lunes, 22 de julio de 2013

Crónica: La Casa Encendida

El mero acto de crear arte sin afán comercial

PAULA OLVERA/AURORA SALVO- Hace pocos días estuvimos observando una exposición en La Casa Encendida y queríamos compartir con todos vosotros esta experiencia. Llegamos al lugar, porque sabíamos que había una exposición que podría ser de nuestro interés y por supuesto, del de nuestros lectores. Una vez allí, le preguntamos a la recepcionista que amablemente nos indicó en qué planta se encontraba, aunque nuestra intención era observar detalladamente cada una de las actividades que se estaban realizando en ese momento en este centro social y cultural. Y éstas no eran pocas


Como muchos sabréis, La Casa Encendida, se encuentra cerca de la parada de metro y RENFE Embajadores de la capital española, es un Centro Social y Cultural de la Obra Social Caja Madrid. En este espacio se reúne lo mejor de la cultura, desde expresiones artísticas a cursos y talleres sobre áreas como el medio ambiente. Todo ello pasando por la programación de artes escénicas o el cine. El edificio original fue inaugurado en 1913 por el arquitecto Fernando Arbós y Tremanti. No obstante, tuvo que ser rehabilitado en 2002, conservando el carácter emblemático que siempre le caracterizó como una de los edificios culturales más importantes de la ciudad. La Casa Encendida es un lugar para perderse, en el buen sentido de la palabra, ya que además de las distintas salas de exposiciones, cuenta con un valioso centro de recursos accesible para todos los públicos: biblioteca, mediateca, hemeroteca, laboratorio de radio, fotográfico y multimedia. 


Hay que destacar que la entrada es gratuita y en los tiempos que corren, es una ventaja para todo aquel que quiera disfrutar de la cultura y no pueda costeárselo. Solo hay que buscar un poco para apreciar la cantidad de centros culturales que permiten disfrutar de sus recursos a un coste muy bajo. Así, centros como estos fomentan una Cultura que debería ser gratuita siempre, ya que es un bien común que no debemos dejar que se pierda. 

 
La exposición “Lanza una roca y a ver qué pasa” se basa en el trabajo de un grupo de artistas que llama la atención por la forma que tienen de abordar temas de calado político, social o histórico. Cada uno tiene una visión muy particular y distinta que permite la libertad interpretativa y no dejará indiferente a nadie. El espectador puede disfrutar imaginando qué quiere decir el artista e ir más allá a la hora de observar el lado más profundo de los objetos descubriendo qué sensaciones le aportan a él. Si os  detenéis un momento, seguro que os invitan a descubrir infinitas emociones.
 
En las distintas galerías podemos observar simulaciones de objetos así como una cantidad considerable de símbolos. Y es que se juega mucho con las formas y el cuerpo de los objetos, en ocasiones rozando el caos, pero sin que el visitante perciba ningún tipo de desorden. 






Uno de los objetivos que los artistas querían transmitir con esta exposición es que las imágenes comunican, sobre todo en el caso de los personajes que emiten un mensaje. Aunque ese mensaje, como se demuestra en la exposición, se puede distorsionar y hacer ver de una forma completamente distinta a lo que el autor original de los personajes quería hacer ver. Por ejemplo, un payaso puede ser un dibujo simpático y amable, pero a la vez puede ser una de las peores pesadillas de muchos. Todo depende del enfoque que le pretenda dar el autor, aunque sobre todo el espectador. Esto representa una metáfora del mundo que nos rodea, todo depende del punto de vista de cada uno, del contexto y de nuestra predisposición a la hora de ver las cosas. Un hecho bueno se puede convertir en una mala experiencia, mientras que una mala acción puede conllevar a un punto agradable. Se le puede dar la vuelta a todo y se deben buscar otros puntos de vista. 



En un cartel pudimos observar cómo describían el street art que nace como reacción a la proliferación de los anuncios publicitarios en los últimos años. Tal y como pudimos analizar en primera persona, el street art pretende contrarrestar la avalancha de mensajes publicitarios con sus propios mensajes. Esto lo podemos ver en la cantidad de logotipos que se acaban convirtiendo en iconos de la propia marca. Este arte intenta satirizar a estos personajes y con ellos a las marcas de una forma divertida. Esto nos lleva a pensar que a través de estos muñecos en realidad se esté criticando a la propia marca. 


Parte de esta exposición se podría ver influenciada por las grandes campañas de marketing que fueron desarrolladas a partir del siglo XX.  Los productos que se empezaban a comercializar incluían personajes de lo más variopintos: animales en cajas de cereales, un payaso con una gran sonrisa que se alimentaba a base de comida rápida… Estos personajes han sido realmente duraderos y a veces se les recuerda más que al propio producto, llegando incluso al punto de no saber que ese personaje ha venido de ese producto. En una de las salas, los visitantes estaban viendo una película. Esta proyección hizo que los espectadores experimentáramos una sensación de familiaridad, pero a la vez de confusión con lo que estábamos observando. Se trataba de Logorama, una vuelta de tuerca a esos personajes tan conocidos por todos, esas figuras publicitarias que suelen despertar simpatía, pero que en este caso sacaban su lado más oscuro.



Como el cine se encuentra muy presente en este centro cultural, en otra de las salas pudimos observar la proyección de La cabina, el famoso film de Antonio Mercero que consigue seguir transmitiendo esa sensación de agobio que siente el protagonista. Una metáfora de cómo pasamos por delante de personas, incluso muy cercanas, que necesitan nuestra ayuda y pasamos de largo sin prestarles ningún tipo de atención. 



No queríamos pasar la oportunidad de incluir en nuestra pequeña casa virtual una de las actividades que se realiza en La Casa Encendida ya que este lugar apoya desde sus inicios las iniciativas de los jóvenes emprendedores.  Así, el trabajo realizado por los artistas nos permitió observar cómo este centro apuesta por valores como el trabajo en equipo o la integración de los distintos colectivos. Asimismo, tienen fe ciega en el intercambio de ideas y la puesta de iniciativas colectivas de interés social y cultural. De hecho una de las exposiciones que vimos correspondía a este ámbito, se trataba de elementos abstractos cuyo significado estaba ideado por jóvenes. La ambigüedad permite que el espectador consiga dar rienda suelta a su imaginación y consiga ver más allá de lo que se puede observar banalmente con los ojos.


En definitiva, cómo se puede comprobar, en La Casa Encendida el espacio expositivo es muy amplio y permite que converjan diferentes líneas de pensamiento en los espectadores, los cuales, serán capaces de observar con sus propios ojos las relaciones existentes entre las exposiciones, el ambiente que invade el espacio y los propios objetos. La exposición lleva activa desde el mes de mayo y estará hasta septiembre en horario de 10:00 a 21:45. No dejéis de ir a verlo. 




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