lunes, 4 de febrero de 2013

Crónica: FITUR

“Aquí vendemos vida, alegría y turismo” 



PAULA OLVERA /AURORA SALVO - La Feria Internacional del Turismo (FITUR) ubicada en el Recinto Ferial de IFEMA de Madrid cerró ayer sus puertas. Se trataba de la edición número 33 de esta exposición anual que ha congregado a 167 países, repartidos por 10 pabellones y 607 stands, en los que los visitantes han podido dar la vuelta al mundo sin moverse de la capital española. Una cita que año tras año reúne a innumerables personalidades, ciudadanos que se interesan por descubrir otros lugares que cada vez se encuentran más cerca gracias a los avances en las comunicaciones y las nuevas tecnologías, muy presentes a la hora de conocer nuevas culturas. ¿Nos acompañáis a través de este recorrido alrededor del planeta? El próximo evento de estas características se producirá en poco tiempo.


A pesar de la crisis, el año pasado acudieron a esta muestra turística 95.000 visitantes de todas partes de España y del mundo. Una cifra que la organización espera superar o,  al menos, no disminuir este año, aunque los visitantes que hayan acudido otros años habrán podido apreciar que la acumulación de gente era algo menor y que se ha notado cierta austeridad en los puestos de los países.

La principal finalidad de esta feria es dar a conocer los diferentes lugares del mundo mostrando los paisajes, la gastronomía y la cultura más representativa de cada uno. Cada país o comunidad autónoma se ha promocionado, como el resto de los años, intentando llamar la atención de los visitantes con regalos o incluso proporcionando productos típicos y no tan típicos, pero sí muy consumidos, que suelen gustar. Así, los visitantes han podido conseguir palomitas en Panamá o algodón dulce en la Comunidad Valenciana, todo ello en un mismo recinto.

No hace falta comentar que existe un trabajo previo que se ha prolongado incluso durante varios días en los que operarios y coordinadores han tenido que montar y organizar los stands. Un trabajo que se ha visto reforzado en los cinco días que ha durado esta feria por el equipo de seguridad y limpieza que han mantenido en orden todas las instalaciones hasta el momento de la clausura.

                                       
La distribución del espacio se ha realizado por continentes. América ha destacado por su vitalidad y por el aire festivo que desprendía, con música muy animada e intentando que los visitantes participasen de ese ambiente desenfadado y cercano. Se ha podido diferenciar dos tipos de empresas que conformaban “las Américas”. Por un lado, las relacionadas con países de América del Norte como Estados Unidos o Canadá que han apostado por ofertar viajes de estudio. Por su parte, Iberoamérica ha preferido en su conjunto mostrar su cultura a través de sus propios habitantes para trasladarnos de inmediato a sus formas de vida (por ejemplo la de los aztecas).


En Asia, se ha podido resaltar la tranquilidad y el ambiente relajante, o por lo menos eso es lo que han transmitido, ya que sus orientaciones iban destinadas a ello. Así, se ha podido disfrutar de masajes en países como Tailandia o de técnicas orientales para restaurar la salud a través de las manos en Corea del Sur. Todas aquellas personas que han visitado esta zona del mundo, se han sumergido en su cultura porque desde el primer momento era el propósito de países como la India que suministraban el conocido “ojo espiritual” a las mujeres.


Oceanía tampoco se ha quedado atrás en su misión de atrapar clientes y ha mostrado lo mejor de su cultura y de su población.
En África se han potenciado principalmente los safaris y la cultura del continente con música de varios países, como por ejemplo El Congo, y con figuras típicas de animales que invitaban al turismo de aventura.



En la zona europea, el país más animado en cuanto a música ha sido Turquía, aunque el resto han intentado atraer con su gastronomía como Portugal. España, a pesar de estar dentro del continente europeo, estaba dividido por Comunidades Autónomas en las que también se intentaba que su número de visitantes creciera, diferenciando el turismo de sol y playa del turismo de montaña. Se ha mezclado la cultura y gastronomía de todas las regiones, pudiendo disfrutar en un mismo pabellón del auténtico jamón de Aragón o de los cafés de la zona más antigua de Madrid. Una capital que se ha centrado sobre todo en la publicidad de sus museos, restaurantes y lugares de ocio como el aclamado musical del Rey León situado en la Gran Vía madrileña. Uno de los puntos fuertes de esta feria ha sido probablemente los espectáculos realizados en el entorno de los stands para darlos a conocer de una manera más creativa. Así, en la Comunidad Valenciana, unas jóvenes actrices convertidas en muñecas contaban la historia de su creación o en el Principado de Asturias una familia de asturianos nos deleitaba con su forma de vida. En este ambiente, se fusionaban los discursos de los dirigentes de provincias como Albacete con los redundantes sonidos de los tambores de Calanda. Todo esto amenizado por otros azafatos y azafatas que evocaban un ambiente puramente playero en Melilla.

En muchas de las mesas, junto a los papeles, se podían observar unas urnas de tamaño medio, utilizadas durante toda la feria para obtener premios. Estos obsequios estaban, como es lógico, relacionados con el turismo y los que más se llenaban de papeletas eran los que premiaban con estancia en hoteles. Un ejemplo de esta promoción la encontramos en el stand de Huelva en Andalucía, que no sólo ofrecía a los visitantes la posibilidad de participar en un sorteo para estancia en la provincia onubense sino que también sorteaba un jamón denominación de origen. ¿Quién se podía resistir a probar suerte de forma gratuita? Prueba de este fervor por lo gratis ha sido el famoso “¿y aquí qué dan?”. El importante boca a boca formaba colas que en ocasiones duraban horas para recibir algún obsequio por parte de las empresas. Otra de las pruebas del entusiasmo por lo gratuito es el hecho de solicitar en cada puesto una nueva bolsa porque la de la anterior empresa se ha quedado pequeña para la cantidad de papeles que alberga el visitante en sus manos. A veces, estas congregaciones humanas sirven para darnos cuenta de lo fácil que resulta captar la atención del público a través de regalos equivalentes en suma a la entrada que han pagado. En este espacio no se pretende criticar el consumismo de la población, pero este tipo de ferias podrían servir para cumplir el principal objetivo que es captar clientes para realizar turismo en los diferentes países y así aumentar la economía. En nuestro país, la publicidad que se ha realizado de las comunidades ha sido bastante amplia como se ha comentado aunque dependiendo de la zona, pero en principio se ha estimulado todo lo posible nuestra cultura porque conseguir clientes e incentivar nuestro turismo en los tiempos que corren, es sin duda un gran éxito para el país.


Se puede afirmar que esta edición ha sido una de las más interactivas vividas en FITUR. No ha faltado stand que no dispusiera de una pantalla plana con imágenes 3D o una tablet u ordenador portátil. Esto ha reafirmado la exigencia de las empresas por incorporar las nuevas tecnologías a sus negocios, que de momento, está siendo muy bien acogido por el público.

Como no podía ser de otra manera, los medios de comunicación han jugado un papel importante en esta edición de FITUR. Cámaras y radios desplegadas por los pabellones procedentes de diferentes regiones han estado pendientes de informar sobre el desarrollo de la feria del turismo. Realmente sin los medios de comunicación, la categoría de esta feria quedaría menguada.

Todavía no se conocen los informes oficiales de los ingresos que ha generado esta nueva edición de FITUR, pero el balance ha sido más que positivo en muchos aspectos. Y es que al público le gusta el turismo y eso se puede observar cada nueva edición cuando acuden muchos clientes fieles a cada cita anual. Y que siga así por mucho tiempo.

                            

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