muy antiguo, pero vinagre al fin y al cabo.

P: ¿El más antiguo que tenéis también es el más caro?

R: En este caso sí. Mira, tienes este vino crianza que es de 2004, si no me equivoco, tienes este que es reserva 2004 “Azpilicueta”… O sea, el más viejo tiene diez años porque es seguramente el punto en el que el vino está más bueno, diez, quince años. Entonces, el más antiguo un 2004: un “Viña Ardanza” o “Azpilicueta” que es un Rioja.




P: ¿Dónde están ubicados vuestros viñedos?

R: Nosotros no tenemos viñedos. Somos una bodega virtual. Tenemos las instalaciones, hablamos del vino, pero no tenemos viñedos. Tenemos un vino nuestro, un vino de roble de Madrid y un vino también con nuestra marca de Ribera del Duero. Éste es un vino que elaboran para nosotros: es un vino que se elabora, se etiqueta, y se embotella en exclusiva para nosotros. Es un vino que no hay en ninguna tienda, en ningún restaurante, en ningún sitio, sólo en los locales de nuestro grupo que es como se llama, Grupo Vinotium, pero nosotros no tenemos viñedo para hacerlo. Éste (señalando a la botella) lo hacen en Navalcarnero, un colega, Ricardo Benito, y éste lo hacen en una pequeña bodega de la Rivera del Duero, de Pesquera del Duero, que es la mejor región de Rivera del Duero.

P: Entonces, ¿tenéis una pequeña asociación con ellos dos?

R: Exactamente. Sobre todo con el vino de Madrid que es el primero que hicimos. Nosotros tenemos un acuerdo de colaboración con los alimentos de Madrid que es una asociación para dar a conocer los productos de la tierra. Nosotros somos madrileños y orgullosos de serlo. Entonces, lo que también buscamos es asociarnos con los productos nuestros y en este caso con una bodega de Navalcarnero que más madrileña, imposible.

P: ¿Con qué más empresas colaboráis?

R: Nosotros, sobre todo, trabajamos con productos más que con empresas. Trabajamos con queso de la Cabezuela que es un queso de Madrid, con aceitunas de Campo Real que son de Madrid, con un aceite de Vega Carabaña que también es de Madrid y que es además es el que compra el Rey, bueno, ya no es Rey… el antiguo Rey (risas).

P: ¿Y el jamón?

R: En Madrid no hay buen jamón. No hay porque las condiciones climatológicas no son buenas y nosotros trabajamos con jamón de Salamanca, con jamón de Guijuelo, de bellota de Guijuelo.

P: Hablando de jamón, las tabernas “Toma jamón” que pertenecen a vuestro grupo se abrieron en 2002, ¿cómo os ha afectado la crisis?

R: La crisis se entiende que empezó en 2008. Nosotros en 2008 teníamos cuatro establecimientos. De 2008 a 2012 abrimos hasta dieciséis. Nosotros fue al revés, en el momento de crisis es cuando más hemos crecido. Ahora hemos tenido una época de recesión en la que hemos conseguido mantener lo que tenemos, pero sin aspirar a más, porque la verdad que no se puede más.


P: ¿No tenéis en mente ampliar el negocio?

R: Ahora mismo no. Nosotros hemos abierto dos locales por año desde que empezó la crisis, entonces, ¿qué ha pasado? Que eso hace que también un poquito la empresa crezca mucho las ramas, pero no el tronco, por hacer un símil de los árboles. Ahora, tanto el año pasado como este estamos tratando de engordar el tronco para que las ramas no se caigan. Hemos decidido no abrir más sabiendo que todavía no se han arreglado las cosas por mucho que nos quieran vender que sí. Estamos asentando un poquito las bases para poder mantener lo que tenemos y quizá un poquito más adelante, para el año que viene, tratar de crecer un poquito más, porque es el objetivo…


P: ¿Expandiros fuera, quizás?

R: Fuera de Madrid abrimos en Denia, el año pasado, en el puerto, en la nueva estación marítima que ha abierto Balearia allí. Ha sido la primera experiencia fuera de Madrid. Y yo personalmente que ya soy quien toma las decisiones un poco, quiero irme fuera de España: quiero salir a Londres, París y Nueva York, por supuesto. Es el gran objetivo para un producto como el nuestro. El buen jamón y el buen vino es un producto que fuera funciona, entonces, es el objetivo. Por lo menos el mío, el de mi padre que ya está de retirada quiere ya tranquilidad… Yo todavía tengo ganas de marcha.

P: Y para agrandar ese tronco que decías, ¿qué estáis haciendo?

