lunes, 9 de septiembre de 2013

Reportaje: bomberos de Fuenlabrada

Héroes anónimos: Más que una profesión

AURORA SALVO AMORES- Los bomberos de la localidad madrileña de Fuenlabrada nos ofrecieron la oportunidad de conocer su labor desde dentro. Su trabajo, de forma general, es conocido por todos, pero hay muchos aspectos que probablemente desconozcáis: cómo se reparten la labor, cómo son sus instalaciones, su forma de entrenamiento, las herramientas necesarias para entrar en acción… La tarea de estos profesionales no les permite bajar la guardia ni un instante, siempre tienen que estar preparados para socorrer un incidente, por ello tienen unos métodos muy cuidados, porque cada minuto es importante. Este parque de bomberos se encuentra a las afueras de la ciudad. Desde la carretera se puede apreciar una especie de escalera en forma de torre de gran altura que estos profesionales utilizan para practicar rescates en viviendas. 

Lo primero que nos enseñaron fue la sala en la que se reciben los avisos, o bien vía telefónica o a través de Internet. Estas llamadas de momento no quedan grabadas, al contrario de lo que ocurre con el 112. El jefe de servicio se encarga de atender estas llamadas, organizando la dotación. Cuando salen varios vehículos, él es el que decide qué es lo que se hace. Cuando la intervención les supera o pasa de cierto ámbito, se avisa al jefe titular, “un oficial que no está aquí las 24 horas, tiene un trabajo de oficina de 8 a 14 horas”. Cada vez que se realiza una intervención se debe realizar un parte, en el que se anotan algunos detalles del siniestro. Este parte de intervención resulta primordial de cara a una posible investigación judicial.

Su jornada laboral empieza a las 8 de la mañana y termina a las 8 de la mañana del día siguiente, dura 24 horas. Un día entero en el que tienen que estar de guardia y alerta. “Trabajamos un día y libramos seis. Al final del año, el cómputo es lo mismo que cualquier persona. Lo que pasa es que nosotros por el tema de operatividad se ha demostrado que es mejor hacerlo en 24 horas trabajando. Hasta mañana a las 8 de la mañana estamos nosotros pase lo que pase, hay veces que estamos muy tranquilos y hay veces que no paramos en todo el día”, nos contó uno de los bomberos. Normalmente, cada día hay 11 bomberos y unos 76 en plantilla. Éstos tienen que comer en el parque, así pudimos comprobar que tienen un amplio comedor y una cocina en la que se reparten las tareas alimenticias.


A la hora de decidir cómo se va a proceder a realizar las intervenciones, pudimos ver un aula con sillas en la que una pizarra explica los puestos que lleva cada bombero. No se montan aleatoriamente en los camiones para que las cosas salgan bien, llevan asignado un número y cada uno tiene unas funciones. Además, siguen un protocolo que elabora el jefe de acuerdo con todos los bomberos. Estas pautas a seguir salen a base de la experiencia de las intervenciones. “Cada uno tenemos asignada una tarea. Por lo general tenemos dos camiones en el que salen, bombero conductor 1, bombero 1, bombero 2 y bombero 3. Luego hay otro camión, en el que está el bombero conductor y dos bomberos. Además, tenemos otro bombero conductor que es el que saca los vehículos auxiliares: la escalera, un vehículo nodriza, que echa agua y el vehículo de rescate de accidentes. Esos vehículos no llevan bomberos, llevan un conductor y lo que hacen es que van de apoyo, cuando llegan a la intervención, los bomberos ya sabemos las cosas que tenemos que coger de cada vehículo, porque son automóviles muy específicos, sólo se sacan en ciertas ocasiones. Sin embargo, el camión de primera salida y el camión de segunda salida salen siempre y llevan un poco de todo”, nos explicaba uno de estos profesionales. Si hay dos intervenciones a la vez, cada camión va a una intervención. El camión de primera salida va a los sucesos más importantes, mientras que el de segunda salida acude a labores más sencillas como el incendio de una papelera. En el caso de los incendios de viviendas suelen ir los dos camiones y el autoescala.

