jueves, 26 de septiembre de 2013

Artículo: el alemán de Camelle

La pasión como forma de vida


AURORA SALVO AMORES- Hay lugares que estéticamente pueden transmitir cierta belleza o falta de ella, pero a la vez seguir siendo digno de visitar por una serie de características. Sin embargo, lo más difícil de conseguir, aunque este efecto surge sin más, sin buscarlo, es que esa pequeña parte del mundo contagie la pasión y la entrega de lo que allí ha ocurrido. Que produzca una explosión de sentimientos difíciles de controlar que inviten a dejarse llevar por ellos, a concienciarse de la causa de estos sucesos. Esto es lo que encontramos en un emblemático punto de Camelle, en La Coruña, El Museo del Alemán.
 
Mucho se especuló durante algunos años sobre él. Se llegó a decir que se trataba de un soldado de la Segunda Guerra Mundial, un dato prácticamente imposible por su edad. Manfred Gnädinger llegó a Camelle a comienzos de los años 60. Se trataba de un joven alemán bien posicionado y vestido de forma elegante que se enamoró de este pueblo de la Costa de la Muerte y de una de sus habitantes. Según se puede leer en su museo, esta chica era una maestra con la que la historia de amor no salió bien. Una mujer del pueblo acogió a Man, pero al fallecer ésta no tuvo donde ir. Los familiares de esta anciana no permitieron que se quedara y le echaron de la casa sin ningún tipo de miramiento. Estos dos condicionantes influyeron de tal modo en este hombre que comenzó a comportarse de manera extraña, abandonó su cuidada apariencia y terminó vistiendo únicamente con un taparrabos que dejaba ver su delgadez y cómo sus formas cada vez se parecían más a las de un ermitaño.




Man se asentó en un pequeño terreno a orillas del mar, donde se construyó una casa y se dedicaba a realizar composiciones artísticas con todo lo que encontraba y le pudiera inspirar. A cada persona que se acercaba a visitarle le proporcionaba un papel y un lápiz para que dibujara y expresara lo que le transmitía sus obras. Este era su medio de subsistencia, el dinero que le daban a cambio de admirar sus composiciones artísticas. En los alrededores de su casa, hay dibujados círculos de colores, un símbolo que utilizaba de forma recurrente. Sin embargo, los obstáculos no dejaron de surgir, entre ellos, estuvieron a punto de desalojarle de esa pequeña parte de costa, aunque nunca lo lograron. En el museo techado que hay al lado de la casa se pueden encontrar las cartas que envió a diferentes medios de comunicación para que se hicieran eco de sus hazañas, pero en la mayoría de los casos fracasó. Este hombre tuvo que seguir luchando por sobrevivir a base del arte y la pasión por lo que hacía.

                                                       




La tragedia sacudió de forma drástica a este artista alemán de Camelle el 19 de noviembre de 2002. Tras haber tenido un accidente algunos días antes, el barco petrolero Prestige se hundió provocando una marea de fuel que tiñó de negro de forma espeluznante las costas gallegas. Esta catástrofe afectó inevitablemente a las obras de Man, quien tuvo que observar como su trabajo se contaminaba, a la vez que perdía una parte de sus ilusiones y de su espíritu. El alma de este naturalista se vio afectada de tal manera que falleció el 28 de diciembre de ese mismo año. No pudo soportar que una parte de él se contaminara con un vertido que aún se puede apreciar. 

                                                        

Esta historia refleja una forma de vida, la pasión y la ilusión por expresar sus sentimientos a través del arte. Se trata de dejar una huella en el mundo, de afrontar las adversidades transmitiendo sensaciones profundas y consiguiendo no dejar indiferente a nadie. Man entregó su vida a un trabajo que intentaba compartir con la gente a la que pretendía inculcar emociones. En su testamento, se puede observar que dejó 120.000 euros al Estado para que conservara su museo, sin embargo, éste no quiso apropiarse de ellos y terminó en manos de Hacienda. A día de hoy, se puede visitar el legado de este artista, a pesar de que la influencia del tiempo y el abandono está causando bastantes estragos. Aunque, sin duda, el espíritu y las sensaciones mágicas que transmite esta parte del alma de Man nunca morirán.


                                            






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