R: Principalmente formar al personal. ¿Sabes qué pasa? La hostelería es un sector en el que el personal es muy cambiante. La gente que trabaja cambia porque le han mejorado el horario o le han mejorado las condiciones económicas, entonces, muchas veces no tienes capacidad de que el personal esté suficientemente preparado para eso, porque al fin y al cabo nuestra empresa, como todas, dependemos del personal.

P: ¿De cuánto personal disponéis?


R: Nosotros ahora en la empresa, entre todos los establecimientos, tenemos unas 85 personas trabajando entre todos los locales, más o menos, 85… no llega a 100. Ahora mismo no te sabría decir exactamente, porque para la temporada de verano sube mucho la plantilla y quieras que no, cuando llegan las terrazas metemos gente. Estamos intentando formar a la gente que ya es un poco de la casa, que ya lleva tiempo. Nosotros tenemos trabajadores que llevan diez años con nosotros. Tratamos un poco de formar y de conseguir gente más preparada que es lo que hace falta para que la empresa funcione, por mucho que nosotros hagamos o yo me tire aquí quince horas, la gente tiene que estar preparada y eso depende de nosotros.


P: ¿Cómo trabajáis la comunicación interna de la empresa?

R: Cada vez que hacemos una actividad nueva en la que necesitamos el soporte del resto de los establecimientos, tanto aquí, por ejemplo cuando iniciamos la aventura de los “vino-meetings”, como en los manteles del Toma Jamón, hemos puesto “vino-meetings”. Pero efectivamente tienes que explicarle a la gente que trabaja qué es. Nosotros hacemos una circular desde aquí para que en cada uno de los establecimientos lo lean, pero además, parte de mi trabajo en esta empresa al fin y al cabo es ir establecimiento por establecimiento tanto para lo bueno como para lo malo. O para lo que es trabajo y decírselo a la gente. También es muy complicado porque tienen sus turnos, no coincide la plantilla entera salvo en los momentos que hay mucho trabajo: las horas fuertes como las comidas o las cenas y ese no es momento para ponerte a dar charlas ni hablar con nadie. Muchas veces es complicado. Nosotros convocamos a la gente en la oficina que tienen que venir para firmar su nómina o a por una camisa. Allí lo completas, hay gente que viene a la oficina y se lo dices o cada día yo como en uno de los locales y a la que voy, cuento un poquito. Yo estoy todo el día aquí, raro es que no me encuentre con todos y se lo vaya contando. Aun así, las cosas que son realmente importantes pasamos un documento. También para temas de normativa: de uniformidad, de tabaco, del móvil…

P: Con el tema del móvil, ¿cómo lo hacéis?

R: Pues mira toda la gente que entra a trabajar en nuestra empresa firma una carta en la que está prohibido el uso de teléfono móvil, tablet, smarthphone… Eso lo firman todos y lo saben, otra cosa es que lo hagan. No lo cumplen. Pero tampoco yo lo veo. A ver, si está la terraza llena, son las tres de la tarde, está todo el mundo comiendo y tengo un camarero hablando por teléfono le cojo el teléfono y tiene que asumir la correspondiente sanción que va implícita en esa carta que han firmado. Pero si una persona ya lleva unas cuantas horas trabajando y le ha llamado su chica o su hermana o le ha llamado su amigo para ver a qué hora sale para tomarse una copa… Cuando hay trabajo les digo “Vamos, no vais ni al baño” (risas). Cuando el trabajo baja o está controlado, vale. Igual con el tema de fumar. Yo les digo “Iros a fumar, pero no quiero veros”. No puede estar a la vista el camarero fumando a la puerta de la entrada del bar. Eso no está bien. Lo que pasa es que, a ver, la gente fuma y tienes que dejar fumar. Hombre, si un tío fuma seis veces en su turno ya le digo algo, pero un chaval después de mucho trabajo le digo, “Vete ahí que no te vea, pero fúmatelo”. El día de mañana si me caliento tengo que echar a toda la empresa (risas). Y yo veo a uno con chicle… eso es imperdonable. Imperdonable. Y bueno, yo no soy el más indicado para decir a la gente que tiene que venir sin barba a trabajar, las cosas como son. A mí no me importa que los chicos vengan con barba… pero barba. Los cuatro pelos no. O estás afeitado o vienes con una barba en condiciones. Antes una barba era de mendigos, pero hoy una barba bien arreglada es buena imagen. Por eso, antes de firmar el contrato firman, no te exagero, como seis hojas diferentes: una de la protección de datos porque nosotros tenemos cámaras de vigilancia en los locales, otra del móvil, otra del tabaco, otra de la uniformidad… Y después el contrato. Eso lo tienes que hacer porque la empresa tiene que cubrirse las espaldas porque al final nunca se sabe. Aunque la realidad es que tienes que ser flexible porque la gente trabaja muchas horas, tiene mucho estrés, está siempre en contacto con la gente y eso hay quien lo sabe llevar bien. Todo el mundo tiene malos días y si encima no se puede fumar un cigarro tampoco puedes ser tan restrictivo. Ahora, cuando hay trabajo tenemos que estar todos a una, todos remando al mismo lado. Si yo soy el primero que está fregando platos cuando hay trabajo, aquí no fuman. Pero lógico y normal.