En la planta de arriba, cuentan con un aula de formación en la que hace años los colegios recibían charlas, ahora debido a sus reivindicaciones solo se utiliza para formación interna. Y es que los recortes también han llegado a este sector público.



Cuando no hay ninguna intervención, tienen una sala de recreo en la que relajarse. En ella pudimos ver algunos trofeos, ya que algunos de estos bomberos también se dedican a las competiciones. Es necesario mantenerse en forma, por ello tienen un gimnasio en el que poder entrenarse, en el que encontramos los aparatos propios de estas instalaciones. Nos llamó la atención que contasen con una pared para escalar, una cuerda y una piscina en el exterior. El desgaste físico es importante, por ello se jubilan a los 60 años, aunque en el caso de que hayan hecho 30 o 35 años de servicio pueden hacerlo a los 59.

Además, tienen cuartos en los que descansar. Son de tres personas, con cuarto de baño en cada una de las habitaciones. “Cuando hay una salida nos tiramos todos por la barra y bajamos muy rápido. Suena una megafonía diciéndote el lugar del altercado. Y te dice los camiones que van y cada uno sabe en qué camión debe montarse”, nos contó uno de los bomberos. Tienen todo preparado para vestirse sin perder tiempo, mientras el conductor mira la calle (en la pared tienen los planos de la ciudad). Así, tienen dos tipos de ropa, la de faena que es para intervenciones más ligeras y los chaquetones de intervención para el fuego, que son de un material que aguanta mucho el calor. “Están los pantalones así montados, llegas, te pones las zapatillas, te metes, te pones los tirantes y sales zumbando. Lo dejamos todo montado. En los chaquetones de intervención llevamos el nombre y en el casco también para identificarnos”.


En la parte de abajo, llegamos al garaje donde se guardan cerca de una docena de vehículos. La mayoría de estos trabajadores son bomberos conductores, solo hay cuatro de la plantilla que no lo son, por lo que casi todos pueden conducir estos vehículos de forma rotativa.


El primero que vemos es un automóvil pequeño que se utilizar para funciones administrativas.
A su lado, está el coche de mando, el que lleva el jefe, que está equipado con un poco de todo. Es muy difícil que el jefe trabaje directamente en la intervención. Su misión es más bien la de coordinación. Por tanto, al fuego no entra, porque no es su cometido.



El camión de primera salida es el que tiene más herramientas y agua. Cuenta con un GPS para acudir a cualquier lugar, además de un mapa por si fallase este dispositivo. Está dotado con un libro de fichas de intervención de mercancías peligrosas, donde viene marcado el tipo de protección que tienen que utilizar. En este vehículo van el conductor, un mando y tres bomberos. Cada uno debe ir en su puesto, porque cuando hay un incendio de vivienda es muy importante la colocación, cada bombero sabe lo que tiene que hacer. Las herramientas del camión están colocadas a cada lado, por ejemplo el número dos tiene que coger ciertas herramientas. Dentro del camión encontramos varias herramientas, tableros espinales para rescates, en caso de accidente, guantes de latex, una manguera, una cámara térmica que permite ver en la oscuridad, un abre puertas o un explosímetro que es un aparato que te mide si hay gases.



