jueves, 27 de marzo de 2014

Crítica: obra “Cosas de tríos”

¿Tres son multitud?



PAULA OLVERA/AURORA SALVO: La Sala Nada nos acerca una propuesta diferente, divertida y dinámica. “Cosas de tríos” dirigida por Ruddy Méndez es una serie-teatro, un concepto recuperado de la Grecia Clásica, que consta de tres obras diferentes con un principio y un final, pero con una cierta continuidad en la historia que se van a representar en los meses de marzo, abril y mayo, una función diferente por mes. Éstas se desarrollan los viernes, sábados y domingos, ofreciendo un plan novedoso a todos los amantes del teatro y en definitiva, a todos aquellos que quieran disfrutar durante más de cuarenta minutos con las vivencias de cuatro jóvenes actores. Éstos nos cuentan más de la obra en esta crónica.



“Cosas de tríos” gira en torno a la relación que uno de los protagonistas, Jaime, mantiene con su novia Mónica, una relación duradera, pero que puede no estar tan consolidada como él cree. A esta trama de amor, se le unen los dos amigos del protagonista, Tomás y Luismi, un trío de ases que dará mucho juego al argumento. Cada personaje está lleno de matices, uno de ellos deja entrever su alter ego lo que provocará muchas risas en el público. Y es que el humor y la espontaneidad son el hilo conductor de este montaje que se representa los fines de semana en La Sala Nada ubicada en la Calle Santa Ana del madrileño barrio de La Latina.

Clara Climent, Víctor Elías, Alex Casademunt y Luisber Santiago son los encargados de protagonizar este peculiar cuarteto coral que consigue crear un ambiente distendido y cercano. Son actores muy televisivos y nada más empezar la función, el público reconoce a Alex, que dejó una gran huella en los espectadores tras su paso por el concurso de talentos musicales “Operación Triunfo”. Asimismo, la aparición estelar de Víctor Elías nos trae a la memoria su papel en la serie de Telecinco “Los Serrano”. Ambos están muy curtidos tanto en el mundo actoral como en el musical y en esta obra se transforman para ofrecer lo mejor de sí mismos, dejando un paso atrás su trayectoria para demostrar una vez más en esta obra que aunque son muy jóvenes, tablas no les faltan.

Por su parte, Luisber Santiago nos confesó que a pesar de que se deja llevar sobre las historias "todos los personajes que suelo hacer siempre intento meter algo mío, siempre queda como más natural por muy exagerada y casposa que sea la situación". Al joven ni mucho menos le impone tener a su público tan cerca durante los cuarenta minutos aproximados que dura la función. "Tener al público tan cerca es algo mágico y me encanta". Eso sí, es consciente de que para los espectadores este tiempo se pasa volando y prácticamente todo el mundo al terminar la obra le comentan que se han quedado con ganas de más. "El 70% de la gente te dice eso con una sonrisa de oreja a oreja y se van encantados y contentos. Creo que a veces es mejor algo justo y bien, que se alargase más rato y fuera pesado. La gente se va muy contenta y a mí eso me halaga".


A Clara Climent no le resulta difícil trabajar con el trío de actores, a pesar de ser todos chicos. Nos comentó que "no se trata de hombres o mujeres, sino de lo fácil o difícil que te lo pongan tus compañeros en cada trabajo. Yo estoy encantada con mis niños, cada uno me aporta cosas diferentes y positivas, pero no os voy a engañar que a veces echo de menos a otra hembra como digo yo para controlar a tanto macho suelto. Pero muy contenta con los tres actorazos con los que me ha tocado trabajar". Se nota que además a la actriz le motiva la obra, cuya trama considera que puede ocurrirnos en la realidad. "Pese a que llevemos varias situaciones al extremo o a la comedia pura, si simplificas un poco, puedes encontrarte situaciones muy habituales entre amigos y dentro de la pareja".
 
A esta aceptación por parte del público de los actores y de este formato diferente de teatro que bien recuerda a Microteatro, contribuye que el espacio en el que se representa es reducido. La Sala Nada es un lugar alternativo, carece de instalaciones espectaculares propias de los grandes teatros de la capital, pero tiene un encanto especial. Gracias a que los pases son de grupos pequeños (disfrutan de la obra menos de 50 personas por función), se crea un ambiente íntimo que envuelve el ánimo del público y también el de los propios actores quienes actúan a muy pocos metros de los asistentes.

Uno de los puntos clave de la obra es la capacidad que tienen los actores de reírse de ellos mismos, un factor que se echa de menos en muchas ocasiones. Guiños muy conocidos para los asistentes ayudan a que se introduzcan en la obra y sean una pieza muy importante. El lenguaje está adaptado a los tiempos que corren, sobre todo las aplicaciones móviles juegan un papel esencial dentro y fuera de la obra, ya que los actores hacen uso de las redes sociales para promocionar las funciones.


Una vez finalizada la obra, los espectadores se quedan con ganas de más y durante unos segundos no paran de aplaudir a los protagonistas ¡la trama ha sido fugaz! Seguro que muchos reservarán para las funciones de los próximos meses. Mientras tanto, los asistentes no dudan en felicitar a los actores, los cuales, atienden amablemente al final de cada una de sus actuaciones a todos aquellos que han apostado por “Cosas de tríos”. Están encantados de charlar con todos los que han acudido a verles e incluso se llevan alguna que otra sorpresa muy emocionante como Víctor Elías que el pasado viernes fue increpado por una joven que desde pequeña siguió su paso por las series de televisión y para ella era muy emocionante poder verle en teatro.

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