P: ¿Cuál es vuestra filosofía empresarial?

R: Mi padre tiene un cartel en la oficina que es un eslogan de una campaña que hizo “White Label” hace tiempo que es “El éxito sonríe a los que sonríen”. Sobre todo, dedicándonos a lo que nos dedicamos nosotros, el tener una actitud positiva y la sonrisa de cara a los clientes es muy importante. Lo que pasa es que mi padre es muy burro, en el buen sentido de la palabra, de trabajar y trabajar. Y es lo que me ha enseñado a mí. Eso muchas veces está reñido con la sonrisa. Yo siempre sonrío y siempre estoy con actitud positiva, pero más que eso, la filosofía es la de “currar” sí o sí. Yo estoy aquí cuando abre el primer bar y me voy cuando cierra el último. Todos los días. Lo hago porque sé que es la forma de seguir con los negocios. Es la única forma. Estar. Y si no estás, estar con el teléfono, estar pendiente de todo. O sea, trabajo, esfuerzo y sacrificio absoluto. Yo he llegado a tener la filosofía implicada por mi padre que esto es lo primero. Sientes que es lo tuyo. No es que sea algo más en tu vida, es que es tu vida. Dedicarse a esto va implícito el tener esta actitud y este nervio continuo. Yo no tengo reloj, no sé a qué hora voy, a qué hora vengo.

P: Otra de las marcas del grupo es “Pizkolabi”, ¿cuál dirías que es vuestro cóctel estrella?

R: Ahí hicimos uno que se llama “Atardecer en la Latina” y lleva algo así como de violeta, da así un toque moradito, pues eso, de atardecer. Lo metimos en carta para que fuera nuestro y está rico. El cóctel estrella tampoco creo que sea ese, al final son los de siempre. Eso sí, los domingos por la tarde La Latina es un hervidero de gente, sobre todo eso, con el atardecer. El resto son cócteles que existen, cualquier coctelero los sabe de carta. Además, nuestro coctelero venía de Chicote, la coctelería de Gran Vía. Gustan los mojitos de fresa, “el Cosmopolitan”… Hay uno que se llama “Alaska strong” que está muy bueno y hay uno sin alcohol que también se vende mucho así con muchas frutas y todo eso. Y el “Sex on the beach”, que solo por el nombre la gente lo pide aunque luego es muy normalito tanto en elaboración como sabor.






P: ¿“Pizkolabi” está más enfocado al público juvenil?


R: “Pizkolabi” es rollo hamburguesas, quizá un poquito más moderno. Más adaptado a hamburguesas gourmet especial. Es válido para cualquier persona, pero sí que es verdad que el segmento de edad está un poquito ahí, sobre todo por la zona en la que está, en La Latina. Tiene terraza y el rollo copas quizás no es tan adecuado para gente un poquito de otra edad. Los dos tipos de cocina que hacemos la gente se va de aquí (del centro del vino) sabiéndolo.
P: ¿Qué nos podrías comentar de vuestra discoteca “Ole”?

R: La discoteca ahora está cerrada por reformas. Estamos reformando porque nos hicieron un requerimiento por aforo. Nosotros teníamos un aforo antiguo y nos dijeron que había que reformar o si no, cerrar. Es una reforma integral, es un edificio muy antiguo ya que pertenece a un hotel. El principal problema es la salida de emergencia que hay que ensancharla y adaptaciones del aforo. Nosotros teníamos un aforo de cuando eso era un tablao flamenco  hace muchos años, que era un aforo de 90 y nosotros solicitamos ampliarlo a 250 que como discoteca es la capacidad que tiene. Es un negocio muy rentable, pero la reforma es muy costosa, sobre todo, en tiempo. Ya no preocupa tanto la propiedad, porque nosotros somos propietarios del local. Sobre todo el tiempo. Nos vamos a tirar un año con una discoteca cerrada.

P: ¿Hacíais actuaciones?

R: Sí, sí. Nosotros tenemos, de cuando era tablao flamenco, licencia para actividades en directo y estábamos planificando, cuando nos llegó la notificación de que teníamos que asumir la reforma, el tema de monólogos.

P: También tenéis una tienda. ¿Qué tipo de productos se pueden encontrar en ella?