“Cuando vamos a una intervención, los bomberos se van vistiendo, se ponen el equipo de intervención, cada uno tiene su máscara ya preparada, esto se engancha al casco. Abres la botella y la botella nos da para trabajar aproximadamente unos 40 minutos. Esto lleva una especie de ordenador, nos dice el consumo de aire, el tiempo que nos queda y si nos quedamos parados empieza a pitar. Por si algún bombero se desmaya o se le cae algo en la cabeza o le deja inconsciente. Se llama la alarma de hombre muerto”, una técnica beneficiosa que nos explica uno de los bomberos. Además, llevan una conexión en Y, porque hay veces que cuando entran en un incendio y hay alguna persona afectada por el humo, utilizan una especie de capucha que le da aire fresco para que la víctima pueda respirar. Esta función es propia del bombero número 3 que junto con el 4 se dedican a las tareas de rescate. Mientras que el bombero número 1 y número 2 se encargan de la extinción. El bombero conductor no entra en el fuego, se queda en la bomba. El camión tiene una toma de fuerzas, se conectan y atrás hay una bomba que es la que impulsa el agua del camión. Se conectan las mangueras y la función del bombero conductor es poner la manguera desde el camión hasta el portal (en el caso del incendio de una vivienda).

El traje completo de intervención pesa 20 kilos a los que hay que sumar las múltiples herramientas que llevan en los camiones como un cojín capaz de levantar 30 toneladas de peso, muy útil a la hora de realizar rescates. Además cuentan con un generador para la luz, una radial, taladros, radiales pequeñas para trabajar en sitios más pequeños o una mochila sanitaria de primeros auxilios para utilizar en caso de que los profesionales del SAMUR lleguen más tarde. Cuando hay mercancías peligrosas se ponen unos trajes especiales, unos guantes y unas botas. Estos materiales son para riesgo químico, nuclear, bacteriológico, químico y radiológico.



También encontramos un vehículo de accidentes, un automóvil de rescates que lleva muy poquita agua. Se trata de un vehículo auxiliar, en el que sale el conductor de tercera salida. Éste lleva colchones de vacío para inmovilizar a personas, camillas, unos puntales telescópicos para controlar cuando se caen los edificios, palas, picos, cojines para levantar peso, conos para señalizar los accidentes…Hay que destacar que los bomberos pueden cortar el tráfico cuando les hace falta, si es por su seguridad. Y ya cuando llega la Guardia Civil les dicen dónde cortar la circulación.

El vehículo nodriza, lleva 8000 litros de agua. Cuando se quedan sin agua en los otros camiones, les abastece. Sube 44 metros, es muy útil para realizar recates a gran altura. Cabe decir que todos los días se revisan todos los vehículos y materiales para que no haya ningún fallo y todo esté a punto para entrar en acción.

Siendo nuestro ámbito la comunicación, les preguntamos si ellos podían hablar con los medios. “Puede hablar el mando. Pero no podemos dar muchos datos. Tú me preguntas a mí, ¿qué ha pasado? Y yo te puedo decir ha habido un accidente de tráfico donde hay dos heridos graves, pero no te puedo dar ni sus datos personales, ni te puedo dar fotos. Todo el mundo tiene derecho a la intimidad”.

Uno de los bomberos lleva un mes en prácticas, por lo que le preguntamos cómo habían sido las pruebas para entrar en esta profesión. “Lo primero es una prueba psicoténica: vocabulario, percepción espacial, calculo, series numéricas… Después van las pruebas físicas que aquí en Fuenlabrada se hacen todas el mismo día como saltar el banco sueco a un lado y a otro (X repeticiones en un tiempo), la cuerda, correr un mil (dos vueltas y media a la pista de atletismo), después un cien que es velocidad (un largo a la pista) y después te vas a nadar y haces cincuenta metros. Todo ello lo controla un tribunal”. Después se pasa a las pruebas de temario que son tres: una de conocimientos de temas de incendios, camiones, legislación… Otra prueba que es un supuesto práctico y una tercera que es para saber si se conocen las calles. Por último, se les realiza una prueba de conducir.



Las pruebas para entrar a formar parte de este equipo son bastante duras, pero es necesario estar bien preparados. Estos profesionales se enfrentan a diario a labores muy peligrosas, por ello la población debe valorar su función de la forma que merecen, ya que arriesgan su vida para salvar las de otros.

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