R: Ahí tienes vino y aceite de oliva principalmente. Luego hay productos de cosmética del vino, cosmética del aceite, hay productos orgánicos… todo muy natural, muy buena calidad, sobre todo eso, muy buena calidad. Vinos muy buenos, no muy caros. Los hay caros, porque hay vinos buenos caros, pero también los hay baratos. Nosotros tenemos vinos buenos baratos. Y aceite muy bueno de diferentes regiones de España, de olivos centenarios de no sé cuántos años. Cuando llega la Navidad tenemos turrones de licor… Vendemos licor de madroño ya que el madroño es el árbol de Madrid y solo hay dos o tres que lo venden. Nosotros lo vendemos, lo hacemos dulce. La tienda está donde la Catedral de la Almudena; hay una esquinita que había una tienda de instrumentos antes, ese local no, el de al lado.

P: ¿Disponéis de tienda virtual?

R: No. Es otra de las cosas que yo estoy convencido de que hay que hacerla. ¿Sabes qué es lo bueno? Hay mucha gente, la zona en la que está tiene mucho turismo. ¿Qué ocurre? Que tú no puedes llevarte más de dos o tres botellas de vino en el avión. Hay mucha gente que quiere comprar, entonces yo creo que sería para ese público extranjero, luego nosotros nos encargaremos de enviarlo con sus determinados costes y ya está. Yo quiero una tienda virtual acorde a la tienda real, nuestra tienda real es espectacular, es una tienda súper bonita por donde está. Tiene un olivo natural dentro de la tienda, entonces yo quiero que la tienda virtual esté a la altura. Que no sean fotos de todos los vinos, no.

P: ¿Como un paseo virtual?

R: Eso es, más elaborado. Mucho más elaborado y mucho más caro. Y parte del proceso de estabilización es el de gastar poco, entonces es un proyecto que está un poco ahí, porque las cosas hay que hacerlas bien o no hacerlas. Yo quiero una página que se pueda pagar con PayPal… Cosas que a lo mejor nosotros aún no estamos muy avanzados en eso, pero la gente que puede comprar, la gente de fuera de Europa de Estados Unidos, si tú no tienes pago seguro….

P: Hemos leído que también se ha incorporado al grupo el alojamiento en la casa rural “La Luciérnaga”. ¿Qué nos podrías comentar de esta estancia?


R: Es una casa rural en Salamanca. Era una propiedad que tenía mi padre que la compró para que fuéramos al campo y no vamos porque nos dedicamos a lo que nos dedicamos y no tenemos tiempo para ir a ningún lado. Mi padre tiene casas en la playa y no vamos nunca, entonces, al final lo de la casa rural como el turismo rural está tan de moda… Es una casa súper bonita, porque luego tenemos un par de apartamentos en Marbella también dentro de nuestra organización para la gente que busca en nuestro apartado de turismo digamos. Pero sí que es verdad que en la casa rural, por el hecho de ser rural, de que está más cerca y es mucho más bonita, sí es una parte más del negocio. Registramos correctamente en los alojamientos rurales para que fuera todo oficial. Y lo bueno de esa casa es que estás en un pueblo que tiene 57 habitantes o por ahí, en medio del monte, a dos kilómetros de “La Covatilla” que cuando llega la temporada de esquí eso se llena continuamente. La casa es de revista. Tenemos hasta un capazo con leña para la gente que va. Es rollo rural. Las ventanas son de madera. No es una casa que se haya hecho para que sea rural, o sea, era así. Hay hasta un trillo de verdad. El pueblo se llama Sorihuela, pero luego tienes Candelario a dos kilómetros. Son 150 euros la noche y está pensado para la familia: cuatro, seis, ocho. O lo típico que se juntan dos matrimonios con los niños. Sí que es verdad que no es nuestra fuente de ingresos principal ni mucho menos, pero es un añadido más porque nunca se sabe dónde puedes encontrar un cliente.


P: Nos has recalcado en esta interesante charla que es una profesión de mucho estrés, ¿cómo lo combates tú?


R: Yo lo tengo interiorizado. A mí me pasa como a mi padre, que lo que para cualquier persona es estrés, para mí es el día a día. Con lo cual, ya te has acostumbrado a eso. Hombre, tienes estrés porque estás continuamente. Hoy a las nueve menos cuarto de la mañana me estaban llamando por teléfono y ayer me acosté a las tres menos cuarto de la mañana. Para mí eso es algo normal. Lo único que me ayuda a canalizar un poco es el deporte. Y cuando estoy haciendo deporte o estoy con mi mujer es lo que equilibra un poco. Pero en mi caso ni siquiera, porque yo estoy todo el día. Y ahora encima que sube el volumen, que llega la temporada de verano con terrazas, más todavía. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario